Investigan por prevaricación a responsables de la Consejería

El Juzgado nº11 de Sevilla investiga por prevaricación y dejación de funciones a dos ex delegados provinciales y responsables del Servicio de Minas, en relación con la Cantera de la Sierra de Morón.

La cantera está parcialmente paralizada por realizar bancos con alturas superiores a 30 metros, poniendo en riesgo la seguridad de los trabajadores.

La Fiscalía de Medio Ambiente de Sevilla presentó denuncia ante el Juzgado de Instrucción Decano de Sevilla, el pasado mes de enero, contra los ex Delegados Provinciales de Sevilla de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa, Francisco Álvaro Julio y María José Martínez Perza, y contra el Jefe de Servicio de Industria, Energía y Minas, José Antonio Vega González y el ex Jefe del Departamento de Minas Juan Manuel Revilla Delgado. En marzo, los denunciados prestaron declaración en el Juzgado de Instrucción nº11 de Sevilla, en el curso de las Diligencias Previas 1371/12 que se iniciaron ante la repetida negativa de la Delegación Provincial de Medio Ambiente de Sevilla de colaborar con la Fiscalía en las Diligencias de Investigación.

La denuncia de la Fiscalía se realiza a raíz de una denuncia presentada por Ecologistas en Acción en diciembre de 2010, por posibles delitos de prevaricación y dejación de funciones, en relación con la destrucción irreversible de zonas que sustentan hábitats de importancia comunitaria en la Sierra de Esparteros de Morón de la Frontera. Estos daños fueron provocados por la cantera RSC 7.200 Sierra de Morón, propiedad de la empresa SIDEMOSA.

Los hechos denunciados se remontan a la primavera de 2008 cuando el Servicio de Protección Ambiental de Delegación Provincial de Sevilla de Medio Ambiente solicita al Servicio de Minas de Sevilla la suspensión del Plan de Restauración de la cantera SIDEMOSA, basándose en que este Plan consistía en una “falsa restauración”, y se había convertido de hecho en una ampliación encubierta de la explotación, que se estaba ejecutando sin someterse a ningún procedimiento de prevención y evaluación ambiental, y que estaba provocando graves e irreversibles daños a un importante hábitats de flora y fauna de importancia comunitaria.

En un primer informe de septiembre de 2007 del Departamento de Flora y Fauna, realizado tras varias visitas de técnicos de medio ambiente a la Sierra de Esparteros, se concluye que “EL PROYECTO PRESENTADO NO ES UNA RESTAURACIÓN. Es más, las actuaciones previstas van a causar un daño irreversible a las poblaciones de flora y fauna y a los hábitats que los sustentan, por lo que es necesario que dichas medidas no sigan ejecutándose.” “En cuanto a las especies de fauna de la zona (…) es bastante probable que muchas de estas especies terminen reduciendo sus efectivos y en el caso más extremo, desaparezcan de la zona (extinción local).”

Este ha sido el caso de una pareja reproductora de Águilas perdiceras (Aquila fasciata) que ha desaparecido de la Sierra de Esparteros y cuyo nido ha sido destruido.

Finalmente, la propia Delegada Provincial de Medio Ambiente exigió a su homónimo de Innovación, Ciencia y Empresa la suspensión del falso Plan de Restauración ya que “SIDEMOSA, al prever un área de explotación superior a la evaluada en 1989 y por ende ocupar una mayor superficie de suelo no urbanizable, está causando unos perjuicios irreparables para el medio ambiente.

Sin embargo, los sucesivos Delegados Provinciales competentes en materia de minas como los Jefes de Servicio y de Departamento de Minas de Sevilla hicieron caso omiso a los requerimientos de Medio Ambiente, dejando que se siguiera ejecutando el falso Plan de Restauración sin realizar ninguna actuación de comprobación de los hechos puestos de manifiesto por el Departamento de Flora y Fauna.

Resulta especialmente nefasta la actuación del Jefe de Servicio de Minas, José Antonio Vega, que fue anteriormente Jefe de Protección Ambiental de Medio Ambiente y que cambió de criterio cuando cambió de consejería.

En su denuncia de diciembre de 2010, Ecologistas en Acción finalizaba advirtiendo que la cantera estaba explotando el banco superior con una altura de 30 metros de altura, lo cual está expresamente prohibido por las más elementales normas de seguridad minera y hace que la futura restauración se convierta en imposible.

Recientemente, los técnicos de minas han resuelto la paralización de las labores a realizar en ese último banco, prohibiendo expresamente las voladuras y el tránsito de personal y maquinaria por esa zona, para garantizar la seguridad de los trabajadores.




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