Los trapos sucios de Repsol-YPF

Un reguero de resistencias ante las acciones de la multinacional

Más allá de sus campañas publicitarias, que tratan de dar una imagen de cuidado ambiental y sensibilidad social, un repaso a las actividades de la petrolera Repsol-YPF arroja un saldo demoledor. Sus explotaciones originan gravísimos daños ambientales y a la salud de las personas que viven cerca de las prospecciones. Las resistencias a esta explotación salvaje son cada vez mayores.

Campaña Ripsol 2006: Contrajunta de Afectad@s

Repsol opera en 32 países y en 2005 aumentó su beneficio en un 29,9%, alcanzando el resultado histórico de 3.120 millones de euros de beneficio. América Latina es el continente que le da más beneficios al extraer gas y petróleo con muy bajo control y carga impositiva. La presencia de Repsol en los países donde opera es parasitaria, ya que saca de sus fronteras materia prima a muy bajo costo, dejando daños ambientales irreversibles, y vende a estos países hidrocarburos a precios internacionales. Sus enormes beneficios la posicionan por encima de algunos Estados en cuanto a capacidad de inversión. Además, la transnacional dispone de mecanismos internacionales para proteger sus inversiones, como la OMC y el cuerpo diplomático español (como se ha comprobado recientemente en Bolivia o en Guinea Ecuatorial).

Repsol está realizando su actividad en el interior de Áreas Protegidas de importancia mundial: el Parque Nacional Madidi, la Reserva de la Biosfera Pilón Lajas, el Parque Nacional Isidoro Sécure, el Parque Nacional Amboró, el Parque Nacional Aguaragüe (todos en Bolivia); el Parque Nacional Yasuní (Ecuador) y la Reserva Llancanelo (Argentina). Repsol también está presente en 17 territorios indígenas en Bolivia, el Resguardo Único U´wa (Colombia), el Territorio Indígena Huaorani (Ecuador), varios territorios indígenas de los pueblos Ashanika, Shuar y Shipibo (Perú), y afectando a comunidades mapuches (Argentina). En toda esta actividad las poblaciones locales son ignoradas, o sólo consultadas para rellenar un Estudio de Impacto Ambiental.

Pero cada vez son más y mejor organizadas las resistencias que generan los proyectos de Repsol.

Causas judiciales

Repsol se enfrenta en Argentina al menos a cuatro causas judiciales. A destacar la demanda civil presentada en 2002 por las comunidades mapuches de Loma de la Lata, donde Repsol explota el mayor yacimiento de gas y petróleo de Argentina. Estas comunidades demandaron a la empresa por 445 millones de dólares por los daños que sufrieron en su territorio; y 138 millones de dólares por impacto sobre la salud –se han detectado elevados valores de metales pesados en sangre en la población indígena, como fruto de la contaminación del agua de las capas subterráneas–, vegetación, fauna, y afectación sociocultural. Por otra parte, se reclaman 307 millones de dólares como coste de remediación de la superficie afectada. La consultora Umweltschutz estima que los trabajos de recuperación llevarán, por los menos, 20 años. Otro juicio, esta vez con resolución firme en 2005, mantiene la prohibición de explotar hidrocarburos en la reserva de Laguna Llancanelo.

En 1998 El Foro Cochabambino de Medio Ambiente (Bolivia) denunció a Repsol por deforestar los márgenes del río Isinuta, y la Alcaldía de Villa Tunari por descubrir in fraganti un camión de Repsol arrojando aguas de formación –contaminadas con petróleo y otras sustancias tóxicas– al río Espíritu Santo.

Mucho más cerca, en la refinería de Puerto Llano de Ciudad Real, en 2003 murieron 9 trabajadores por un incendio que podría haber sido evitado con mejores medidas de seguridad. Las investigaciones de este suceso llevaron a que la Consejería de Industria de Castilla-La Mancha descubriera graves infracciones. Sobre la base de este informe, la Inspección de Trabajo propuso dos sanciones, con la máxima cuantía que establece la ley, que ascienden a 1,2 millones de euros. Además, recientemente la refinería ha sido multada con 61.348 €. Esta sanción es fruto de la denuncia que interpuso Ecologistas en Acción del Valle de Alcudia por el vertido de hidrocarburos al río Ojailén.

Además Repsol se enfrenta a una denuncia por contrabando de hidrocarburos en Bolivia y otra por autoadjudicarse reservas que pertenecen al Estado boliviano.

Defensa del territorio

En Colombia, los U´was amenazaron con el suicidio si ingresaba el consorcio Occidental-Repsol a sus territorios sagrados. En Ecuador, 6 nacionalidades del oriente amazónico declararon en 2002 sus territorios intangibles. En Perú, la Declaración de Atalaya (2005) une a los pueblos indígenas Ashaninka, Asheninka, Shipibo Konibo, Nawa, Amawaka y Yine en la resistencia al ingreso de petroleras en su territorio. En Bolivia, la comunidad Tentayapi no deja entrar a Repsol en su tierra y la Asamblea del Pueblo Guaraní del Territorio Itika Guasu declaró el ingreso de Repsol ilegal e inconstitucional.

Bajo el lema “Canarias dice no a Repsol”, plataformas ciudadanas de Lanzarote y Fuerteventura se movilizan para defender su litoral marino. Repsol pretende explotar petróleo a 20 km de estas islas, abarcando un área de exploración de 616.000 hectáreas. Las plataformas que pretende construir Repsol ponen en peligro más de 10 espacios naturales protegidos y chocan con los intereses turísticos de la zona. Además, teniendo en cuenta que el agua de consumo se obtiene desalando el agua del mar, cualquier vertido o fuga afectaría a la calidad del agua y la salud de l@s canari@s. Ante esta situación la ciudadanía ha mostrado su rechazo al proyecto, expresado en manifestaciones multitudinarias (en 2002 salieron a la calle más de 10.000 personas de una población de 120.000), además de numerosos actos de protesta.

Por otra parte, Ecologistas en Acción de Cádiz también tiene en marcha una campaña contra las prospecciones de la multinacional en el Mar de Alborán.

Denuncia pública

Amnistía Internacional, en su informe Un Laboratorio de Guerra: Represión y Violencia en Arauca (Colombia), presentado en 2004, acusó a Repsol de no respetar los derechos humanos al facilitar ayuda financiera a unidades militares del ejército colombiano “con vínculos probados” con los grupos paramilitares en el departamento de Arauca, donde se cometen “abusos y violaciones de los derechos humanos por parte de las Fuerzas de Seguridad, los paramilitares y la guerrilla”.

En la extracción de petróleo se produce gas que debe ser quemado. Una práctica ilegal que algunas petroleras realizan es el venteo o liberación de ese gas a la atmósfera para no pagar impuestos y regalías. El peligro es que puede generar bolsas de gas altamente inflamables. En 2005 se produjo una explosión y dos personas murieron quemadas, mientras otra permanece en el hospital por el venteo de gas de Repsol en Bolivia. La empresa sólo permitió la entrada de las autoridades bolivianas al lugar del accidente seis días después. Por otra parte, todavía no ha asumido responsabilidades, dejando a la viuda sin pensión compensatoria alguna. Todo ello está minando aun más la pobre imagen de Repsol en Bolivia.

En este mismo sentido, la revista electrónica Un Ojo en la Repsol que edita la campaña Repsol Mata de Cataluña viene haciendo un seguimiento pormenorizado de toda la actividad de la multinacional desde hace años. Otras redes y observatorios que trabajan en este mismo sentido son Oilwatch a escala internacional, y aquí el Observatori del Deute en la Globalització, Ekologistak Martxan - Bilbo o el Observatorio de las Multinacionales en América Latina.

Luchas por la renacionalización

En Argentina, organizaciones sociales como el Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora o el Nuevo Proyecto Energético Latinoamericano pelean por la recuperación de la empresa estatal YPF.

En Bolivia, el derrocamiento del Presidente Sánchez de Losada en 2003 lanzó el primer grito de nacionalización, cuyo eco destituyó a los dos siguientes mandatarios hasta traer al partido de Evo Morales al poder. Recientemente se ha decretado una nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia, aunque su alcance probablemente no significará que Repsol salga del país.

Acciones directas

Las poblaciones petroleras argentinas de Mosconi y Cutral Co iniciaron el movimiento piquetero argentino al cortar las rutas para protestar contra la presencia de Repsol. Acciones de este tipo se han repetido en Bolivia, donde también se han ocupado campos petrolíferos.

Estas acciones son cada vez más comunes, con resultados dispares: represión (comunidad mapuche Lonko Purran en 2004, Chapare en 2000 y 2002, o el paro cívico de Sucumbíos, 2005), o negociación y concesión de demandas (movilizaciones de la UTD de Mosconi).

A este tipo de acciones se ha recurrido también en muchas ocasiones en el Estado español, desde la interrupción de reuniones (Canarias) y actos propagandísticos (Bilbao), hasta el bloqueo de gasolineras (Madrid). Este año, por primera vez, la junta de accionistas de la compañía tendrá una contrajunta y una respuesta en la calle.




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