El Monte El Viejo espacio de ocio y libre de caza

Los colectivos ecologistas FAPAS, Asociación de Naturalistas Palentinos, Ecologistas en Acción, la Fundación Global Nature y la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico, muestran su firme oposición a la propuesta realizada por el Partido Popular para regular la actividad cinegética en El Monte El Viejo, declarando un coto de caza en el espacio público de ocio y disfrute más importante de la capital.

Es necesario recordar que más del 95% de la provincia de Palencia está conformada por terrenos cinegéticos donde se puede practicar la caza, por lo que no se puede entender este desmesurado interés en seguir recortando terrenos para otras actividades diferentes a la caza a más del 80% de la población palentina que no práctica este deporte.

Si en el resto de la provincia compatibilizar caza y uso público sigue siendo una de las asignaturas pendientes de la administración, motivo de conflicto y malestar para todas las partes, resulta de todo punto incomprensible este intento de introducir una actividad de riesgo como la caza, en un espacio caracterizado y dominado por el interés público, cotidiano y libre que se hace de él. Este nuevo uso previsto para los fines de semana y otros días habilitados para esta práctica hace de todo punto imposible garantizar la mínima seguridad debida.

Hay que recordar además que la obligada aplicación de la Ley de Caza de Castilla y León imposibilita prácticamente esta propuesta por la existencia de las zonas de seguridad. La densa red de caminos existente del Monte el Viejo y la existencia de numerosas personas que caminan fuera de estas vías hace más que probable la existencia de accidentes que, en el peor de los casos, pueden ser incluso de carácter mortal ¿se va a responsabilizar el Partido Popular de estos sucesos?, ¿está en condiciones de garantizar la integridad y seguridad de los miles de palentinos que utilizan este espacio natural?

No solo es irresponsable en términos de seguridad, la justificación en términos económicos es, si cabe, más ofensiva y ridícula, proponiendo anteponer por dinero el privilegio y el disfrute de unos pocos, sobre el beneficio y el uso que hace del lugar la ciudadanía en general.

Y de peregrina, puede calificarse, la utilización de los daños de conejos y jabalí para justificar la normalización de la actividad cinegética y ejercer el demandado control cuando todo cuanto rodea al Monte de Utilidad Pública “Monte el Viejo” es terreno cinegético, y máxime, cuando uno de los problemas argumentados, el conejo, es objetivo de numerosas inversiones y esfuerzos por parte de las administraciones, federaciones de caza y organizaciones conservacionistas para salvar “in extremis” a determinadas actividades, especies y hábitats.

Actualmente compensar sobradamente las actividades perjudicadas por “producir conejos” resultaría mucho más barato a la sociedad de lo que la cuesta actualmente sostener artificialmente programas de recuperación del conejo, cualesquiera que sea su finalidad.

Si en términos de conveniencia cinegética y deportiva hablamos y en unos momentos en los que la escasez de piezas cinegéticas es una realidad, acabar con aquellas áreas que funcionan como últimos reductos y refugio de determinadas especies vuelve a ser una fatal negligencia que ignora lo que la propia ley de caza ampara.