Denunciarán en vía penal la colocación de las moscas

La mosca gigante de Eduardo Arroyo

Ecologistas en Acción de León ha solicitado a la Ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde que intervenga en calidad de máxima autoridad responsable del Archivo Histórico Provincial de León, para evitar que se incruste en la fachada de este edificio, -declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Monumento- , “la Mosca” gigante de Eduardo Arroyo.

La asociación también ha dirigido requerimientos al Alcalde de León, a la Concejala de Cultura y al Delegado Territorial de la Junta, así como una carta al director gerente de DECOLESA (empresa adjudicataria de las obras) advirtiendo que la colocación de una mosca de grandes dimensiones en la fachada del Archivo Histórico Provincial podría tipificarse como “delito sobre el Patrimonio Histórico” de acuerdo con los artículos 321 y siguientes del Código Penal; por lo que recurrirán a la vía penal para denunciar a los autores materiales y a las autoridades y funcionarios públicos que hayan autorizado y consientan esta intervención.

Se toma esta decisión en coherencia con la contestación que durante una década se ha hecho de este proyecto; en el convencimiento de que la legislación estatal, autonómica y local que protege el Patrimonio Cultural e Histórico- Artístico, no permite la colocación de las obras del Sr. Arroyo en los lugares que ha elegido este artista.

El régimen de protección del que goza el Archivo Histórico Provincial es el máximo que reconoce la legislación de patrimonio – el mismo aplicable a los grandes monumentos como La Catedral, la Colegiata de San Isidoro o las Murallas de la ciudad, edificios cuyas fachadas a nadie en su sano juicio se le ocurriría retocar colocando “creaciones artísticas contemporáneas”. Es tan insensato como ilícito incrustar una mosca de gran tamaño en los muros de la Catedral como en la fachada del Archivo Histórico Provincial.

A pesar de que el Ex – Director General de Bellas Artes del Ministerio de Cultura, Sr. D. José Jiménez , diera su conformidad a este proyecto en febrero de 2009, su dictamen no es vinculante puesto que las competencias sobre patrimonio son exclusivas de la Junta -aunque sea preceptivo el permiso del titular jurídico del Bien, en este caso la Dirección General del Libro, Archivos y Museos del Ministerio de Cultura-. Por lo tanto la opinión del Sr. Jiménez no debería servir de excusa para justificar una adición “estética” a todas luces gratuita, y por lo tanto no autorizable en edificios declarados Bien de Interés Cultual, para los cuales la Ley prevé, exclusivamente, la realización de obras de conservación, consolidación y rehabilitación.

Conviene resaltar la incoherencia de la Comisión de Patrimonio de León que, a fin de garantizar la reversibilidad de la intervención sobre la Muralla, decidió tácitamente impedir que se incrustara en ella el “Unicornio” del Sr. Arroyo, (tal como pretendía el artista, -de manera que este elemento finalmente penderá del brazo articulado de una grúa convencional hincada en un bloque de hormigón frente al Archivo-) y sin embargo ha permitido colocar la Mosca en un edificio que goza del mismo régimen de protección que la Muralla o la Catedral.

Recordamos la cuidadosa restauración que se llevó a cabo en la Iglesia de los Descalzos para adecuarla a su uso actual. Entonces se utilizó un complejo sistema de auto sujeción de las estanterías que dejó el mobiliario exento del muro para no dañarlo. Frente a esta intervención modélica nos encontramos hoy con el permisivo criterio de unos responsables de Patrimonio que aseguran que la colocación de la Mosca es reversible y “no modifica las condiciones originales del inmueble”. Ponemos en duda estas afirmaciones. Creemos que el anclaje de un elemento pesado, aunque se ejecute limpiamente, podría alterar con el paso del tiempo las condiciones estructurales del muro y desde luego alterará la composición de la fachada, modificando la percepción original del edificio del Archivo Histórico y del entorno monumental de la Plaza de Puerta Castillo.

Finalmente en estos momentos de profunda crisis económica y de recortes sociales sin precedentes queremos dejar constancia, una vez mas, del vergonzoso despilfarro (unos 800.000 € entre adquisición de esculturas e instalación de las mismas) que supone el gasto de fondos públicos en un proyecto innecesario y de dudosa legalidad destinado a satisfacer el capricho megalómano de un artista.




Visitantes conectados: 666