Solicitan a la Junta de Castilla y León que se posicione contra la fractura hidraúlica

Ante la solicitud y concesión de permisos de investigación para la explotación de hidrocarburos mediante fractura hidráulica, Ecologistas en Acción ha solicitado al Gobierno de la Junta de Castilla y León que se oponga a la extracción de gas por fracking debido a los graves problemas ambientales y sociales que conlleva esta tecnología, anteponiendo los intereses de la población a los de las empresas del gas.

En un contexto de agotamiento de los combustibles fósiles pero, de fuerte demanda, las compañías eléctricas, para poder mantener sus beneficios, se han lanzado a buscar nuevos yacimientos de gas en zonas más inaccesibles. Se intenta perpetuar un modelo energético que provoca graves problemas ambientales y sociales, como el cambio climático.

La fractura hidráulica se presenta como la tecnología que permitiría acceder a nuevas bolsas de gas con las que mantener el ritmo de consumo actual. El problema reside en los graves riesgos, ya detectados en EE.UU tras años de experiencia, que el uso del fracking tiene sobre el medioambiente, las personas y las reservas de agua dulce.

Los productos químicos tóxicos necesarios para la extracción no convencional de gas por fractura hidráulica pueden contaminar el aire, el suelo y el agua, y en consecuencia, provocar importantes daños a la salud de las personas. Los tóxicos presentes en la mezcla de líquidos inyectados pueden llegar a los acuíferos de agua potable y a los ríos. También es necesaria una gran cantidad de agua para poder llevar a cabo la extracción.

La extracción de gas no convencional supone una alta ocupación del territorio, dada la cantidad de pozos que se deberían hacer para optimizar la explotación, la necesidad de crear balsas para acumular el agua contaminada y el elevado tránsito de vehículos con cisternas para evacuar el gas. Este modelo de desarrollo tendría graves impactos en las actividades que mantienen la actividad en el medio rural: agricultura, ganadería…

La contaminación atmosférica es debida a las fugas de metano y a la gran cantidad de productos tóxicos utilizados. Parte de los tóxicos empleados son volátiles por lo que pasan fácilmente al aire tanto por fugas desde el pozo como desde las balsas donde se almacena la mezcla de desecho. En el aire de las zonas donde se está desarrollando el fracking se han detectado niveles extremadamente altos de compuestos orgánicos volátiles tóxicos y carcinógenos como benceno, tolueno, xilenos, naftalenos y disulfuro de carbono, así como otros 35 compuestos químicos diferentes.

Además las fugas de metano en los procesos de fractura hidráulica pueden tener un impacto muy negativo en el balance de gases de efecto invernadero ya que el metano es un gas invernadero mucho más potente que el CO2.

Ecologistas en Acción entiende que el principio de precaución debe de estar más presente que nunca en las decisiones relativas a la extracción de recursos e impacto ambiental en el territorio. Los riesgos derivados del uso de la fractura hidráulica son elevados, como demuestra la experiencia en EE UU, y su rendimiento energético es bajo. El Gobierno castellano-leonés debería prohibir la investigación y explotación de gas no convencional por fractura hidráulica en nuestro territorio y apostar por un modelo energético basado en el ahorro, la eficiencia y las energías renovables.