Valladolid rebasa en 2011 las guías sanitarias de partículas y ozono

La ciudad superó durante la tercera parte del año las recomendaciones sobre partículas y ozono de la Organización Mundial de la Salud, a consecuencia del intenso tráfico motorizado.

Tablas de superaciones

La evaluación de los datos de las 6 estaciones de las redes de control de la contaminación atmosférica del Ayuntamiento de Valladolid y de la central térmica de Michelín a lo largo del año 2011, suministrados a Ecologistas en Acción por el Ayuntamiento, permite observar que durante el año pasado los niveles de partículas y ozono en general han aumentado en relación a los de 2009 y 2010, invirtiendo la tendencia descendente de los últimos años respecto al periodo 2003 a 2006, muy malo para la calidad del aire.

Así, tomando como referencia las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se obtiene que las 4 estaciones que durante 2010 han medido partículas de tamaños inferiores a 10 micras (PM10) y a 2,5 micras (PM2’5) superan las guías sanitarias anual y diaria de la OMS, establecidas respectivamente en 20 y 10 ug/m3 (microgramos por metro cúbico) como media anual y 50 y 25 ug/m3 como media diaria, no debiéndose superar éstas últimas más de 3 días al año. Estos niveles, y los del resto de contaminantes, se encuentran dentro de los límites que no deben superarse según la legislación de la Unión Europea vigente en nuestro país.

Respecto al ozono, el verano de 2011 ha sido el peor en la ciudad desde el de 2005. La ciudad ha rebasado en 60 días, la tercera parte de periodo de riesgo (abril-septiembre), el nivel admisible de ozono recomendado por la OMS, establecido en 100 ug/m3 como máximo promedio de 8 horas a lo largo de cada día.

Los datos de partículas PM10 se han tomado sin tratamiento de ningún tipo, para que puedan ser comparables con los de años anteriores, ya que en 2011 el Ayuntamiento de Valladolid ha venido aminorándolos al multiplicarlos por un “factor de corrección” de aproximadamente 0’8, lo que ha llevado a una situación difícil de explicar ya que el nivel de las partículas finas (PM2’5) se eleva algunos días por encima de las partículas PM10 de las que forman parte.

También en 2011 se ha completado el desplazamiento de la estación de La Rubia, para alejarla del Paseo de Zorrilla, lo que ha reducido notoriamente los niveles de dióxido de nitrógeno que venía registrando en años anteriores. Es preciso señalar que esta estación ya se ha cambiado dos veces de ubicación y que dichos cambios se han producido en el momento en que los datos daban superaciones de los valores legales máximos. En opinión de los ecologistas, con este tipo de actuaciones el Ayuntamiento de Valladolid no refleja la auténtica situación de la calidad del aire en nuestra ciudad.

En conjunto la ciudad ha soportado una mala calidad del aire con repercusiones sanitarias para la población durante 118 días, la tercera parte del pasado año, por más que la relajación de la normativa europea y estatal, el cambio de ubicación de las estaciones “conflictivas” o el “cocinado” posterior de los datos puedan dar la impresión de una mejoría.

Dado que la responsabilidad de la contaminación corresponde al uso masivo del automóvil, al margen de determinadas fuentes industriales, Ecologistas en Acción insiste en la necesidad de adoptar medidas efectivas de reducción de la velocidad y número de vehículos en circulación en la ciudad y su entorno, potenciando el transporte público, la bicicleta y el tránsito peatonal. Asimismo, la revisión del Plan General de Ordenación Urbana en curso debe evitar el desbordamiento de la ciudad más allá de las rondas de circunvalación existentes.

El ozono es un contaminante que provoca por inhalación un incremento de los riesgos de enfermedades respiratorias agudas y reducción de la función pulmonar, especialmente en niños, ancianos y personas con problemas respiratorios crónicos (asma, bronquitis crónica), así como el agravamiento de patologías cardiovasculares. Las partículas en suspensión están relacionadas con enfermedades respiratorias y cardiovasculares y con tumores en las vías respiratorias y pulmones.