La conservación de los espacios naturales periurbanos debe figurar en los programas electorales

Con motivo de las próximas elecciones municipales Ecologistas en Acción de León ha remitido -a todos los partidos políticos que se presentan a estos comicios en León, San Andrés del Rabanedo y Villaquilambre- un documento de sugerencias para la correcta conservación de los espacios naturales periurbanos más valiosos de León y su Alfoz: Monte de San Isidro, Laguna de Las Carrizas, cantiles de La Candamia, vegas, riberas y ecosistemas fluviales de los ríos Bernesga y Torío.

El documento recoge las conclusiones de la Mesa Redonda, organizada junto con la asociación Urz, que se celebró el pasado 21 de marzo (día Mundial Forestal) y que contó con la participación de profesores de la Universidad de León, urbanistas y trabajadores forestales, así como con un público numeroso que dejó bien claro el indudable interés que este tema suscita en la ciudadanía.

Además, el escrito remitido resume la experiencia que, Ecologistas en Acción de León ha ido adquiriendo en las diversas campañas que durante los últimos años viene desarrollando en defensa de los espacios naturales periurbanos y representa una parte sustantiva del programa ambiental a defender en los municipios de León y su alfoz.

Nuestro objetivo es impulsar de este modo la articulación de un “anillo verde” en el área metropolitana de León que sepa integrar aquellos espacios naturales que todos reconocen de gran valor. Experiencias como la del cinturón verde de Vitoria demuestran que, más allá del signo político de quien gobierne, se puede hacer compatible la urbanización con la conservación del medio ambiente.

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MESA REDONDA: “Conservación de
los espacios naturales periurbanos
de León y su alfoz”.

21 de marzo de 2011, Día Forestal Mundial.
Ecologistas en Acción

Conclusiones

1. La planificación urbanística municipal debe respetar el deber de adaptación a la
realidad física y natural del territorio. En este sentido debe usarse la
clasificación de “suelo rústico de protección natural” para los terrenos
merecedores de protección por sus valores naturales. Asimismo puede
recurrirse a otras categorías de suelo rústico (como suelo rústico de entorno
urbano o suelo rústico de protección agropecuaria). Son deseables modelos de
ordenación territorial policéntricos donde se mantenga la identidad de los
diferentes núcleos de población y donde las vegas fluviales actúen como
elementos naturales de sutura entre los núcleos urbanos.

2. Es necesario contar con unas Directrices de Ordenación del Área Urbana de
León donde se identifiquen las áreas de singular valor ecológico. La tramitación
de estas directrices iniciada en el año 2005 por la Consejería de Fomento lleva
paralizada desde el 2007 en que se publica el Dictamen Ambiental. Tras la
aprobación de los PGOU de San Andrés del Rabanedo y Villaquilambre este
documento debería retomarse sometiéndolo nuevamente a información
pública.

3. Debería utilizarse la figura de Zona Natural de Esparcimiento (art. 53 de la Ley
8/199, de 10 de mayo, de Espacios Naturales de la Comunidad de Castilla y
León) para proteger algunos de estos espacios periurbanos (al menos el Monte
San Isidro y la Candamia). Igualmente puede utilizarse esta figura de
protección para determinados tramos de las riberas del Torío y el Bernesga a
su paso por León o para el espacio natural Soto fluvial de la Presa del
Bernesga- Laguna de las Carrizas en San Andrés del Rabanedo.

4. Por lo que se refiere a la Laguna de las Carrizas (5 Ha) debería promoverse su
inclusión en el Catálogo de Zonas Húmedas de interés especial, clasificarse
como suelo rústico de protección natural y, en todo caso, trasladar el cruce de
viarios que en el PGOU afecta directamente a la laguna. Nos encontramos ante un espacio natural al que es posible atribuir, junto a los valores clásicos de
conservación de la biodiversidad, valores añadidos de alta rentabilidad social
como recurso educativo ambiental o centro para el turismo ornitológico.

5. Con relación al Monte San Isidro se considera inaceptable que 11,5 Ha del
mismo estén clasificadas en el PGOU de León como suelo urbano no
consolidado. Deberá modificarse el Plan General de tal forma que todo el
Monte sea suelo rústico de protección natural.

6. Mención especial merecen el mosaico de prados y sebes de las vegas fluviales
del Torío y Bernesga. Representan un paisaje ecocultural que debe ser
conservado y al que es posible otorgar distintos usos ambientales y/o
agropecuarios, tutelados por los respectivos ayuntamientos: cotos escolares,
granjas-escuela, huertos urbanos, parque de sebes y razas autóctonas
leonesas…etc. Los ayuntamientos de León, San Andrés y Villaquilambre
deberían realizar una reserva de terrenos de sus vegas para este fin.

7. Se alerta también sobre la amenaza que para los espacios naturales
periurbanos puede suponer los llamados sistemas generales (viarios públicos),
como por ejemplo el proyecto de conexión de la Autovía A-60 con la ronda este
a través de un viaducto sobre el Torío, en el entorno de los huertos de la
Candamia.

8. Con relación a los planes de restauración de riberas de la Confederación
Hidrográfica del Duero que se ejecuten en León y su alfoz es preciso velar
porque dichas restauraciones se realicen siempre respetando al máximo la
naturalidad de los ecosistemas fluviales.

9. Se considera de gran importancia promover convenios entre la Universidad de
León, así como Institutos y Colegios con las administraciones locales
implicadas, para la utilización de estos espacios naturales como recurso
docente y de investigación, de forma análoga al convenio existente
actualmente entre la Universidad de León y la Diputación Provincial de León
con relación al Monte San Isidro.

10. Los espacios naturales periurbanos poseen un importante valor ecológico
constituyendo reservas de biodiversidad y contribuyendo decisivamente a
hacer de las ciudades lugares más habitables. El objetivo final debería ser la
articulación de un “anillo verde” en el área metropolitana de León que sepa
integrar aquellos espacios naturales periurbanos que todos deberíamos
reconocer como de gran valor. Experiencias como la de la ciudad de Vitoria
siguen siendo hoy un referente en este sentido, por haber sabido articular un
cinturón verde (humedal de Salburua incluido) que, más allá del signo político
de quien gobierne, sigue siendo un ejemplo de cómo puede hacerse
compatible la urbanización con la conservación del medio ambiente