A un paso de la nuclearización de La Mancha

La estación de ferrocarril de Río Záncara, de Tomelloso, lleva camino de convertirse en plataforma de carga y descarga de los residuos radiactivos de alta actividad que, procedentes de las centrales de Cataluña, tendrán como destino final el ATC de Villar de Cañas (Cuenca). 2.500 toneladas de sustancias letales que pasarán o se detendrán muy cerca.

Es lo que se desprende de un estudio del Ayuntamiento de Villar de Cañas de julio de 2010 y al que se tiene acceso desde su Web municipal. El apartado dedicado a infraestructuras de transporte de acceso al emplazamiento (ATC) indica que las vías de tren más cercanas corresponden a la línea que va de Tarancón a Cuenca, por el norte, y por el sur la que une Alcázar de San Juán con Albacete, siendo esta última a la que pertenece la estación de Záncara.

La línea de Tarancón, al día de hoy, no es rentable y lo más seguro es que se cierre, al quedar fuera de juego por el AVE Cuenca-Valencia. Por tanto la opción sur, la de Záncara, es la que más posibilidades tiene para recoger y trasvasar por carretera los residuos de alta actividad y el combustible gastado de Vandellós II, Ascó I y II (todas en Tarragona), y quizá Cofrentes (Valencia).

La estación de Río Záncara forma parte de la línea férrea Madrid-Alicante y se encuentra a 18 km al norte de Tomelloso, muy cerca de Pedro Muñoz. Es vía de paso de muchos trenes que se dirigen al levante, aunque también tiene como función la realización de paradas técnicas.

Los riesgos consustanciales al transporte y manipulación de las barras de combustible gastado de los reactores, unido a elementos endógenos (catástrofe natural, sabotaje terrorista, etc) ya sean en terminales ferroviarias, carretera, o en las instalaciones propias o anexas al cementerio nuclear, plantean un dilema cuanto menos inquietante para el futuro de nuestros pueblos.

Hay que tener en cuenta que el combustible gastado (uranio y plutonio principalmente) llega a alcanzar de media los 400ºC. Necesitará por tanto refrigerarse con el agua de pozos o de extracciones directas del propio río.E l riesgo de contaminación es real; los percances suceden tarde o temprano, como demuestran escapes o fugas accidentales que, por pequeñas que fueran, han contaminado de radiactividad cursos fluviales en Francia, Alemania, EE UU o Japón, teniendo su origen a menudo en depósitos y almacenes temporales centralizados de desechos nucleares o en centros de investigación.

El Ayuntamiento de Tomelloso debería explicar con todo lujo de detalles -y de forma inmediata-, qué información maneja al respecto, los beneficios y perjuicios que puede suponer para la comarca la explotación de la vieja estación para el transporte de aproximadamente 2500 toneladas de residuos atómicos, las implicaciones medioambientales, socioeconómicas y para la seguridad de los municipios de la comarca (Campo de Criptana, Pedro Muñoz, Alcázar de San Juán, Socuéllamos, Tomelloso) y por supuesto, su posicionamiernto. Así como los procedimientos administrativos en curso y el papel que le corresponde, tal vez y sin que lo sepamos, como parte en el proyecto.

Ecologistas en Acción de Ciudad Real exige a los ayuntamientos de la comarca su oposición frontal a los planes de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos S.A (Enresa) relacionados con el ATC de Villar de Cañas y que pidan que se desestime su ubicación, al menos hasta que no se resuelva el cierre definitivo del parque nuclear español y la gestión y custodia de los residuos, reiniciando el proceso, y respetando la participación de estamentos científicos independientes y de la sociedad civil.