Movilización contra los transgénicos

Frente a la defensa de los intereses de las multinacionales que sigue representando el Gobierno de España. Agricultores, ecologistas, consumidores y un nutrido grupo de organizaciones de la sociedad civil [1] presentan la Tercera Semana de Lucha contra los Transgénicos, en la que animan a la sociedad española a que muestre un año más su rechazo a los Organismos Modificados Genéticamente (OMG) y a que participe en el conjunto de actividades que se desarrollarán por todo el país, entre las cuales habrá protestas, acciones informativas y reivindicativas en la calle, en supermercados, en campos, conferencias y charlas, proyecciones de películas, debates y reuniones con agentes sociales [2].

Tras protagonizar en abril de 2009 en Zaragoza y abril de 2010 en Madrid las dos mayores protestas contra los transgénicos que se recuerdan en Europa, la situación en España no ha cambiado nada. En 2010, en España se sembraron alrededor de 70.000 hectáreas de maíz transgénico comercial, y la mitad de los ensayos experimentales al aire libre con estos peligrosos cultivos en la Unión Europea. Todo esto en una situación de absoluta falta de transparencia y control. Frente a esta posición, países como Francia, Alemania, Austria, Grecia, Luxemburgo, Irlanda, Polonia, Hungría o Italia han puesto freno a los transgénicos en su territorio. España se mantiene como por tanto como el único país de la Unión Europea que cultiva transgénicos a gran escala.

En diciembre de 2010 las revelaciones de Wikileaks demostraron que la política sobre los transgénicos del anterior equipo del Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino (MARM) estaba dictada por los intereses de EEUU y sus multinacionales. Recientemente la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, ha anunciado que “desde el Gobierno no queremos ir a más en cuanto a la producción de transgénicos”. Un importante mensaje teniendo en cuenta la realidad de estos cultivos en España, que sin embargo no ha calado entre los miembros de su Ministerio, que continúan la tónica iniciada por los Gobiernos del PP y continuada por Elena Espinosa de abierta colaboración con la industria de los transgénicos y falta de participación pública real.

Los transgénicos no son la solución a los problemas del campo ni aportan nada positivo a los consumidores, al contrario, cada vez son más los datos científicos disponibles sobre los riesgos sanitarios de los OMG y de los agrotóxicos empleados en su cultivo.




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