Plantamos un guindo, reclamando no más nucleares

Ecologistas en Acción celebra el Día Forestal Mundial plantando un guindo, en homenaje a las víctimas del tsunami, y reivindicando el cierre de las centrales nucleares españolas.

Si hubiera que buscar dos símbolos de la conciencia ecológica en España, podríamos elegir: el árbol y la energía nuclear.

El árbol es el símbolo por antonomasia de la naturaleza, de la persistencia de la vida, de sus ciclos y de su renacer cada primavera.

Hoy queremos celebrar el Día Forestal Mundial y también el de la poesía plantando un árbol: un cerezo (guindo variedad local), en el parque público del Castillo de Santiago, en recuerdo de las victimas del terrible tsunami de hace un año en Japón. También recordamos que tras el tsunami se produjo un grave accidente nuclear en el que miles de toneladas de agua y sustancias radioactivas se vertieron al exterior, y que persistirán durante centenares de años dañando a la vida. Esta radioactividad ya está en el arroz, en el pescado y en otros alimentos.

La energía nuclear es otro símbolo, en este caso de lucha, frente al cual el ecologismo español ha forjado su historia.

El accidente nuclear de Japón ha demostrado una vez más que, por mucho que nos intenten convencer de su escasa probabilidad, la realidad es que los accidentes nucleares acaban ocurriendo, incluso en países con pretendidas medidas de alta seguridad. Fukushima se suma al más trágico accidente de Chernóbil, al silenciado de Harrisburg y a tantos otros accidentes de la industria nuclear civil, como el de Vandellós, o militar, como el de Palomares. También a los trabajadores de las minas de Uranio en España, muertos de cáncer. Y sin olvidar que, además del enorme daño ambiental y social, los costes económicos derivados de dichos accidentes se satisfacen con dinero público, y no por las compañías responsables de la explotación.

En el accidente de Fukushima se fugó más del 20% de la radiactividad que escapó en Chernóbil, y las consecuencias sobre la salud de las personas se conocerán dentro de 10 ó 20 años, dadas las dosis sufridas ya por la población, y las que finalmente recibirá.

La Energía Nuclear, es una fuente de energía a descartar, debido a los enormes riesgos que conlleva, pero también por motivos económicos y estratégicos.

Sus residuos son intratables y su radiactividad perdura durante miles de años, convirtiéndola en la fuente energética más sucia del planeta. Además, su rentabilidad real se desmorona si se tienen en cuenta los costes de construcción, desmantelamiento, almacenamiento y vigilancia de sus residuos durante miles de años.

En el caso de España, hay que recordar que la Energía Nuclear no contribuye nada a la independencia energética, puesto que todo el Uranio se comprar fuera de España.

Además, se han presentado propuestas rigurosas desde varias organizaciones ecologistas estatales, que demuestran que España puede cerrar sus ocho centrales nucleares en menos de 10 años, e incluso tener una producción de electricidad totalmente renovable en menos de 20 años.

Por todo esto, pedimos al Gobierno que cierre de forma inmediata la central de Garoña, un antigualla de casi 43 años, gemela de la central nuclear de Fukushima; que establezca un plan de cierre de las 8 centrales nucleares españolas para 2.020, y el abandono definitivo de la Energía Nuclear como fuente energética en nuestro territorio, siguiendo el ejemplo de otros países europeos.

El futuro energético progresista está en las energías renovables: viento sol, agua y biomasa, limpias gratuitas y renovables. Lo único que tiene futuro, un futuro inquietante, en la energía nuclear son su residuos radioactivos.