Una de cal y otra de arena en el Plan Hidrológico del Guadiana

En las alegaciones se ha solicitado a la Confederación Hidrográfica del Guadiana que cumpla con los requisitos que exige la Directiva Marco del Agua Europea (DMA) de consecución del buen estado ecológico de las masas de agua para el 2015. Este objetivo está aún lejos de cumplirse en nuestra comunidad, tanto en el aspecto cuantitativo, donde los acuíferos de la cuenca alta del Guadiana siguen siendo sobreexplotados, muchos ríos y arroyos han dejado de correr y gran parte de los humedales manchegos se han secado, poniendo en serio riesgo la catalogación de Reserva de la Biosfera para la Mancha Húmeda, como en el cualitativo, donde el agua de consumo proveniente de estos acuíferos sobreexplotados supera los niveles máximos de nitratos permitidos, con el grave riesgo que esto supone para las poblaciones que la consumen. El buen estado de los ecosistemas hídricos es imprescindible no solo para la economía sino sobre todo para la vida en nuestra región, y por tal motivo, han destacado que no puede haber excepciones al cumplimiento de los objetivos en el nuevo plan.

En este sentido, se considera insuficiente la definición de objetivos y garantía de agua para los ríos y humedales de la Red Natura 2000, y han destacado la falta de interés del plan en promover una reestructuración agraria que disminuya el consumo de agua del regadío y la búsqueda de alternativas de desarrollo rural sostenible que se compaginen con la protección de los recursos hídricos. También se debería apoyar a la Reserva de la Biosfera de la Mancha Húmeda (restauración, garantía de agua) por sus valores ecológicos, sociales, culturales y de potencial turístico.

En relación con los acuíferos sobreexplotados de La Mancha reconocen que la actual es una coyuntura única para recuperar el acuífero y llegar cuanto antes a una situación de equilibrio entre las extracciones y la recarga anual. Aunque la pluviometría de los últimos años ha permitido una recarga significativa, no puede olvidarse que la planificación debe realizarse teniendo en cuenta un amplio rango de años que abarque tanto los ciclos secos como húmedos, por lo que en media, el balance hídrico sigue siendo deficitario, y por tanto, no puede dejar de mantenerse la disminución de las extracciones que establece el Plan. Aumentar el volumen de extracciones, tal como pretende la nueva consejera de agricultura, en base a la recarga de estos últimos años, es una grave irresponsabilidad que llevaría a la región a la ruina total en las futuras épocas de sequía.

Así pues, las extracciones no deberían superar los 120 hm3 al año hasta conseguir la recuperación de los acuíferos, y sólo entonces se podría volver a un régimen de extracciones de 200 hm3 al año, que es el que permite el equilibrio hídrico en el acuífero, sin afectar a los humedales manchegos, especialmente el del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Por tanto, las organizaciones apoyan la continuidad de la propuesta de declaración de sobreexplotacion de los acuíferos del alto Guadiana y el régimen de extracciones que propone para la consecución del buen estado cuanto antes. El problema reside en que la propia confederación propone para los acuíferos sobreexplotados que se pueda extraer más agua que la que está prevista se pueda hacer desde ahora hasta 2015.

La participación de la sociedad civil en condiciones de igualdad y reciprocidad en los procesos abiertos en los últimos años para intentar encauzar la difícil situación ambiental, social y económica de La Mancha sigue siendo un talón de Aquiles en su diagnóstico y gestión. La confederación del Guadiana continúa siendo un vetusto núcleo duro de burocracia y es sumamente débil a las presiones cuasipermanentes de la corporación regante y la patronal agraria. Sin embargo, la gestión del agua, como bien público, es algo que concierte a toda la sociedad civil y se echa en falta las bases que se requieren para abordar con ecuanimidad, razón social e interés general la complejidad del problema, integrando los intereses y puntos de vista de todos los sectores implicados, y no los de una minoría.

Para complicar las cosas (o para que nada cambie) el nuevo gobierno regional hace dejación de sus responsabilidades, erigiéndose en portavoz del lobby agro-regante, cuando exige un aumento de las extracciones, o cuando se desentiende de la pendiente delimitación de la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda, condición indispensable recogida en el Plan Especial del Alto Guadiana.

A estas alturas, el gobierno regional debería tener claro que los problemas agrarios de la región no vienen de la falta de agua, sino de un modelo agroindustrial a todas luces insostenible que es altamente ineficiente en el consumo de agua, energía y otros insumos. Un modelo controlado por las grandes empresas del sector agroalimentario a las que no les interesa pagar un precio justo por los alimentos que permitiese a los pequeños y medianos agricultores vivir dignamente sin necesidad de sobreexplotar la tierra. La lucha contra este modelo, y no por el aumento del riego, debería ser la prioridad del gobierno regional si de verdad quiere ayudar a la agricultura.