Prado-Recoletos: reducir carriles no provoca más congestión en zonas aledañas

Ante la enésima polémica surgida sobre el proyecto Prado-Recoletos entre el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, Ecologistas en Acción quiere recordar que del mismo modo que se ha comprobado que las nuevas infraestructuras para los automóviles inducen más tráfico, lo contrario también es cierto. Muchos ejemplos muestran que es posible reducir la capacidad de las calles sin que se incremente el tránsito de coches en los alrededores. Por otro lado, si el Alcalde de la capital quiere reducir el espacio dedicado al coche en el centro y ampliar el de la bicicleta, tiene muchos lugares donde actuar sin necesidad del permiso de la Comunidad.

Muchos de los modelos usados por los ingenieros de tráfico parten de una premisa falsa. Asumen que los niveles de tráfico permanecen estables antes y después de la actuación, lo que no es cierto ni cuando se amplia una infraestructura ni cuando se reduce. Así, una de las cuestiones que siempre afloran ante las propuestas de reducción del espacio para el coche, como la de Prado-Recoletos, es que el tráfico se desplazará a las calles o carreteras más próximas, creando mayores problemas de congestión y contaminación. Pero, la experiencia va en sentido contrario a esta creencia generalizada.

El estudio que más se ha referenciado para apoyar la llamada “evaporación” del tráfico es el realizado en 1998 por varios investigadores británicos [1]. Una actualización de este estudio, realizada en 2002 [2], corroboró los resultados anteriores, analizando 70 casos de reducción de espacio para los coches en 11 países diferentes. Sus tres principales conclusiones fueron:

  1. Con pocas excepciones los ingenieros de tráfico pronostican el caos o el colapso de toda la red viaria en la zona, algo que luego no ocurre.
  2. A menudo se producen reducciones significativas del tráfico en toda la zona, no sólo en la vía sobre la que se ha actuado, si bien en los primeros momentos puede haber un periodo de ajuste. De los 62 casos cuantificados, 51 mostraron una reducción notable de tráfico. De modo que finalmente se produjo una reducción media del tráfico en las zonas evaluadas del 22%.
  3. Aunque se presume que los automovilistas van a continuar un día tras otro en su automóvil, aguantando atascos en rutas alternativas, asumiendo que “nada puede hacer que la gente deje el coche”, lo cierto es que se producen importantes cambios en su comportamiento. Estos cambios son más claros cuando se reduce la capacidad de una determinada vía y a la vez resulta patente que no hay ampliación en las adyacentes: se renuncia al desplazamiento, se buscan destinos o medios de transporte alternativos, se reducen las frecuencias de viaje, se agrupan diferentes propósitos para un mismo desplazamiento, etc.

De esta manera, el bloqueo de la Comunidad de Madrid a la reducción de carriles es una muestra más de su visión obsoleta de la movilidad, dirigida a facilitar los desplazamientos en automóvil a toda costa, a pesar de sus consecuencias sobre aspectos tan relevantes como la contaminación del aire.

Por otro lado, en diferentes medios de comunicación han aparecido informaciones que indican que “Gallardón quiere sacar los coches del centro, reducir carriles y dar más espacio a la bicicleta y al peatón”. En este sentido, Ecologistas en Acción señala al alcalde que tiene cientos de viales en los que intervenir, en los que no necesita el permiso de la Comunidad de Madrid. Y que el Plan Director de Movilidad Ciclista está empantanado desde el mismo momento en el que se presentó. Y que la ciudad está arruinada precisamente por la ampliación de la M-30, que no ha conseguido sino que más coches circulen por el término municipal.

Por último, Ecologistas en Acción quiere recordar que presentó una propuesta alternativa al Plan Prado-Recoletos, que conseguiría reducir los carriles dedicados a los automóviles y mejorar la habitabilidad del centro con un coste drásticamente menor. Puede consultarse en: http://ecologistasenaccion.org/arti...




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