Semana de lucha por una Andalucía libre de transgénicos

Semana de lucha por una Andalucía libre de transgénicos

Las organizaciones andaluzas agrupadas en torno a la Plataforma Andalucía Libre de Transgénicos (PALT) reclamamos nuestro derecho a una alimentación sana, segura, sostenible y soberana. Exigimos
una alimentación, agricultura, ganadería, transformación y distribución libre de transgénicos.

Denunciamos la presencia de transgénicos en nuestra agricultura y alimentación en contra de la voluntad de la mayor parte de la ciudadanía.
Como es bien sabido, España es el único país de la Unión Europea que cultiva transgénicos comerciales a gran escala, además de acoger a la mitad de los experimentos con transgénicos al aire libre que se
realizan en Europa. Ha quedado patente a raíz de las filtraciones de Wikileaks que el gobierno español ha establecido una alianza con las grandes multinacionales del sector a espaldas a la ciudadanía con el
objeto de facilitar la entrada de semillas y granos transgénicos en la agricultura y alimentación europeas.

Actualmente en Europa sólo está permitido el cultivo de variedades transgénicas de un maíz y una patata. Mientras la segunda apenas se ha extendido, el maíz representa la práctica totalidad de ese
cultivo en Europa concentrado básicamente en España. En Andalucía la extensión de este cultivo llega a unas 3.000 hectáreas. Si bien es una cifra pequeña, las expectativas sobre la autorización de nuevos cultivos transgénicos, como el algodón y la remolacha, son muy preocupantes para Andalucía. Parece que se consolida un panorama europeo con la mayoría de países vetando o dificultando el cultivo de transgénicos en sus territorios y España como garante de ese tipo de agricultura en Europa. En ese
contexto es claro que el lobby protransgénico ha puesto su punto de mira en Andalucía, la principal región agrícola de España. Si no somos capaces de frenar esta tendencia veremos Andalucía convertida en una provincia agrícola transgénica y agroquímica dependiente de los intereses
especulativos de quienes ya monopolizan ese agronegocio.

Si los transgénicos no son la solución a los problemas del campo (contaminación genética, pérdida de biodiversidad cultivada, plagas y malezas resistentes, dependencia económica) tampoco traen nada
bueno a los consumidores. Ni aportan mejoras nutricionales, ni mayor seguridad alimentaria, ni resisten comparación alguna con la calidad de los alimentos ecológicos. Algunos como la patata transgénica
autorizada para su cultivo en Europa (con destino a agroindustria y piensos) contienen incluso genes de resistencia a antibióticos. Las variedades transgénicas, tanto cultivadas como importadas, suponen
además una amenaza directa sobre la agricultura y ganadería ecológicas, ya que de producirse contaminación genética o presencia de granos transgénicos, las explotaciones ecológicas van directas
a la ruina.

Por todo ello, y al igual que en años anteriores, en 2011 lanzamos una semana de lucha a favor de una Andalucía libre de transgénicos en el campo y en el plato. Desde la PALT y sus organizaciones
miembros y colaboradoras promoveremos en toda Andalucía entre el 4 y el 17 de abril una serie de actividades tales como jornadas, mesas informativas, concentraciones, peticiones a administraciones
públicas y otras acciones. Estas acciones se sustentan en una serie de motivos y exigencias que pasamos a exponer:


NUESTROS MOTIVOS

Exigimos para Andalucía una alimentación, agricultura, ganadería, transformación y distribución libre de
transgénicos por cinco razones:

1. Es un derecho ciudadano vulnerado. La norma de etiquetado y trazabilidad no permite un acceso adecuado a la información. Los alimentos vegetales pueden tener ingredientes transgénicos sin etiquetar
por debajo de un 0,9%. Los alimentos derivados de ganado alimentado con piensos transgénicos no se etiquetan. Además, no existen registros públicos de fincas de cultivos comerciales transgénicos en Andalucía.

2. Los cultivos transgénicos tienen riesgos sin beneficios sociales. Los principales cultivos transgénicos vienen acompañados del incremento de agrotóxicos, sobre todo herbicidas. Los rendimientos son menores en una mayoría de los casos, mientras que reducen la biodiversidad y contaminan
químicamente el suelo y los acuíferos. La aparición de malezas resistentes a herbicidas y de plagas resistentes asociados a las variedades insectic idas, es otro grave problema asociado.

La incapacidad para reducir el hambre y la pobreza de las semillas transgénicas es manifiesta como cabe esperar de una tecnología patentada y cara vinculada a un modelo agroalimentario industrializado,
especulativo y globalizado.

3. La contaminación genética es un hecho: la coexistencia es imposible. En el Estado Español el cultivo de maíz ecológico ha desaparecido prácticamente como consecuencia de los casos de
contaminac ión genética en Cataluña, Aragón o Castilla La Mancha. El retroceso del maíz ecológic o pone de manifiesto la imposibilidad de la mal llamada coexistencia. Además, parte de producción convencional está probablemente contaminada debido a controles insuficientes en la trazabilidad de alimentos y piensos transgénicos.

4. Los cultivos transgénicos son un negocio de las multinacionales: con la comida no se juega. Las semillas transgénicas patentadas están controladas por un reducido número de empresas multinacionales
que impulsan estas semillas como un nuevo negocio a costa de la autonomía de agricultores/as y ganaderos/as. Especialmente grave es el desarrollo de plantas químicamente dependientes y la de semillas “suicidas” Terminator que suponen una grave amenaza para agricultores/as, la seguridad alimentaria y el medio ambiente.

5. Existen alternativas viables: agricultura y ganadería local sostenible. Los cultivos transgénicos son innecesarios lo que hace incluso más absurdo e irracional su utilización ya que existen alternativas viables y seguras. La producción agraria con métodos tradicionales y/o ecológicos, respetuosos con el medio ambiente, utilizando variedades locales y orientada a mercados próximos tiene una mayor capacidad de generar empleo a la vez que garantizan una alimentación segura y respetuosa con el
medio ambiente.

NUESTRAS EXIGENCIAS

Por estos motivos exponemos cinco exigencias:

1. La garantía de una agricultura, ganadería, transformación, distribución y alimentación libres de transgénicos en Andalucía. Reclamamos el compromiso ciudadano, político y administrativo a todos los niveles, municipal, provincial y autonómico, para que Andalucía sea una Zona Libre de Transgénicos.

2. La “tolerancia cero” a la contaminación genética en todas las actividades y todos los productos agroalimentarios. No son admisibles porcentajes de contaminación en la alimentación.

3. El derecho al libre uso y conservación de la biodiversidad agrícola por parte de la población agraria.

4. El derecho a la soberanía alimentaria, es decir, el derecho a una alimentación sana y, segura producida localmente con criterios de equidad y sostenibilidad.

5. Denunciar del nulo esfuerzo de las administraciones por facilitar información y garantizar la transparencia acerca de las aplicaciones tecnológicas que se nos presentan como innovaciones positivas (Terminator, Trailor, nanotecnología, etc.).

La PALT está integrada por las siguientes organizaciones y redes andaluzas:
FACUA-Andalucía, UCA-UCE, Red Andaluza de Semillas “Cultivando Biodiversidad”, Ecologistas en Acción-Andalucía, Veterinarios sin Fronteras-Andalucía, Grupo Soberanía Alimentaria y Género, Ingeniería sin Fronteras-Andalucía, CERAI, Asociación CAAE, Federación Andaluza de Consumidores y Productores Ecológicos, Amigos de la Tierra, Greenpeace, Plataforma de Huertos Urbanos y La Talega.

Y cuenta con el apoyo activo de COAG-Andalucía, SOC/SAT, Alianza por la Soberanía Alimentaria de Córdoba y Alianza por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos-Málaga.

Más información y documentación de la Semana de lucha Andalucía libre de Transgénicos