Rechazo a la promoción de la caza en los colegios leoneses

Ecologistas en Acción ha pedido a la comunidad escolar de Enseñanza Primaria de la provincia de León (docentes, padres, y administración educativa) que exprese su negativa a colaborar con la campaña de promoción de la caza en los centros escolares elaborada por la Federación de Caza de CyL. Entendemos que enseñar a matar por diversión no debe tener cabida en el ámbito escolar y que, en todo caso, los padres y madres tienen derecho a decidir si quieren, o no, esta formación para sus hijos.

La Federación de Caza de Castilla y León ha anunciado que en marzo va a empezar a realizar actividades de promoción de la caza en colegios de primaria, dirigidas a niños y niñas de entre 7 y 12 años. Estas actividades se incluyen dentro de un proyecto denominado “Cazador por un día”, y forman parte de un convenio subvencionado con 300.000€ que se firmó en enero de 2011 con la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, cuando María Jesús Ruiz era la titular de dicha consejería.

La finalidad de las actividades a desarrollar en el marco de dicho convenio, es aumentar el número cazadores para así compensar el paulatino descenso en el número de licencias de caza motivado entre otros por el escaso interés por la caza de los jóvenes. El sentido educativo y medioambiental de estas actividades es, cuando menos, discutible y la actividad es propia de la promoción de productos de consumo y marketing que algunas empresas dirigen a los colegios que en este caso está subvencionado con dinero público.

Mientras ha existido un intenso debate acerca del contenido de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que según las palabras del actual Ministro de Educación pretendía “adoctrinar”, en Castilla y León se subvenciona y promociona entre nuestros hijos una práctica que muchos padres no compartimos y que está basada en dar muerte a animales por puro placer.

Igualmente en estos días en que se anuncian importantes recortes, en especial en educación (nº de docentes, calefacción, becas, guarderías, etc), esta actividad es un despropósito educativo y un imperdonable derroche del erario público. Simultáneamente los centros escolares tienen que sacrificar programas de formación en cuestiones ambientales prioritarias para nuestro futuro como sociedad; por ejemplo el ahorro energético y de agua, reciclaje de residuos, prevención de incendios.

Con la subvención de este tipo de actividades la Consejería de Medioambiente demuestra que da prevalecía a los intereses económicos del mundo cinegético y de la industria armera frente a las políticas educativas y ambientales de conservación de la naturaleza de la que todos deberíamos beneficiarnos.