Un año perdido en la reducción de la contaminación acústica

En estas fechas hace un año que el Ayuntamiento aprobó el Plan de Acción contra la contaminación acústica de la ciudad de Valencia, a fecha de hoy poco o nada se ha hecho por la reducir el ruido en la ciudad dado que más del 53% de la población viene soportando niveles superiores a 65 decibelios por el día y el 40% valores superiores a 55 decibelios por la noche, niveles máximos que fija la Ley de Ruido 37/2003 y la ley autonómica 7/2002. La Organización Mundial de la Salud en cambio fija 55 y 45 decibelios respectivamente.

Los estudios realizados concluían que los distritos más afectados por la contaminación acústica son: l’Eixample, Extramurs, El Pla del Reial, Campanar y Camins al Grau. Pues bien, seguimos observando que en lugar de rebajar el nivel de decibelios de estos distritos han aumentado el ruido que deben soportar los residentes por el aumento de tráfico rodado, de su velocidad de circulación y por la instalación de nuevas infraestructuras, un ejemplo, es la puesta en funcionamiento de la nueva estación del AVE Joaquín Sorolla en el distrito de Extramurs que ha empeorado sensiblemente la zona de la calle San Vicente Mártir y la avenida Giorgeta con su continuas emisiones de ruido provocadas por el ralentí de los motores de los trenes y la megafonía de la estación, entre otras causas.

Conciliar el sueño, abrir las ventas o ver la tele en esta ciudad pueden suponer una auténtica pesadilla para miles de habitantes de nuestra ciudad, mermando nuestra calidad de vida ya que tenemos que soportar un día sí y otro también la contaminación acústica provocada por el tráfico principalmente.

El ruido afecta también a los hospitales como Hospital General, Clínico o Peset y a numerosos colegios, entre otros, podemos citar el Fernando de los Ríos, Cervantes o el Santiago Grisolía, zonas acústicas que por su uso tenían que tener niveles más reducidos de contaminación, 60 decibelios durante el día y de 50 por la noche, pues bien, después de un año de la aprobación del Plan siguen careciendo de un plan zonal especifico como marca la leyes que reduzcan los niveles de ruido generado por el tráfico de las calles próximas.

El Plan contemplaba 39 medidas que permitirían reducir el nivel de ruido de la ciudad, prácticamente todo está por hacer, excepto la pavimentación de algunas calles y avenidas con pavimentos fonoabsorbentes que no contribuyen significativamente a reducir el nivel de ruido del tráfico, en cambio no se ha actuado deicidamente sobre, como ejemplo el ruido provocado por los camiones de recogida de basuras, tampoco se ha actuado sobre los vehículos de emergencia que pululan por la ciudad con sus sirenas emitiendo un estruendo ruido por encima de los 90 decibelios permitidos como máximo que fija la leyes.

Otra de la medidas realizadas que no han servido es la rotulación de un sinfín de calles sin orden y concierto como Calles 30 ante el desconocimiento de la ciudadanía que no había recibido previamente una campaña de sensibilización mostrando la utilidad de este tipo de calle para reducir el ruido que emiten los vehículos motorizados.

La gran afección que provocan el tráfico que transcurre por la grandes avenidas de la ciudad es otro de los grandes emisores de ruido en la ciudad, problemas de congestión, de velocidad de los vehículos motorizados y de ruido que se verán aumentados cuándo vaya entrando en servicio los aparcamientos del centro de la ciudad que se vienen construyendo, modelo de gestión impulsado por la administración municipal completamente contrario al que se viene realizando en el resto de las ciudades europeas, donde la construcción de aparcamientos se realizan en las afueras de las ciudades para mitigar la afluencia de vehículos por las avenidas hacía el centro de la ciudad, y así paliar los problemas de contaminación acústica y atmosférica que conlleva.

En este año lejos de solucionar los problemas de ruido en la ciudad el Ayuntamiento parece empeñado en gravarlos cuando permite verbenas, carreras de Formula1, disparó de pólvora y de fuegos artificiales a horas intempestivas de la noche que perturban el derecho al descanso de la ciudadanía

En conclusión, desde Ecologistés en Acció de València calificamos este último año como perdido en lucha contra el ruido, en lugar de avanzar con el objetivo de reducirlo y dejar de ser unas de las ciudades más ruidosas de Europa, deshonroso titulo que tenemos.

Efectos sobre la salud

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que la exposición al ruido provoca alteraciones del sueño, aumenta la presión arterial y puede conducir a enfermedades del corazón y es un importante peligro para la salud pública.

Un informe de la organización internacional señala que el ruido no deseado está causando graves problemas auditivos, insomnio y la activación de las hormonas de estrés que a su vez podrían afectar el sistema inmunológico y el metabolismo.

«Si la contaminación acústica no se controla también puede causar graves daños en la calidad de vida de las personas», insisten desde la OMS.

Una afirmación que comprueban a diario las miles de personas que viven en Valencia y su área metropolitana.