La amenaza del cementerio nuclear planea de nuevo sobre La Alcarria

Los últimos acontecimientos acaecidos con respecto a la gestión de los residuos de alta pone otra vez a las centrales alcarreñas en el punto de mira para el almacenamiento temporal de los residuos de alta actividad procedentes de todas las centrales nucleares españolas. El sistema para evitar la oposición será, como es habitual en los asuntos de gestión de los residuos, el comprar voluntades.

El 27 de diciembre de 2004, el Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad la construcción de un ATC (Almacén Transitorio Centralizado) para el almacenamiento temporal de los residuos de alta radiactivdad de las centrales nucleares españolas. En el ATC los residuos se guardan en contenedores metálicos o metálicos y de hormigón licenciados para unos 60 años. De esta forma se pone un parche que no soluciona el problema, pero aplaza la decisión sobre donde construir el definitivo Almacén Geológico en Profundidad (AGP) unas decenas de años y se deja esta delicada decisión política a generaciones y gobiernos futuros. Esta decisión habrá de ser bien meditada por el Ministro de Industria de turno, puesto que supondrá la condena durante cientos de miles de años para una región española.

Por otra parte, en una reciente entrevista publicada en los medios de comunicación, D. Alejandro Pina, presidente de ENRESA (Empresa Nacional de Residuos Radiactivos, SA) comunicó sus preferencias para la construcción del ATC: Se construirá en uno de los siete emplazamientos de los nueve reactores nucleares que funcionan en España. Los motivos para esta decisión son, por un lado el que los emplazamientos de las centrales son ya lugares licenciados para albergar instalaciones nucleares, lo que acortaría y abarataría los estudios necesarios para la construcción del emplazamiento, y por otro que fijar un único emplazamiento, un ATC, en una central es mucho más barato que construir siete ATIs (Almacenes Transitorios Individuales). Es también cierto que es más fácil garantizar la seguridad de un único ATC que la de siete ATIs pero, por otra parte, la construcción de un único cementerio nuclear obligaría a los peligrosos transportes de los residuos de alta de todas las centrales a un único emplazamiento.

Para Ecologistas en Acción, todos estos condicionantes hacen que la Alcarria sea un candidato de primer orden para albergar el futuro ATC. Es un hecho que esta región alberga dos centrales nucleares, una de ellas, la de Trillo, con un ATI ya en funcionamiento y la otra, Zorita, que dejará de funcionar el 30 de abril de 2006, con un ATI proyectado. Además, estas dos centrales se encuentran en el centro de España por lo que los trayectos de los futuros transportes de los residuos de alta actividad serían más cortos.

La decisión final sobre cual será el emplazamiento para el ATC, será la que minimice el coste político de la decisión. Por un lado será necesario contar con la aquiescencia de la población y por otro habrá que contar con el permiso del alcalde del municipio afectado, aunque esto último no es imprescindible puesto que se puede aplicar la actual Ley del Suelo que permite pasar por encima de las autoridades locales. El mecanismo para conseguir estos dos objetivos será el de habilitar sustanciosos fondos que irán a parar al municipio. Se habla ya de la cantidad de 12 millones de euros al año, suficiente para comprar las voluntades necesarias. Para Ecologistas en Acción aceptar ese dinero sería cambiar el futuro de los pueblos por un plato de lentejas.

Ecologistas en Acción trabajará en una firme oposición al ATC en cualquier punto de nuestro país, y no se planteará negociar ninguna solución a los residuos radiactivos de alta, hasta que no exista un compromiso de cierre de las plantas nucleares, generadoras de este problema.