Sigue en entredicho la legalidad del Ecoparque de Toledo

El Ecoparque de Toledo se inaugura hoy con la presencia de la Presidenta de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha. María Dolores de Cospedal da así su bendición a un proyecto plagado de irregularidades y cuyos efectos perniciosos para el medio ambiente dejarán huella para siempre.

Para Ecologistas en Acción es un día muy triste para el medio ambiente pues pone de manifiesto la prevalencia de los intereses políticos y económicos frente a cualquier otro argumento. El Ecoparque nace de la decisión de unos pocos de alejarlo de las zonas de expansión urbanística de la ciudad de Toledo. Y se nutre de la desinformación al ciudadano y del carroñeo político por conseguir unos cientos votos que resultan claves para decantar el Gobierno municipal.

Sólo así se explica el fraude de una selección de alternativas de ubicación que despreció el alto valor ambiental de la Dehesa Aceituno, clasificada en el POM como suelo rústico de protección natural y paisajística y declarada zona de importancia para varias especies en peligro de extinción.

A día de hoy el Ecoparque está en entredicho legalmente ya que se mantienen dos contenciosos en los Tribunales, uno contra la autorización ambiental integrada dada por la Consejería de Agricultura y otro contra la licencia municipal otorgada por el Ayuntamiento. Desgraciadamente los farragosos procedimientos judiciales y las tácticas dilatorias de los abogados de la Junta han impedido que haya algún pronunciamiento de los Tribunales previo a la inauguración.

Ganar tiempo es siempre el arma de las Administración cuando sabe que se están forzando las leyes. Así el Ecoparque está construido y a partir de hoy funcionando y ya no importa los impactos que provoque, ¿quién se atreverá a paralizar esta instalación si finalmente es declarada ilegal?

Sin embargo, Ecologistas en Acción no dejará de denunciar los impactos de esta instalación que ahora se denomina eufemísticamente Ecoparque pero que en realidad es un macrovertedero de los mayores de España y una planta de compostaje.

Los impactos ambientales de la instalación ya son más que evidentes. Se han ocupado más de 60 hectáreas de terrenos con valores naturales que los hacían merecedores de protección, y que se ampliarán a más de 100 en el futuro. Se ha desplazado de la zona a especies en peligro de extinción, habiendo desaparecido una pareja de águilas que se estaba asentando en la zona antes del inicio de la obras. Además se han producido daños por escorrentías y por polvo en el entorno de la instalación. Por último, es muy probable la aparición de malos olores que afecten a las zonas habitadas del entorno del Ecoparque.