Mercurio en térmicas

 PRESENTACIÓN

En este Informe, elaborado en el año 2000, se pretendía recoger las implicaciones ambientales de las emisiones de diversos contaminantes generados por las Centrales Térmicas, y que habitualmente, no son tenidos en cuenta, y cuya situación habría de cambiar ante el nuevo marco legislativo, especialmente ante los últimos Protocolos derivados del Convenio de Ginebra, que, auspiciados por la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa fueron firmados por el Estado español y la Unión Europea, así como varias Directivas comunitarias aprobadas o en elaboración. [1]

CONVENIO DE GINEBRA

El Convenio sobre contaminación atmosférica transfronteriza a gran distancia, adoptado el 13 de noviembre de 1979 y ratificado por España en 1982, se consideró como uno de los medios principales para proteger nuestro medio ambiente. Fue preparado tras la demostración científica de la conexión existente entre las emisiones de dióxido de azufre en la Europa continental y la acidificación de los lagos escandinavos, y tras la realización de estudios posteriores que confirmaron que los agentes contaminantes atmosféricos podrían viajar miles de kilómetros antes de depositarse y producir daños. Esto suponía que únicamente con un programa de cooperación internacional se podrían solucionar problemas como la acidificación.

Este convenio ha contribuido de forma importante en la generación de una legislación ambiental internacional y ha creado el marco básico para controlar y reducir los daños a la salud humana y al medio ambiente generados por la contaminación atmosférica transfronteriza y es un ejemplo acertado de lo que se puede alcanzar con la cooperación intergubernamental.

Tras su entrada en vigor el Convenio ha sido ampliado por ocho protocolos:

- 1984. - Protocolo de Ginebra de financiación a largo plazo del programa de cooperación para la vigilancia y la valuación del transporte a larga distancia de los agentes contaminantes atmosféricos en Europa (EMEP);
- 1985. - Protocolo de Helsinki para la reducción de las emisiones de dióxido de azufre o de sus flujos transfronterizos en al menos un 30 por ciento;
- 1988. - Protocolo de Sofía referente al control de los óxidos del nitrógeno o de sus flujos transfronterizos;
- 1991. - Protocolo de Génova referente al control de las emisiones de compuestos orgánicos volátiles o de sus flujos transfronterizos;
- 1994. - Protocolo de Oslo para reducciones adicionales de las emisiones de dióxido de azufre;
- 1998. - Protocolos de Aarhus sobre metales pesados y contaminantes orgánicos persistentes (POPs);
- 1999. - Protocolo para disminuir de la acidificación, eutrofización y ozono troposférico.

PROTOCOLO DE AARHUS SOBRE METALES PESADOS

La mayor preocupación y por tanto la mayor generación de legislación derivada del Convenio de Ginebra hace referencia a los que podríamos definir como "contaminantes clásicos", pero como aparece en la anterior relación, en 1998 se aprueba en Aarhus (Dinamarca) el Protocolo de Aarhus sobre contaminación atmosférica transfronteriza a gran distancia en materia de metales pesados, protocolo que fue firmado por la Unión Europea el 24 de junio y por el Estado español al día siguiente. El objetivo del Protocolo es controlar las emisiones provocadas por las actividades antropogénicas, sujetas a transporte aéreo transfronterizo a gran distancia y que probablemente tienen importantes efectos perjudiciales para la salud humana y el medio ambiente.

Este Protocolo entró en vigor el 29 de diciembre de 2003, sin bien, con anterioridad, el Diario Oficial n° L 134 de 17/05/2001 ya se recogía la Decisión del Consejo, de 4 de abril de 2001, (2001/379/CE) por la que en nombre de la Comunidad Europea, se aprobaba este Protocolo.

El Protocolo impone una reducción de las emisiones anuales totales a la atmósfera de cadmio, plomo y mercurio, así como la aplicación de medidas de control. Las medidas previstas en el Protocolo contribuyen a la consecución de los objetivos de política medioambiental de la Comunidad, así como la disminución de emisiones de las fuentes industriales (siderurgia, industria del acero, industria de metales no férreos), de los procesos de combustión (generación de energía y transporte) así como de la incineración y propone valores límite rigurosos para las emisiones de fuentes estacionarias y sugiere las mejores técnicas disponibles.

DIRECTIVA MARCO SOBRE EVALUACIÓN Y GESTIÓN DE LA CALIDAD DEL AIRE

Además de los Protocolos mencionados existían diversas normativas en preparación en el ámbito comunitario sobre los metales pesados, así, en la Directiva marco sobre Evaluación y Gestión de la Calidad del Aire, Directiva 96/62/CE del Consejo, de 27 de septiembre de 1996, sobre evaluación y gestión de la calidad del aire ambiente, se recogía, en el Anexo uno apartado dos, que entre las directivas "hija" que contiene la lista de los contaminantes atmosféricos que deben tenerse en cuenta en la evaluación y gestión de la calidad del aire ambiente se encuentran el Benceno, Monóxido de carbono, los Hidrocarburos policíclicos aromáticos, el Cadmio, el Arsénico, el Níquel, y el Mercurio y como nos indica la Comisaria Europea de Medio Ambiente, Margot Walström, existía un grupo de trabajo para elaborar un borrador de documento de posición sobre el mercurio.

De todas formas la experiencia de trasposición de esta Directiva no puedo ser más negativa, ya que por sentencia de 13 de septiembre de 2001, la Sala Quinta del Tribunal Europeo de Justicia ha declarado que "el Reino de España ha incumplido las obligaciones que le incumben en virtud de la Directiva 96/62/CE del Consejo, de 27 de septiembre de 1996, sobre evaluación y gestión de la calidad del aire ambiente…" por incumplir esta directiva.

La situación actual después de varias trasposiciones y modificaciones es la probación del Real Decreto 102/2011, de 28 de enero, relativo a la mejora de la calidad del aire

LEY DE PREVENCIÓN Y CONTROL INTEGRADO DE LA CONTAMINACIÓN

También se esperaban importantes efectos sobre las Centrales térmicas la entrada en vigor de la Ley de prevención y control integrados de la contaminación, trasposición a la legislación estatal de la Directiva IPPC (Directiva 96/61/CE del Consejo relativa a la prevención y al control integrados de la contaminación) cuyo plazo para adoptar y enviar a la Comisión las disposiciones nacionales de aplicación de la Directiva era el 30 de octubre de 1999, por lo que la Comisión Europea decidió llevar España ante el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas por no aplicar la Directiva relativa a la prevención y al control integrados de la contaminación (IPPC). Esta directiva que se entendía como uno de los elementos fundamentales de la legislación medioambiental comunitaria reciente, ya que se aplica a un número significativo de actividades industriales potencialmente contaminantes, además de las industrias energéticas, se aplicará a la producción y el tratamiento de metales, las industrias mineras y químicas, las instalaciones de gestión de residuos y determinadas instalaciones agroalimentarias.

La incorporación al ordenamiento interno español de esta directiva Directiva 96/61/CE se lleva a cabo, con carácter básico, mediante esta Ley, que tenía, una inequívoca vocación preventiva y de protección del medio ambiente en su conjunto, con la finalidad de evitar, o, al menos, reducir, la contaminación de la atmósfera, el agua y el suelo.

A estos efectos, el control integrado de la contaminación descansa fundamentalmente en la autorización ambiental integrada, una nueva figura de intervención administrativa que sustituye y aglutina al conjunto disperso de autorizaciones de carácter ambiental exigibles hasta el momento.

Pero una vez más, el Tribunal de Justicia Europeo, ha dictado sentencia contra el Reino de España, por la errónea aplicación de la misma, en concreto por no respectar las fechas límite en la que las instalaciones debería de disponer de esta Autorización Ambiental.

ESTRATEGÍA COMUNITARÍA SOBRE EL MERCURIO

Habida cuenta de los riesgos para la salud humana y el medio ambiente que se derivan del mercurio, y en base a las actuaciones mencionadas, la Unión Europea (UE) ha elaborado una estrategia articulada en torno a seis objetivos, combinados con acciones específicas, destinada principalmente a reducir las cantidades de mercurio en la UE y en el mundo, su circulación y la exposición de las poblaciones a dicha sustancia.

PROGRAMA MARCO DE NACIONES UNIDAS PARA EL MEDIO AMBIENTE

Ante la importancia de este problema el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha estado trabajando para dirigir los problemas del mercurio desde 2003. Actualmente, el programa de Mercurio del PNUMA tiene dos facetas principales, las negociaciones y las actividades internas.
Con respecto a las negociaciones, en febrero de 2009, se aceptó, por parte del Consejo Administrativo de PNUMA la necesidad de desarrollar un instrumento mundial jurídicamente vinculante sobre el Mercurio. Donde le trabajo para preparar este instrumento ha sido iniciado por un comité de negociación intergubernamental apoyado por la agencia de Químicos de PNUMA ( UNEP) división de Tecnología, Industria y Economía como Secretaría, y, donde la meta es completar las negociaciones antes de la sesión numero 27 del Consejo Administrativo/ Foro Ministerial Mundial del Medioambiente en 2013.
La segunda sesión del Comité Intergubernamental de Negociación, para preparar un acuerdo global legalmente vinculante sobre el mercurio (INC2) ha tenido lugar en Chiba, Japón, entre el 24 y el 28 de enero de 2011.

JUSTIFICACIÓN: EL MERCURIO UN METAL ALTAMENTE TÓXICO

La generación de toda esta normativa esta justificada, ya que la contaminación por mercurio es un gran problema ambiental de ámbito mundial, con serias implicaciones para la salud humana, tanto inmediatas como a largo plazo. El mercurio es un metal extremadamente volátil que puede ser transportado a grandes distancias una vez se ha emitido a la atmósfera. Una vez se ha depositado en un ambiente acuático, el mercurio se transforma en metilmercurio, una potente neurotoxina, que se acumula en los peces y en los animales salvajes y los humanos que los consumen. Cuando es ingerido por mujeres embarazadas, el metilmercurio atraviesa la placenta y se acumula en el cerebro y el sistema nervioso central del feto en desarrollo. Incluso cantidades relativamente despreciables pueden producir serios retrasos motores o de comunicación. El mercurio nunca desaparece del medio ambiente, asegurando que la contaminación de hoy seguirá siendo un problema en el futuro.

MERCURIO Y CENTRALES TÉRMICAS

El Protocolo de Aarhus, mencionado anteriormente, considera que la combustión y los procesos industriales son las principales fuentes antropogénicas de emisiones de metales pesados en la atmósfera y su propia existencia se basa en la preocupación por que las emisiones de ciertos metales pesados se transportan a través de fronteras nacionales y pueden ocasionar el daño a los ecosistemas de importancia ambiental y económica y puede tener efectos nocivos sobre la salud humana lo que concuerda con un estudio realizado en los EE UU por John Coequyt y Richard Wiles del Grupo de Trabajo sobre Medio Ambiente, Felice Stadler de la Red por un Aire limpio, ahora en The Mercury Policy Project (MPP) y David Hawkins del Consejo por la Defensa de los Recursos Naturales, donde concluye que las centrales térmicas aparecen como la mayor fuente puntual de contaminación por mercurio. En una primera aproximación, suponiendo condiciones similares en nuestras térmicas y con los datos de consumo de carbón para 1999, suministrados por REE, en el Estado español se habrían emitido a la atmósfera, durante el año 1999, 2.339 kg de mercurio mientras que 1.871 kg permanecerían en los residuos y 468 kg en el proceso de lavado, un total de 4.679 kg de mercurio generados de los cuales 864 se habrían generado en nuestra Comunidad, pudiendo observar que entre A Coruña, León y Asturies, EL NOROESTE ESPAÑOL, se emite el 70 % del total, 3.269 kg lo cual es importante, ya que los efectos del mercurio son mayores en las proximidades de las fuentes de emisión, fundamentalmente si en ellas existe una elevada pluviosidad.

Las informaciones recabadas hasta ahora, como las procedentes del Instituto Nacional del Carbón (Oviedo) no contradicen estas primeras aproximaciones, ya que de tener en cuenta sus datos, las emisiones serían aún mayores.

Ante este problema ambiental, que afectaba directamente al territorio asturiano, y el general desconocimiento que nos habíamos encontrado, tanto en las organizaciones sociales como en las administraciones, ya que son varias a las que nos habíamos dirigido y nos comunicaban no disponer de información alguna sobre el tema, es por lo que decidimos realizar una recopilación de información, científica, jurídica, y de todo tipo, generada por organismos nacionales e internacionales referida a la contaminación por mercurio, intentando, por una parte, la difusión de información y por otra que se favorezca la toma de medidas, legales, tecnológicas, etc. para la solución del problema. Más información sobre el mercurio


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