Piden la dimisión del Consejero de Medio Ambiente por la pésima gestión del incendio de Castrocontrigo

Ecologistas en Acción provincia de León, tras el grave incendio de Castrocontrigo que ha arrasado 15.000 hectáreas de monte, convocó a los medios de comunicación a una rueda de prensa en la que Manuel Martínez de la Iglesia, presidente de la asociación y vecino de Tabuyo del Monte directamente afectado por el siniestro, y José Andrés Martínez, responsable del área de Naturaleza, dieron detalle de la situación.

Señalaron la ruina económica, desaparición de flora, fauna y hábitats naturales difícilmente recuperables que han provocado la pésima planificación y gestión así como la deficiente financiación que, en materia de prevención, extinción y actuaciones post-incendio, ha venido realizando la Junta de Castilla y León.

A este respecto se pidió la dimisión de Antonio Silván consejero de Fomento y Medio Ambiente de la Junta en León. La ineficaz respuesta y la escasez de medios para la extinción del incendio, que impidieron que no se pudiera atajar el fuego, que se venía repitiendo en la misma zona desde hace varios años, justifican sobradamente esta exigencia.

También se señaló que lo que procede ahora es regenerar la zona, ambiental y económicamente. Propusieron a tal efecto la creación de una plataforma de afectados, que ponga en común posibles alternativas y soluciones a la catástrofe que ha supuesto este incendio.

Señalaron asimismo la necesidad de apoyar la recuperación de la zona potenciando las actividades de apicultura, recolección de hongos y resinado del pinar, a fin de posibilitar el deseo manifiesto de sus habitantes de no abandonar sus hogares.

Rueda de Prensa: Incendios en León

No todos los recortes son iguales

Por Manuel Martínez de la Iglesia
Presidente de "Ecologistas en Acción de la provincia de León".

Antes de nada, y como vecino de Tabuyo del Monte y afectado por el incendio de los pinares del Teleno que soy, quisiera agradecer a todas las personas que participaron en la extinción su trabajo y su esfuerzo, el cual ha sido, en líneas generales y salvo desafortunadas excepciones, muy bueno. También es de agradecer que no haya existido ninguna víctima mortal dada la virulencia que presentaba, más aún cuando se ve desde primera línea como lo vi durante la mayor parte de su existencia.

Una vez hecha esta puntualización, me gustaría entrar a valorar la carta escrita por el señor Antonio Silván titulada “No todos los incendios son iguales” y que fue publicada en todos los medios de comunicación, así como algunas de las declaraciones que ha realizado a lo largo del verano. Y es que la carta me parece una manera bastante inteligente para engañar y eludir responsabilidades respecto a la mayoría de la opinión pública, pero creo que es una tomadura de pelo para los que conocemos y vivimos del sector forestal y de la extinción de incendios forestales.

En primer lugar, no quiero descargar de responsabilidad a la persona que comenzó el incendio, la cual dudo bastante que padezca piromanía y que no sabría cómo calificar. Como he dicho, esa persona es responsable de la ignición del incendio y por ello debería pagar, pero no es responsable de la gestión de los medios para extinguirlo. Responsabilidad esta que corresponde a la Consejería que el señor Silván preside.

En segundo lugar, y gracias a la formación tanto académica como profesional que he recibido a lo largo de mi vida, se perfectamente lo que es un fuego convectivo y cómo actúa. Pero también se, por mi experiencia en este y en otros incendios, que no se puede responsabilizar al tipo de incendio de todas las consecuencias ocasionadas por el mismo. Y en este sentido, le voy a decir que no hubo un incendio convectivo como indica en la carta el señor consejero, sino que hubo dos. El primero lo prendió el supuesto “pirómano” el domingo a mediodía y dejó de tener tal carácter la madrugada del domingo para el lunes, cuando quedó prácticamente controlado. El segundo comenzó a mediodía del lunes a partir de diversas reproducciones que se sucedieron a lo largo del perímetro y que por ausencia de medios no fueron atendidas con la suficiente rapidez para impedir que evolucionaran a un nuevo incendio convectivo.

Para que el señor consejero y la opinión pública en general entiendan de lo que le estoy hablando, creo que es bueno que hagamos una comparación con el incendio de Tabuyo del Monte del año 1998, en cuya extinción también participé como voluntario. Pues bien, en aquel incendio, y para que se hagan una idea, a las doce horas de haber comenzado ya había 15 bulldozer trabajando tanto en labores de extinción como de repaso del perímetro. En cambio, en este último solamente había 4 bulldozer, de los cuales al menos 2 estaban tan ocupados limpiando cortafuegos para ejecutar los contrafuegos que permitieron parar la cabeza, que no podían estar repasando el perímetro. En el mismo sentido, mientras que en el año 1998 había 5 cuadrillas de tierra de la Junta de Castilla y León en las inmediaciones (Tabuyo del Monte, Castrocontrigo, Truchas, Astorga y Manzanal) que acudieron rápidamente, en la actualidad la Junta de Castilla y León cuenta solo con la de Castrocontrigo y la de Astorga o Manzanal a la que se suma la del Campo de Tiro del Teleno que es sufragada por el ministerio de defensa. Para finalizar con la comparación, he de decir que mientras en el 1998 los voluntarios de Tabuyo del Monte estuvimos apagando siempre en contacto con camiones, cuadrillas de tierra o con las BRIF y con la presencia de un agente medioambiental, en el último incendio estuvimos apagando el domingo desde las 18:00 hasta más allá de medianoche sin ver un solo medio oficial o un agente medioambiental. A partir de dicha hora y durante toda la noche colaboramos con los agentes, técnicos, 2 bulldozer y el camión de la Junta que está en Tabuyo hasta dejarlo controlado a primera hora de la mañana. Pero el problema es que nos fuimos a dormir y no había relevo. Al día siguiente, el lunes ya empezaron a venir medios de todas las clases y de todas las partes, pero ya era demasiado tarde porque teníamos un nuevo incendio convectivo que era preciso detener.

No quiero extenderme más en lo relativo a este incendio ya que solo es una muestra de los resultados de la política forestal y de extinción de incendios de la Junta de Castilla y León que según palabras del señor Consejero había conseguido para el presente verano “el mejor dispositivo de extinción de incendios de la historia”. Y es que tal y como comenta el señor Silván en su carta “No todos los incendios son iguales” la base del operativo debería radicar “en gentes ligadas a los montes”, pero para ello debería de cambiar radicalmente su política. Dicha política está basada en los últimos años en el recorte presupuestario lo que favorece más bien poco la profesionalización del personal dedicado a la extinción, ya que prácticamente nadie tiene trabajo garantizado durante todo el año en el sector forestal. No se invierte prácticamente nada en labores selvícolas, como el consejero quiere hacer creer a través de su carta, y la prevención es una entelequia hasta tal punto que ha llegado a ocurrir que no se ha permitido a los medios estatales (BRIF) realizar labores de prevención de forma completamente gratuita para las arcas autonómicas. Los agentes medioambientales no cobran las guardias de incendios durante la campaña de invierno y tienen tan limitados sus desplazamientos que a veces no acuden a los incendios y las empresas se desmarcan del ya miserable convenio colectivo forestal autonómico porque se ven asfixiadas por las deudas que la administración tiene con ellas. Por todo ello veo muy complicado que pueda existir mucha gente que se pueda sentir muy ligada a los montes a pesar de la firme vocación que algunos tenemos.

Como he venido diciendo, la actual política forestal acarrea desastres como el del último incendio en la zona de pinares del Teleno, el cual ha tenido una gran repercusión mediática, al menos a nivel provincial. Pero hay un gran número de catástrofes a mayor o menor escala periódicamente de las que los medios de comunicación no se hacen eco o lo hacen muy por encima como en invierno el incendio en Corporales, los miles de hectáreas arrasadas en la zona de Sanabria en Zamora o los incendios en zonas oseras como Valdeprado o Rabanales de Abajo. De la misma forma se estaba quemando la cabecera de la cuenca del río Bernesga desde el día antes de comenzar el incendio en Castrocontrigo y fue abandonada a su suerte por todos los medios de extinción que no volvieron a liquidarlo hasta que no fue completamente controlado en Tabuyo.

Finalmente quiero comunicarle al señor consejero de Fomento (interesante consejería para el sector forestal) que para mí no es ningún consuelo que escriba un comunicado en los periódicos autonómicos, ni tampoco necesito que ningún político me dé las gracias por mi trabajo o que venga a hacerse la foto mientras se quema el monte de mi pueblo pretendiendo que le importa algo. Sin embargo, le daría mucho más valor a que ellos que se dedican a legislar faciliten que los procesos abiertos contra quienes prenden intencionadamente lleguen a condenas, que ellos que presupuestan dieran más valor a las políticas de prevención que a la fotografía con los medios aéreos a principio de campaña, que favorezcan políticas que pongan en valor y de investigación relacionadas con los aprovechamientos de toda índole para que las poblaciones locales se beneficien y lleguen a sentir esa ligazón al monte de la que tanto hablan. El problema es que pienso que ahora mismo estamos tan lejos de estas políticas como de la dimisión del señor Silván, exactamente en el polo opuesto, en el abandono de los montes por la administración autonómica. Quizá los que vivimos en los pueblos tengamos que reconquistar nuestros montes.