El cierre de El Chaparral, una pésima noticia

El cese de actividad de reciclado de los residuos de construcción y demolición en El Chaparral (Chiclana) es una pésima noticia. La inversión en la planta de recuperación de escombros dilapidada, puestos de trabajo destruidos, despilfarro de escombros que van a vertido y nulo control de las Administraciones, es el desolador balance de la gestión de escombros en la provincia de Cádiz.

Es inaudito que la Consejería de Medio Ambiente, la Diputación Provincial y los ayuntamientos hayan sido incapaces de garantizar que algo tan básico como es la recuperación de escombros pudiera generalizarse en todos los municipios. A partir de ahora solo el vertido será la “alternativa” a un residuo perfectamente aprovechable.

Se enmarca este fracaso en el más generalizado de la gestión de los residuos urbanos de la provincia gaditana. Las tres plantas de supuesto reciclado (Los Barrios, Jerez y Medina Sidonia) están bajo mínimos, con porcentajes de recuperación ridículos, con Autorizaciones Ambientales Integradas manifiestamente incumplidas, con una Mesa de Residuos que no se convoca y donde el vertido sin recuperación es la práctica habitual. Se incumplen impunemente la Directiva de Residuos, el Plan Nacional Integrado de Residuos y el Plan Director Territorial de Gestión de Residuos no Peligrosos, ¡toda la normativa europea, estatal y andaluza!, sin que ningún responsable dé la cara y asuma responsabilidades y compromisos de solución. Esfuerzos inversores dilapidados y esperanzas rotas es el resultado con el que nos encontramos como balance final.

Con las plantas de reciclado de escombros cerradas o al ralentí, de ninguna forma podemos garantizar las exigencias de reciclaje que nos impone la legislación. Los áridos reciclados procedentes de RCDs son residuos perfectamente aprovechables y es inadmisible la incompetencia de ayuntamientos, Diputación y Consejería de Medio Ambiente. La política de las tres erres (REDUCCIÓN, REUTILIZACIÓN Y RECICLADO) , se ha convertido en realidad en pura palabrería.

Exigimos la puesta en práctica de objetivos y políticas de separación en origen de los residuos, recuperación y cese de vertido de todo lo aprovechable, de forma que el vertido impune deje de ser la práctica habitual para los desechos , desincentivando el necesario reciclaje.




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