Limitación del tráfico para reducir la alta contaminación

Los niveles de partículas finas y dióxido de nitrógeno pulverizan desde el
pasado viernes las recomendaciones de la OMS, y aumentarán a lo largo de la semana si no se toman medidas.

La ubicación sobre la Península Ibérica de un potente anticiclón y el
intenso tráfico de la ciudad ha provocado que, al igual que en el resto de
grandes ciudades españolas, desde el pasado viernes Valladolid esté
soportando niveles de contaminación atmosférica por partículas finas (PM2’5) y dióxido de nitrógeno (NO2) muy superiores a los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En concreto, en las tres estaciones de medición en funcionamiento que quedan de la Red del Ayuntamiento de Valladolid (hasta hace tres años había siete) se ha superado ampliamente la guía diaria de partículas finas, establecida por la OMS en 25 microgramos por metro cúbico (µg/m3). El pasado sábado, en la estación de Arco de Ladrillo se alcanzaron 47 µg/m3, por 46 µg/m3 en Vega Sicilia (Paseo de Zorrilla) y 39 µg/m3 en Puente Regueral (Huerta del Rey).

Los niveles ayer lunes se mantenían en 43, 43 y 32 µg/m3 en las tres
estaciones, respectivamente. La legislación española no establece ningún
límite diario para este contaminante.

Respecto al dióxido de nitrógeno, las tres estaciones citadas vienen
superando también en los últimos días el valor límite anual para la
protección de la salud humana establecido por la legislación española y
recomendado por la OMS, que es de 40 µg/m3 a lo largo del año. La estación de Vega Sicilia lleva superando este umbral desde el pasado martes, y las estaciones de Arco de Ladrillo, Vega Sicilia y Paseo del Cauce (Rondilla, perteneciente a la Red de la central de cogeneración de Iberdrola en Michelín) desde el jueves.

Las estaciones de Arco de Ladrillo y Vega Sicilia alcanzaron ayer lunes 67
µg/m3, por 54 µg/m3 de Puente Regueral y 43 µg/m3 en el Paseo del Cauce. La persistencia del anticiclón sobre nuestro país hasta el fin de semana permite prever el aumento paulatino de estos peligrosos niveles hasta concentraciones muy dañinas para la salud de la población, en especial para niños, ancianos y enfermos respiratorios crónicos, de no adoptarse medidas urgentes que limiten la emisión de contaminantes por el tráfico en estos días.

Hay que notar que las estaciones de Labradores (Centro) y Avenida de Santa Teresa (Rondilla), que históricamente venían registrando niveles muy
elevados de contaminación, fueron desconectadas en 2008, mientras la de La Rubia lleva sin funcionar desde el mes de septiembre del año pasado,
habiéndose puesto en cuestión sus resultados por estar cerca de una vía de
intenso tráfico. Como sistemáticamente se viene haciendo en nuestra ciudad
cada vez que se registran niveles de contaminación elevados, las estaciones
se cambian a localizaciones menos "conflictivas" o directamente se suprimen.

Las estaciones de Arco de Ladrillo y Vega Sicilia, situadas también en vías
de tráfico, están apantalladas por arbolado y se encuentran lejos de la
línea de edificios, por lo que registran valores de partículas probablemente
inferiores a los reales. Por su lado, la estación de Puente Regueral es una
estación en una calle sin tráfico, de fondo urbano. A pesar de ello, las
tres están registrando en los últimos días niveles de contaminación muy
elevados, muy por encima de las recomendaciones de la OMS.

En estas condiciones, el Ayuntamiento de Valladolid debería limitar el
acceso de vehículos al centro de la ciudad y reforzar las frecuencias de los
autobuses. También debería reducir la actividad del principal foco
industrial de emisión de NO2 en Valladolid, la central térmica de Iberdrola
en Michelín. Ecologistas en Acción hace un llamamiento a todos los
ciudadanos para que voluntariamente limiten el uso de sus vehículos
particulares y se desplacen esta semana en autobús, caminando o en
bicicleta, para evitar males mayores.

Las partículas finas están relacionadas con enfermedades respiratorias y
cardiovasculares y con tumores en las vías respiratorias y pulmones. El
dióxido de nitrógeno es un potente irritante de las vías respiratorias. La
Organización Mundial de la Salud estima en 16.000 los adultos de más de 35
años que fallecen cada año en España en relación con la exposición a largo
plazo a la contaminación atmosférica.