Cientos de antinucleares protestan frente a Garoña

El domingo 27 de marzo, en el 32 aniversario del accidente de Harrisburg (EE UU), la Coordinadora contra Garoña organizó una manifestación a la que acudieron alrededor de 300 personas procedentes de la propia Castilla, Euskal Herria, La Rioja y Aragón, desplegando frente a la central de Garoña una pancarta contra la energía nuclear, en la que se tuvo presente el reciente accidente de Japón.

Durante la manifestación se llevó a cabo un simulacro de accidente nuclear, una humareda naranja se extendía desde el puente que cruza el río Ebro para dar acceso a la central nuclear de Garoña mientras sonaban las sirenas y la megafonía pedía a las personas congregadas que evacuaran el lugar y daban instrucciones, mientras repetían “Tranquilos, no pasa nada. Está todo bajo control”.

Tranquilos, no pasa nada. Está todo bajo control.

La central nuclear ha sufrido un leve incidente sin importancia. Nuestros técnicos están trabajando en su reparación y pronto la situación volverá a la normalidad.

Tranquilos, no pasa nada. Está todo bajo control.

Quienes viven más próximos a la central, deben abandonar sus domicilios. Dúchense, vístanse, cúbranse todo el cuerpo, incluidas manos, cabeza y cara. Y esperen a ser conducidos al Centro de Descontaminación y Confinamiento más próximo.

No recojan bienes ni objetos personales. Pronto podrán volver a sus casas.

Tranquilos, no pasa nada. Está todo bajo control.

En el breve tiempo que dure la incidencia, permanezcan encerrados en sus casas. Cierren puertas y ventanas y absténgase de salir a la calle. No consuman alimentos frescos ni agua de grifo. Lávense con frecuencia con agua y jabón.

Tranquilos, no pasa nada. Está todo bajo control. Estén atentos a la radio y esperen nuevas instrucciones. Piiiiiiiii.

Instantes después cesan las sirenas y cientos de cuerpos aparecen tirados en el suelo.

Antes del simulacro, los organizadores de la protesta, en tono irónico, fingieron asumir a pies juntillas las posturas del lobby pronuclear. «Crearán una nueva denominación de origen, Vinos de Castilla y León, La Rioja, Navarra y Aragón. Alcachofas, espárragos, patatas, tomates y lechugas con denominación de origen Buenas para el Cáncer. Si su problema es el sobrepeso, venga al valle del Ebro. Resultados asegurados, quedará como una radiografía. Y sin dejar de comer. Rutas turísticas únicas en el Ebro: baños termales en Sobron, animales nunca vistos. Las centrales nucleares son buenas», proclamaron.

Durante la concentración se leyó el comunicado siguiente:

Hace 10 días se cumplía el 40 aniversario de esta central nuclear de Santa María de Garoña

Mañana se cumplen 32 años del accidente nuclear de Harrisburg.

El próximo 26 de abril se cumplen 25 años del accidente nuclear de Chernobyl

Hoy se cumplen 15 días del accidente nuclear todavía inacabado de Fukushima.

Pero no estamos aquí para celebrar aniversarios. Estamos para recordar, sí. Pero sobre todo estamos para reflexionar y aprender.

Hoy como ayer, la industria nuclear anuncia que aprenderá de los errores y los corregirá y eso hará a las centrales nucleares más seguras.

Hoy como ayer, decimos que estamos hartas de vivir bajo la amenaza nuclear. Que la seguridad total no existe y que los accidentes acaban por producirse.

Hoy como ayer, estamos aquí, frente a Santa María de Garoña, para exigir el cierre inmediato de esta central nuclear y el inicio de una nueva era sin centrales nucleares.

Comunicado

El 28 de marzo de 1979 un grave accidente en la central nuclear de Three Mile Island (Harrisburg, EE UU) provocó la fusión del núcleo y una nube radiactiva cuyos efectos nunca se cuantificaron. Un fallo técnico, seguido de varios errores humanos puso al reactor al borde la catástrofe.

32 años después, en Fukushima sucesivos accidentes han provocado la fusión parcial de 3 reactores nucleares y emisiones procedentes de las piscinas de residuos radiactivos en otros. La nube radiactiva continúa y los efectos sobre la salud y la vida de las personas y sobre el medio ambiente son todavía impredecibles. El origen esta vez ha sido un terrible terremoto y un devastador tsunami. Pero ha sido seguido de graves fallos técnicos y un total descontrol humano.

Lo que nunca podría suceder ha sucedido. Está sucediendo.

La Coordinadora contra Garoña quiere, en primer lugar, manifestar su solidaridad con el pueblo japonés. Con las víctimas del terremoto y del tsunami y con las víctimas del accidente nuclear. Con las víctimas de Japón y las de otros pueblos que, sin duda, se verán afectados por estos hechos.

Pero queremos también mostrar nuestra preocupación por esas consecuencias gravísimas y hacer públicas algunas reflexiones sobre estos hechos. Porque una cosa es el desastre natural y otra la catástrofe nuclear.

El comisario europeo de Energía ha hablado estos días de “Apocalipsis” y se encomienda a Dios para prevenir el futuro. Esta vez no lo decimos sólo los antinucleares, a quienes siempre nos han tachado de catastrofistas, exagerados o alarmistas.

Pero el “lobby nuclear” sigue clamando por la seguridad de las centrales nucleares y gritando que eso nunca podría pasar aquí. Y el Gobierno español esconde la cabeza o mira para otro lado.

Los sucesos de Japón deben hacernos reflexionar sobre el grave riesgo que supone la producción de electricidad mediante reactores nucleares. Japón ha sido siempre alabado por su avanzada tecnología y, según la industria nuclear, por sus reactores atómicos ejemplares.

Hace menos de un año Nuclenor alardeaba de la visita de técnicos japoneses a la central de Garoña. Hoy Japón se sitúa en el ojo del huracán y a las puertas de una posible hecatombe nuclear.

La energía nuclear, heredera de la bomba atómica, está expuesta a variados riesgos, procedentes de catástrofes naturales, ataques terroristas y fallos humanos y técnicos. Japón, que ya sufrió las consecuencias del uso militar del átomo, conoce y padece hoy los efectos más perversos del uso civil.

Estos riesgos se acrecientan con la avanzada edad de los reactores, que se pretenden prolongar durante más años del que fueron inicialmente construidos. Al igual que en el estado español, sin ninguna justificación técnica, económica o de abastecimiento energético.

Por eso, hoy queremos recordar aquí frente a la central nuclear de Garoña que el primer reactor afectado en Fukushima era una central de referencia, una “nuclear gemela”. De igual tecnología (BWM o agua en ebullición), similar potencia (460 Mw) y similar edad (conectada en 1971).

Desde la Coordinadora contra Garoña queremos reiterar nuestra exigencia de cierre inmediato de esta central nuclear de Garoña. No podemos esperar ni un minuto más. Exigimos al Gobierno español que adopte esta decisión sin más demora y sin agotar la última prórroga concedida hasta el 2013.

Porque vivir sin nucleares es posible y deseable.

Porque la energía de Garoña no es necesaria ni barata.

Porque no queremos vivir acogotados por el miedo permanente a la amenaza nuclear.




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