Llamamiento a la huelga general

Las mal llamadas políticas de ajuste —en realidad simples recortes económicos y de derechos— que desde el inicio de la crisis económica se vienen aplicando en España, primero por el gobierno de Rodríguez Zapatero, y ahora por el de Mariano Rajoy, están provocando que todo el peso de la misma recaiga sobre las espaldas de los trabajadores asalariados, autónomos y pequeñas y medianas empresas, así como sobre el medio ambiente. La reformas acometidas, que pretenden recuperar el crecimiento económico, no harán sino profundizar aún más la grave crisis medioambiental que ha provocado el mismo sistema capitalista, sin que en ningún momento logren frenar el incesante incremento del paro ni propicien la más leve mejoría económica.

Al mismo tiempo, los causantes de la crisis, la gran patronal y el sector financiero, con la inestimable connivencia de buena parte de la clase política, se aprovechan de la situación y aumentan aún más sus beneficios, haciendo buena una vez más la clásica máxima del más rancio capitalismo: “beneficios privados, pérdidas públicas”.

La última reforma laboral aprobada por el Partido Popular no ha hecho sino desnivelar aún más la balanza a favor de los poderosos, en detrimento de las clases trabajadoras, abaratando el despido, liquidando de hecho la negociación colectiva y concediendo en suma al empresario todo el poder en las relaciones laborales.

Aprovechando la crisis económica, el Partido Popular está desmantelando el incipiente y aún deficitario estado del bienestar español, mediante el llamado “adelgazamiento” del sector público, que no es otra cosa que el empeoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores públicos, y mediante la privatización por vía de urgencia del sistema de salud y del sistema educativo.

Bajo el pretexto de la lucha contra la crisis, se está produciendo en todo el Estado un asalto a las condiciones laborales de los trabajadores, a nuestros derechos laborales y sociales, a los sectores públicos que a lo largo de décadas y con gran esfuerzo hemos ido construyendo entre todos… Se nos está hurtando, incluso, nuestra propia democracia, que vemos adulterada por la toma de decisiones por parte de personas a las que nadie ha votado y de entidades que escapan a al mínimo control ciudadano, convirtiendo a nuestros gobernantes en meros títeres u hombres de paja de los poderes económicos.

Nos encontramos en un momento crucial ante el cual no podemos evadir nuestra responsabilidad como ciudadanos. Es el momento de decir basta; reclamar otras políticas y otra economía. El día 29 todos tenemos que secundar la huelga general.