Riesgo de incendio en el campo de tiro de Cerro Muriano

El Ministerio de Defensa con el consentimiento del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino y de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, ha optado por seguir adoptando medidas de extinción pasiva, que no de prevención, ante el constante y evidente riesgo de incendio forestal que implica mantener operativo un campo de maniobras militares, donde está autorizado la prácticas de fuego con munición real, rodeado de zonas urbanas, infraestructuras de comunicación y de espacios de elevado interés ambiental.

A juicio de Ecologistas en Acción de Córdoba, la presencia continua de un dispositivo de militares durante el periodo de máximo riesgo, no añade una mejora en la prevención del riesgo de incendio forestal en el campo de maniobra de la base militar. El INFOCA dispone ya de una nutrida presencia de medio de detección que viene desempeñando una extraordinaria labor en este sentido desde hace años.

El reto no está en la detección del conato, no fue una cuestión de tiempo de reacción en el siniestro forestal del verano de 2007, si no más bien de imposibilidad, desde un primer instante, de utilizar los medios de extinción en un área con presencia de proyectiles. Un riesgo que el personal de los servicios de extinción de incendios forestales viene asumiendo cada verano, sin que aparentemente importe a nadie, particularmente a las Administraciones Públicas que tienen la responsabilidad de buscar soluciones eficaces y duraderas.

Tampoco va a servir para aumentar los niveles de seguridad de las zonas pobladas y propiedades colindantes al campo de maniobras, la ampliación de la red de líneas de defensa o cortafuegos. Una línea cortafuegos no es actuación preventiva. Es una acción encaminada a la extinción, que consiste en introducir discontinuidades en las masas vegetales de manera que dificulte el avance del fuego, disminuya su velocidad, y facilite el acceso a las cuadrillas de bomberos forestales. No anula el factor de riesgo (la presencia de proyectiles sin deflagrar), que aparece asociado a los reiterados episodios de incendios forestales que tienen su origen dentro de las más de 4.000 hectáreas de sierra acotada para el adiestramiento militar.

Para Ecologistas en Acción la solución definitiva pasa ineludiblemente por la prohibición de las prácticas de tiro con fuego real y la limpieza de todos los proyectiles dispersos por la zona de impacto y aledaños.

En el año 1989 la finca Los Puntales (propiedad pública) quedó literalmente arrasada. Ardieron más de mil hectáreas. Seis años después, en el 1995, la finca La Candelera, localizada en uno de los parajes de más belleza de Sierra Morena, ardió casi en su integridad, a las que habría que sumar otras seiscientas en el interior del campo de tiro.

El último suceso particularmente grave, en el verano del 2007, ardieron casi 5.000 hectáreas, en el incendio forestal más grave sufrido en la provincia de Córdoba desde que se data estadísticamente este tipo de sucesos.