Alegaciones sobre el uso energético de la Biomasa

Ecologistas en Acción demanda en las alegaciones presentadas al borrador de Orden que la consideración de la biomasa como fuente de energía renovable no debe suponer, como se pretende con este borrador, carta blanca para hacer un uso abusivo de la biomasa como fuente de energía fomentando de forma indiscriminada la proliferación de cultivos energéticos a costa de bosques y cultivos.

Ecologistas en Acción recuerda en sus alegaciones que la biomasa forestal no se debe entender como un residuo ya que su incorporación al suelo mantiene la fertilidad del bosque e incrementa los niveles de CO2 en el suelo, garantizando la función de sumidero de Gases de Efecto Invernadero (G.E.I.) de estos ecosistemas. Por tanto, la extracción de parte de esta biomasa para ser incinerada debe justificarse mediante un exigente Estudio de Impacto Ambiental que garantice que no se afectan valores naturales del monte y que los balances de producción energética y de emisiones de G.E.I. sean positivos, teniendo en cuenta todos los elementos que intervienen en el proceso como es la extracción de la biomasa, el tratamiento del material, el transporte y demás, comparándolo en todo caso, con la opción de dejarla en el monte e incorporar la biomasa al suelo.

Para Ecologistas en Acción lo más grave de la Orden viene del fomento que se hace de los cultivos energéticos. Estos cultivos transforman un bosque en una plantación de eucalipto o cualquier otra especie de rápido crecimiento, mediante la eliminación de la vegetación natural, el aterrazamiento y roturación del terreno y la incorporación de técnicas de cultivo similares a las de la agricultura intensiva. Para Ecologistas en Acción la Orden debe servir para regular y limitar la actual expansión de estos cultivos energéticos. Se pide que se realice un Plan de Ordenación que delimite las zonas dónde se puedan implantar este tipo de cultivos, garantizando que no se van a generar impactos sobre la biodiversidad, para lo que se solicita que se excluyan los Espacios Naturales Protegidos, LICs e IBAs y también que no se va a incrementar la erosión, para lo que se demanda que no se autoricen cultivos energéticos en suelos de más de un 10 % de pendiente.

En el resto de espacios el Estudio de Impacto Ambiental de cualquier cultivo energético debe garantizar el balance positivo en cuanto a la producción energética y de emisiones de G.E.I., teniendo en cuenta el elevado coste en emisiones que tiene la transformación de una hectárea de bosque en este tipo de cultivo, estimada en no menos de 3.000 toneladas de CO2. También hay que tener en cuenta en el balance los costes energéticos derivados de la intensificación del cultivo, en especial, los debidos a la incorporación de fertilizantes químicos que generan CO2 en su fabricación y óxidos de nitrógeno en su aplicación.

Otra consideración de las alegaciones hace referencia al modelo energético en el que debe integrarse la biomasa, que como fuente renovable presenta la ventaja de no ser intermitente en su generación pero que, mal usada puede generar elevados impactos ambientales y que, por tanto, debe limitarse a una función de respaldo a las producciones intermitentes derivadas del sol y el viento, fuentes prioritarias en las que basar el futuro de la generación eléctrica en Andalucía.

De hacerse bien, la explotación de la biomasa no se ajustaría a criterios de rentabilidad económica a corto plazo por lo que su explotación debe tener carácter público, conveniándose con los ayuntamientos los criterios de extracción de la biomasa forestal, en función de las necesidades de material de respaldo y de la disponibilidad de biomasa, garantizando siempre los criterios de sostenibilidad.

Por tanto, se pide a la Junta de Andalucía que realice una Planificación adecuada que garantice que el uso de la biomasa no genere más impactos que beneficios y que impida la actual proliferación de cultivos energéticos de eucaliptos que han vuelto a traer a los montes andaluces imágenes que creiamos superadas, en las que se aterrazan miles de hectáreas en terrenos de fuertes pendientes, se elimina toda la vegetación natural y se intensifica el cultivo con agrotóxicos, con la excusa de la producción energética sostenible, que si se hacen bien las cuentas y se incorporan todos los impactos, de sostenible tiene poco.