Represión por la desobediencia pacífica al Tren de Alta Velocidad

Ekologistak Martxan critica la Sentencia que condena a varios activistas por una acción pacífica de desobediencia contra el proyecto de Tren de Alta Velocidad.

El Juzgado de lo Penal 2 de Vitoria-Gasteiz ha condenado a 6 personas por diversos delitos y faltas, en relación con los incidentes ocurridos el 17 de enero de 2009 en la localidad alavesa de Urbina, tras una manifestación contra el Tren de Alta Velocidad convocada por AHT gelditu! ELKARLANA en los terrenos próximos a las obras en la citada localidad.

Al finalizar dicha manifestación, que congregó a miles de personas, unos cientos de activistas se acercaron a las obras de la plataforma ferroviaria con la intención de realizar un acto pacífico y simbólico de desobediencia civil, sentándose con pancartas en los rellenos y terraplenes de las obras, en una zona donde no había ni maquinaria ni instalaciones ni ningún riesgo de daños para personas o bienes. El acto fue impedido de forma violenta por las dotaciones de la Ertzantza, que cargaron con dureza con porras y bolas de goma, primero contra los activistas en las campas y las propias obras y después en el pueblo de Urbina contra los manifestantes que se retiraban a sus vehículos y autobuses. El saldo fue de varias decenas de heridos y contusionados y 2 personas detenidas en la sentada en las obras y 6 más en el pueblo, que la Ertzantza trató de entregar a la Audiencia Nacional, acusados de delito terrorista.

La Sentencia finalmente condena a una persona a un año de prisión y a otras 4 a 7 meses de prisión por desórdenes públicos y a otra persona (y 3 más de las anteriores) a multas por faltas de desobediencia a la autoridad.

Ekologistak Martxan, que participa en AHT gelditu! ELKARLANA y participó en la acción directa y pacífica de desobediencia civil, manifiesta su rechazo a la condena penal contra estos activistas y su plena solidaridad con ellos. Considera que acciones de protesta como la que hoy se condena no sólo son legítimas, sino necesarias para denunciar el proyecto de Y vasca del Tren de Alta Velocidad, cuyas obras son un despilfarro económico y están causando daños medioambientales irreparables a lo largo de todo el territorio vasco.

Esta condena es un paso más en la represión del movimiento de protesta contra el TAV, que desde sus inicios se ha encontrado con el desprecio institucional, el silencio mediático y la represión policial y judicial en sus intentos de conseguir un debate social con ideas y argumentos y una participación pública efectiva ante este proyecto de infraestructura.

Ekologistak Martxan entiende que no es el momento de continuar por ese camino, sino de paralizar las obras del TAV (que sólo se han ejecutado en un 17% de su gasto presupuestado) y abrir ese necesario debate social, para evitar que continúe y se consume la más grave y extensa agresión ecológica contra el medio ambiente de Euskal Herria.




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