El campo de golf de Quitapesares regado con agua necesaria para el abastecimiento

Segovia 21 sigue utilizando bienes públicos para alimentar un negocio privado. El último episodio: el uso de las aguas que alimentan a los embalses de abastecimiento de Segovia y su entorno para regar el campo de golf de La Faisanera.

El proyecto de campo de golf fue aprobado con la condición de que el agua requerida para su riego procediera de la depuradora de aguas residuales de La Granja.

En las oficinas de Ecologistas en Acción y Centaurea se acumulan testimonios de absoluta solvencia que señalan que el campo de golf de Quitapesares no está siendo regado con aguas procedentes de la Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de La Granja, condición establecida para la aprobación del proyecto, sino que se está utilizando agua del sistema de abastecimiento de Segovia y otras poblaciones de la Sierra de Guadarrama.

Ante el inicio del verano, estación en la que tradicionalmente el consumo se dispara y las precipitaciones son escasas, Ecologistas en Acción y Centaurea se han dirigido a la Confederación Hidrográfica del Duero (CDH) – organismo público responsable de la gestión del agua – para solicitar que investigue los hecho y, de confirmarse, actúe con decisión y acabe con esos riegos absolutamente ilógicos. Así mismo estas organizaciones se han dirigido a la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León para que actúe ante la vulneración de las condiciones establecidas en la Declaración de Impacto Ambiental.

Una historia breve, pero polémica

El campo de golf de La Faisanera, situado en la Finca de Quitapesares, fue inaugurado en noviembre de 2009. En aquel momento su director, Jesús Sanchez ya declaró ante los medio de comunicación que “el agua consumida en el campo de golf pertenece a un ciclo cerrado de modo que toda ella es reciclada”.

El entonces vicepresidente de Segovia 21 y presidente de la Cámara de Comercio, Jesús Postigo, hoy flamante jefe de la oposición municipal en la ciudad de Segovia, declaró en aquella ocasión que [el complejo Segovia 21] “representa un ejemplo de la colaboración entre lo público y lo privado”. Desde nuestro punto de vista se trata de una peculiar “colaboración” basada en la utilización de bienes públicos (como el agua) para alimentar un negocio privado de carácter marcadamente depredador.

Por su parte el consejero delegado de Segovia 21 y presidente de Caja Segovia, Atilano Soto, se refirió a los “desvelos” y “dificultades” habidos en la puesta en marcha del complejo.

En mayo de 2010 supimos, gracias a una reclamación remitida a la CHD, que entre los desvelos de los responsables de SG21 no se encontraba el asegurar que el campo fuera regado con agua de la depuradora, ya que cinco meses después de la inauguración, el sistema de riego con aguas depuradas aún no se encontraba operativo: en una carta de respuesta a nuestra denuncia, fechada el 24 de mayo de 2010, la CDH reconocía que, efectivamente, el campo no se estaba regando con aguas procedentes de la EDAR, aunque consideraba que no procedía incoar un expediente sancionador, ya que Segovia 21 había informado de que “quedaban por ejecutar una serie de actuaciones en las instalaciones de la planta”, motivo por el cual la empresa había solicitado (y obtenido) autorización de la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en Segovia para “modificar puntual y temporalmente el primer párrafo de la Declaración de Impacto Ambiental” (en el que se establecía la condición de que los riegos se realizaran con agua procedente de la EDAR).

Esto supone que, en contra de lo que se afirmaba en el proyecto y lo autorizado en la correspondiente Declaración de Impacto Ambiental, el campo de golf ha sido regado con agua de excelente calidad procedente del curso alto del río Eresma. Pero lo que ha acabado de desbordar la indignación de los colectivos ecologistas es la denuncia, recibida de varias fuentes muy fiables, de que en la actual campaña de riegos se están utilizando directamente aguas procedentes del sistema de abastecimiento urbano de Segovia y las poblaciones de su entorno.

Ecologistas en Acción y Centaurea reclaman a las administraciones públicas que comprueben los hechos y actúen para imponer la legalidad, evitando que Segovia 21 utilice nuevos subterfugios legales para utilizar unas aguas que deben reservarse para el abastecimiento.

La tolerancia administrativa ante los incumplimientos de Segovia 21 en relación con el campo de golf de la Faisanera transmite a la sociedad segoviana un mensaje nefasto. Cabe preguntarse, por ejemplo, con qué legitimidad nuestros responsables políticos pedirán a los ciudadanos contención en el uso del agua ante un verano que se prevé seco y especialmente caluroso.