Marea roja de diatomeas en el litoral malagueño

Ante la noticia difundida hace varios días sobre la prohibición de pesca de marisco en la costa malagueña, y en especial de la Axarquía, ante los peligros de salud asociados a la llamada “marea roja”, Ecologistas en Acción ha advertido malentendidos, algunos de los cuales pueden poner en riesgo la salud de las personas.

1.- El fenómeno de “marea roja”, es conocido desde antiguo (si bien la primera referencia científica data de 1937 en la Bahía de S. Francisco). Para mucha gente este fenómeno se asocia a una especie de “purga del mar” e incluso se ha llegado a relacionar con la menstruación femenina. En realidad es una proliferación relativamente rápida de microalgas (fitoplancton) formado por diatomeas, dinoflagelados y cianobacterias. El color rojo se debe a un pigmento de los dinoflagelados, pero cuando éstos son escasos, dominan otros colores como el verde, el marrón o incluso sin color, como ha sucedido estos días, de modo que sólo el muestreo sistemático de las aguas a lo largo del año puede detectarlos.

2.- Las causas de la proliferación de estas microalgas son naturales y no se ha demostrado que en ello pueda intervenir la contaminación marina producida por el hombre. Su irrupción esporádica se debe a la confluencia de una serie de factores. Uno de ellos son las corrientes marinas de afloramiento (upwelling), que suben desde el fondo marino hasta la superficie, cerca de la costa, arrastrando nutrientes inorgánicos que facilitan la proliferación del fitoplacton. A este fenómeno general se une otros específicos para las mareas rojas, como es la temperatura del mar, asociada a una lata insolación, la ausencia de lluvias (debido a sequías como la actual), la estabilidad de la columna de agua, surgencias de agua dulce de origen continental, etc. En estas circunstancias casi todas las microalgas se hunden, pero los dinoflagelados (responsables de las mareas rojas) al disponer de flagelo nadan activamente y se mantienen en la superficie, de ahí su abundancia relativa respecto a otras algas. Es pues un fenómeno natural, estacional y pasajero. La persistencia excepcional de estos días se debe a la alta estabilidad de las condiciones naturales que propician la marea roja. Pero lo normal es que remita espontáneamente y en poco tiempo los moluscos quedarán limpios (no es cierto que éstos ya no puedan ser consumidos en adelante).

3.- Las microalgas o fitoplancton, incluidas las que originan “mareas rojas”, no deben contemplarse como algo dañino. Al contrario, su presencia indica una buena salud de los ecosistemas marinos pues son productores de materia orgánica, ya que son activos seres fotosintéticos, la base de las cadenas alimentarias del mar, sin la cual no podría haber ni peces ni mariscos. Entre ellas, sólo unas pocas están asociadas al fenómeno de las mareas rojas, pero en sí no son tóxicas. La toxicidad aparece como consecuencia de los anticuerpos que generan los moluscos, como reacción inmunológica, al ponerse en contacto con estas microalgas. Se han descrito varias biotoxinas: la PSP (saxitoxina o neotoxina, de efecto paralizante y producida por dinoflagelados), la DSP (ácido okadaico, de efecto diarreico y producido por la microalga Alexandrium) y la ASP (ácido domoico, de efecto amnésico y producido por la microalga Pseudonitzschia). En cada marea roja domina una de estas especies y la marea actual de la costa malagueña es de Pseudonitzschia.

4.- Ante estos peligros, es obligación de las autoridades competentes prohibir la pesca y comercialización de mariscos que estén en zona de marea roja. El caso actual es un peligro muy serio pues no sólo produce una gastroenteritis con efectos amnésicos, sino que puede llegar a producir la muerte, como se ha demostrado en otros lugares. Es importante señalar que no sirven los “remedios caseros” (como hervir los moluscos afectados, pues la toxina es resistente al calor) ni las creencias populares como el observar el color del agua del mar o del agua que se hierve. Lo único fiable es comprar el marisco en canales legales de comercialización que aseguren la inocuidad del molusco. Esto se garantiza por el muestreo sistemático y el control de toxinas que hacen las autoridades. El hecho de que un sector económico como el de los marisqueros se vea afectado es lamentable y debe buscarse soluciones sociales o sindicales, pero no justifica en ningún modo el saltarse la veda.

5.- Los síntomas de intoxicación por el ASP (ácido domoico) se inician entre los 30 minutos y 24 horas después de ser consumido el molusco. En las intoxicaciones menos severas se producen vómitos, diarreas, calambres musculares y dolores de cabeza; en los casos más severos se produce abundante secreción bronquial, dificultad de respiración, pérdida de equilibrio, pérdida permanente de memoria, y en casos muy graves, coma y muerte por paro respiratorio. Pasadas las 12 horas del periodo crítico, se considera superado el problema, ya que la toxina empieza a eliminarse por vía renal. No se conoce antídoto para esta toxina, por lo que en caso de intoxicación el paciente debe ser ingresado en un hospital para asegurar la función respiratoria mientras se elimina la toxina.