Se vuelven a poner en evidencia los enormes impactos sociales y ambientales del AVE

El abandono del proyecto de túnel de los Alcores del AVE Sevilla-Almería a su paso por Carmona y la reciente carta de emplazamiento de la Unión Europea (UE) contra el reino de España por el destrozo ambiental que causaría ese tren en las lagunas de Osuna, en la provincia de Sevilla, refuerza la posición de Ecologistas en Acción que viene denunciando que el AVE es un medio de transporte muy impactante y elitista.

El Eje Ferroviario Transversal de Andalucía Sevilla-Almería se enfrenta a varios problemas que se añaden a la falta generalizada de fondos. Por un lado, la denuncia de Ecologistas en Acción ha llevado a la Comisión a iniciar un procedimiento de infracción contra España porque las vías atraviesan una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) en las lagunas de Osuna. Una ZEPA financiada con dinero europeo.

Por otro lado, la Consejería andaluza de Obras Públicas ha decidido abandonar el trazado de ese mismo tren por el túnel de los Alcores, entre Carmona y el Viso del Alcor, y reformar como alternativa una línea preexistente más al sur, por Utrera. El proyecto de túnel amenazaba el abastecimiento de los pozos y la actividad de hortelanos, granjeros y agricultores, impedía el tránsito normal del ganado y, además, destruía varios yacimientos arqueológicos. El abandono del trazado por el túnel supone un ahorro de 700 millones de euros.

Y es que una y otra vez, se comprueba que las líneas de Alta Velocidad provocan grandes impactos ecológicos, económicos y sociales, como la alteración y fragmentación de hábitats o el aumento de los desequilibrios entre zonas rurales y urbanas, en perjuicio de las primeras.

Ecologistas en Acción reitera que hay alternativas de transporte ferroviario menos problemáticas desde el punto de vista social y ambiental, y más baratas, puesto que mejorando las líneas convencionales y aprovechando buena parte de los corredores existentes se pueden alcanzar velocidades de hasta 220 kilómetros por hora, con unos precios de los billetes mucho más asequibles y justos socialmente que los elitistas del AVE. A pesar de ello, el ferrocarril convencional, que es de largo el más utilizado, recibe sólo el 17 % de las inversiones, frente al 76 % que recibe la alta velocidad.




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