Persiste el maltrato animal en la rancia feria de Tomelloso

En 2011, el Ayuntamiento no concedía licencia al carrusel de ponys que todos los años
hacía acto de presencia en el recinto ferial. El equipo de gobierno se hacía eco de la
amplia contestación social que demanda el término inmediato de espectáculos y
atracciones de explotación y maltrato a los animales, como los ponys, los circos o los
toros.

Los tiovivos de ponys son, sobre el papel, actividades legales. Están sujetos al control de
los servicios de inspección veterinarios, que, por norma, no se hacen. Los pobres
caballitos pasan jornadas interminables de trabajo (entre ocho y diez horas), con
tiempos de descanso muy breves, y a veces sin ser sustituidos.Inmovilizados
firmemente a un eje rotatorio, llegan a sufrir fatales desviaciones de columna. El efecto
de los juegos de luces les produce merma en la visión.El ensordecedor volumen de la
música puede provocarles cuadros de estrés que acortan su esperanza de vida.Y ofrecen
una imagen por completo distorsionada de éstos animales, careciendo del menor
atributo educativo.

Cada vez hay más localidades que deniegan el permiso a esta clase de instalaciones,
conscientes de la impopularidad que suscitan entre la población.

Las asociaciones Perros y Gatos, S.O.S Gatos Tomelloso y Ecologistas en Acción de Ciudad Real, lamentan profundamente la gestión de éste asunto en manos de la
concejala de Festejos y Participación Ciudadana.La Sra. Isabel Hurtado ha faltado a su
palabra. Su actitud ha sido de una insólita desfachatez, prepotencia, e insensibilidad.
No
tuvo la cortesía, al menos, de convocar en su momento a estas asociaciones para
explicar las razones que motivaron el cambio de criterio tomado.

Es inexcusable una aclaración de las autoridades municipales, al decidir recuperar una
atracción macabra que implica violencia contra los animales y que perpetúa roles de
explotación y maltrato sobre aquéllos.

A nuestro juicio, la rehabilitación del tiovivo de ponys es consustancial al concepto
trasnochado y capcioso de la Feria y Fiestas de Tomelloso por parte del
Ayuntamiento. La tortura y el trato degradante a los animales (corridas de toros y
ponys), el mercantilismo y fomento de la tenencia irresponsable de pájaros y peces de
acuario (tómbolas), prácticas demenciales como el vaciado en el propio recinto ferial de
100.000 litros de agua de un parque acuático (en lugar de su reutilización para servicios
urbanos, como pidió el concejal de UPyD), el hecho de situar la Feria en un parque
público (con ineludibles daños a la vegetación), el exceso de iluminación en muchas
calles (mayor consumo energético y emisión de CO2, y mayor gasto público en un
ayuntamiento en bancarrota), y la exaltación del alcohol (chiringuitos y la celebración
de El Día del Vino ), en detrimento de actividades que fomenten la solidaridad, el
respeto al medio ambiente y de una amplia oferta cultural adaptada a los profundos
cambios experimentados en unos años en la población (entre éstos el demográfico),
constituyen un indicador relevante de que las responsables descuidan sobremanera
cuestiones ambientales y éticas de calado, en una feria, hay que decirlo, venida a menos.