¿Sostenibilidad en la Finca Alconeras?, según la Fundación Doñana 21

En el número 20 de la revista “SOSTENIBLE”, publicación divulgativa de la Fundación Doñana 21, aparece un articulo alabando la excelente gestión medioambiental de la empresa ALCONERAS, igualmente nos informa de cómo esta empresa se ha adaptado, en su producción agrícola, a criterios de sostenibilidad y respeto al medio ambiente. Para mayor gloria de la mencionada empresa, y citamos literalmente, “Esto le ha valido la obtención de la Etiqueta Doñana 21 en 2003, que concede la Fundación Doñana 21 a aquellas empresas que destacan por su respeto a la naturaleza”.

Con la concesión de la Etiqueta Doñana 21 a esta “paradigmática” empresa (según criterios de la Fundación Doñana 21) se plantea una paradoja: Como es posible certificar el respeto medioambiental de una empresa que ha sido denunciada por destrucción de hábitat de Lince ibérico, ocupación ilegal del dominio público hidráulico, alteración del cauce del arroyo La Palomera (afluente de La Rocina), tala indiscriminada de alcornoques, transformación ilegal de terrenos forestales en agrícolas, etc..., delitos por los que la Consejería de Medio Ambiente instruyo un expediente sancionador contra la citada empresa en cuya sentencia además de la sanción económica se recoge la obligación de restaurar la zona afectada (obligación que hasta el día de hoy viene incumpliendo).

Dado que nuestros escasos recursos neuronales no alcanzan a vislumbrar la respuesta a la paradoja planteada, instamos al presidente de la Fundación Doñana 21, don Luis Atienza Serna (ex ministro socialista de Agricultura y actualmente presidente de Red Eléctrica Española) o en su defecto a la vicepresidenta de la citada Fundación, doña Fuensanta Coves Botella (Consejera de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía), a que iluminen nuestras mentes ofreciéndonos la anhelada respuesta.

Mientras nuestros desalentados cerebros esperan expectantes la llegada de la luz, consideramos que la concesión de la Etiqueta Doñana 21 a esta empresa hace un flaco favor a la credibilidad tanto de la Etiqueta como a la Fundación que la concede.