Piden el archivo de la causa de los “tartazos”

Ecologistas en Acción muestra su apoyo a las personas encausadas ante la Audiencia Nacional por realizar la conocida acción de los “tartazos” contra la presidenta de Navarra, Yolanda Barcina, en protesta por su apoyo a la construcción del Tren de Alta Velocidad (TAV). Un proceso que demuestra la estrategia de criminalización seguida contra el movimiento de oposición a la derrochadora construcción del TAV en Navarra y en el País Vasco, y que llega hasta el delirio de pedir penas de cárcel para los autores de esta inofensiva acción de protesta.

El pasado 27 de octubre, 8 participantes del movimiento de desobediencia al TAV Mugitu! interrumpieron el 29º Consejo Plenario de la CTP (Comunidad de Trabajo de los Pirineos) en Toulouse, realizando una inofensiva acción de protesta consistente en propinar tres “tartazos” a la presidenta navarra, Yolanda Barcina, actual presidenta de la CTP.

Esta acción, que en cualquier lugar del mundo no es más que un acción cómica de protesta sin apenas consecuencias legales, ha derivado en una acusación de atentado a la autoridad ante la Audiencia Nacional de Madrid. Un delito que puede implicar penas de cárcel a los acusados.

Esta desproporcionada reacción va en línea con la estrategia ya conocida de criminalización y manipulación de cualquier oposición al TAV en el País Vasco y Navarra, ligándolo de forma grosera con el terrorismo. Frente a las personas que se oponen a la construcción de estos trenes elitistas, derrochadores de dinero y energía, y causantes de graves impactos ambientales, la respuesta de las autoridades y de todos los grandes intereses vinculados a estos megaproyectos, es la de actuar mediante la vía de la más burda represión.

Y todo esto sucede en un momento en el que cada vez resulta más evidente que el ingente derroche económico que ha supuesto la mayoría de las líneas de alta velocidad ferroviaria construidas por todo el Estado español –en las que gastamos cada año en su construcción una cantidad de fondos equivalente a lo que se “ahorra” con los recortes sociales– no ha conseguido un transporte más sostenible ni accesible a buena parte de la población. Por el contrario, ha servido para beneficiar a las grandes constructoras a cambio de endeudarnos a todos. Por eso es aún más llamativo que se reprima de esta manera a personas que, practicando la desobediencia civil, pretenden alertar a la opinión pública de la sinrazón que supone la construcción de las líneas TAV.




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