Adiós a la chopera del barrio de San Juan de Tomelloso

Un alineamiento completo de chopos “bolleana” ha sido talado en
pocas semanas por orden del concejal de Obras e Infraestructuras del
Ayuntamiento de Tomelloso. La razón esgrimida, peregrina y
rebuscada, es que dificultaba el acceso de las ambulancias a las
casas. No todo el vecindario está conforme con una medida tan drástica
como impopular.

Los chopos, unos diez, tenían una edad aproximada de cincuenta años y en
general se hallaban en perfecto estado.En todo este tiempo fueron una seña
de identidad del barrio.

Próximos a las construcciones habitadas, sus raíces, a diferencia de otras
variedades de chopo blanco, no se adentraban en su interior y no
levantaban, salvo una sola excepción, el pavimento.

Estos árboles están más indicados para ambientes húmedos, como las
riberas y sotos fluviales, que para las ciudades pero insistimos en que el
conjunto desaparecido abruptamente estaba perfectamente integrado en el
barrio, constituyendo un relevante pulmón.

La presión de unas cuantas personas al Ayuntamiento de Tomelloso, con
argumentos de escaso rigor –como que las ramas llegaban a las paredes de
las casas o que impedían el rápido despliegue de los servicios de urgencia–
desencadenó la precipitada intervención del gobierno municipal.Éste, con
el concejal de Obras al frente, en vez de gobernar un conflicto de pequeña
escala, consensuar un acuerdo con el vecindario, y pedir un informe a
Parques y Jardines para determinar las posibles afecciones de la chopera, al
fin de tomar una decisión no traumática y justa, acabó plegándose a las
exigencias de una minoría.

No deja de ser llamativo que el ayuntamiento tome cartas en un asunto que
no le incumbe, al tratarse de una propiedad privada.Una cuestión que tenía
que haber sido gestionada por la comunidad de vecinas-os, con sus propios
medios o contratando a una empresa privada.

Obras e Infraestructuras, en un alarde que no nos resistimos dejar de llamar
de irresponsable, se ha extralimitado en sus funciones, destinando
maquinaria y mano de obra municipal a la tala de los árboles, actuación que
sólo se circunscribe al ámbito decisorio de una comunidad de vecinas-os.

Se da también el agravante de que la propuesta de Obras (por llamarla de
alguna manera) a favor de la tala no llegó a figurar en el orden del día de
ninguna comisión de Urbanismo o de Medio Ambiente.

La desaparición de los chopos del barrio de San Juan se añade a la caída de
veintidós pinos en el Parque de la Constitución este invierno durante unas
obras de pavimentación.

Pedimos el cese o dimisión del concejal de Obras e Infraestructuras, el Sr.
Eugenio Ruiz, y que tanto este departamento como otros adscritos al
gobierno local sean dirigidos por personas competentes, informadas, y
conocedoras de las ordenanzas municipales.