Recorte en el carril bici proyectado

La decisión del Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de León de recortar un kilómetro y medio el carril bici definido como traza del Camino de Santiago a su paso por León es un reflejo de la improvisación y la desidia que domina todo lo relativo al diseño del carril bici en la ciudad , al mismo tiempo, un ejemplo elocuente de las prioridades en materia de movilidad.

Especialmente graves son las declaraciones del concejal de Seguridad y Movilidad en el sentido de que las plazas de la ORA deben condicionar el diseño del recorrido de la ciclovía ya que de lo contrario “se producirían pérdidas en los consiguientes rendimientos económicos para la empresa mixta” (según declaraciones recientes aparecidas en la Prensa Local ).

Debe subrayarse que este recorte implica renunciar al principal objetivo del carril proyectado, el enlace con el municipio de San Andrés del Rabanedo (donde tenía previsto llegar tras cruzar San Ignacio de Loyola y seguir por San José antes de desembocar en la glorieta de Malpaso). Queda igualmente sin efecto el proyectado enlace de la ciclovía con el Conjunto Histórico de la capital leonesa.

Recordemos que el proyecto figuraba en los Presupuestos del Ayuntamiento de León de 2010 con un importe de 656.800 euros y se enmarcaba -según el equipo de gobierno- dentro de la política municipal de "desarrollo de la movilidad urbana sostenible", contemplando por un lado la unión de la Ciudad Antigua con la Avenida San Andrés y por otro el Auditorio con Eras de Renueva.

Es oportuno igualmente indicar que el equipo de gobierno hizo público en su día incluso los plazos de ejecución de la obra (Prensa Local de 20-02-2010): inicio de las obras en abril, duración de las mismas de seis meses y finalización en octubre, con el fin de inaugurarlo a lo largo del Año Santo Jacobeo, plazos que tampoco se han cumplido.