FAQ

Preguntas y respuestas más frecuentes


 Sobre Ecologistas en Acción

¿Cuáles son los principios de Ecologistas en Acción?
Los principios ideológicos aprobados en el Congreso fundacional y actualizados en el Congreso de 2005 los puedes encontrar en:



Principios ideológicos de Ecologistas en Acción
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¿Cuál es el programa ambiental de Ecologistas en Acción?
El programa ambiental aprobado en el Congreso fundacional y actualizado en el Congreso de 2005 lo puedes encontrar en:



Programa ambiental de Ecologistas en Acción
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¿Cómo se organiza Ecologistas en Acción?
Ecologistas en Acción es una confederación de grupos organizados en federaciones territoriales.

- Andalucía
- Aragón
- Asturias
- Canarias
- Cantabria
- Castilla-La Mancha
- Castilla y León
- Catalunya
- Ceuta
- Comunidad de Madrid
- Euskal Herria
- Extremadura
- La Rioja
- Melilla
- Navarra
- País Valencià
- Región Murciana

Nuestra base organizativa es el grupo local. Son los grupos los que manejan el grueso de nuestro presupuesto, los que deciden que campañas y como llevarlas a cabo, y los que tienen autonomía para decidir su formato organizativo (aunque la mayoría de ellos funcionan de manera asamblearia y, los más grandes, también incluyen comisiones de trabajo).

A escala estatal el máximo órgano de decisión es la asamblea de grupos que hacemos una vez al año. En ella se deciden las líneas maestras de nuestro trabajo durante el año y temas generales que nos afectan a toda la Confederación.

Entre asambleas la coordinación se realiza en el Consejo Confederal. En él están representadas las Federaciones (coordinación territorial) y las áreas de trabajo (coordinación temática), además de las personas que tienen labores de coordinación confederal (equipo de coordinación, equipo de comunicación, finanzas, internacional y jurídica). Estas reuniones son trimestrales.

Por último, entre Consejos, la Secretaría Confederal es la que toma las decisiones de tipo más técnico. En ella están las personas que coordinan las áreas y las que hacen labores generales (coordinación, finanzas...).

En todo caso, volvemos a recalcar, el ámbito de decisión real son los grupos, son ellos los que deciden sobre las campañas que lleva a cabo.
¿Qué campañas protagoniza Ecologistas en Acción?
La verdad es que el abanico es gigantesco. Desde Ecologistas en Acción se llevan a cabo un montón de líneas de actuación. Lo mejor es que le eches un vistazo a la web.
¿Cómo se crea Ecologistas en Acción?
Se crea como el proceso de unificación de 300 grupos ecologistas a nivel estatal. Se creó en 1998. Entre los grupos que se unifican destacan por su tamaño Aedenat y la CEPA.

Previamente los grupos que conformamos Ecologistas en Acción nos habíamos estado coordinado en la CODA (Coordinadora de Organizaciones de Defensa Ambiental). El paso adelante supone unificar y optimizar mucho más los recursos (revista, servicios como la web o la asesoría jurídica, las relaciones internacionales, el material para campañas...) y el nombre.

Todo ello ha supuesto que los grupos, sin perder la autonomía, hayan visto potenciada su capacidad de actuación y de proyección pública. Como consecuencia de ello Ecologistas en Acción en estos años de vida ha crecido en número de soci@s y, lo que es más importante, de activistas.
¿Quieres formar un grupo ecologista que esté integrado en Ecologistas en Acción?
Si sois un grupo ecologista local y estáis pensando en integraros en una asociación más grande o si quieres formar un grupo ecologista te contamos cómo puedes hacerlo dentro de Ecologistas en Acción.

Algunas ventajas de formar parte de Ecologistas en Acción:

Al llamarnos todos los grupos y federaciones igual: Ecologistas en Acción / Ecologistes en Acció / Ekologistak Martxan / Ecoloxistes n’Aición / Ecoloxistas en Acción y el nombre del lugar, tenemos mucha fuerza mediática y social, pues nuestra actividad se multiplica con la actividad del resto de grupos y federaciones. Esto no resta autonomía a las federaciones y grupos por nuestro formato organizativo.

Al tener una organización mucho más grande, tenemos una capacidad de escala mucho mayor que se traduce en toda una serie de servicios comunes que pueden usar los grupos y federaciones, como: tramitación de quejas ante la UE, servicio jurídico compartido, revista, web común de gestión autónoma por los grupos y federaciones, correo electrónico para los grupos y las federaciones, acceso a publicaciones comunes, materiales para campañas compartidas...

Algunas cosas que debéis compartir si vuestro grupo forma parte de Ecologistas en Acción son:

Los principios ideológicos y el programa ambiental de Ecologistas en Acción. Son unos documentos de mínimos que actualizamos cada 10 años aproximadamente y que se adoptan por consenso.

Además hemos ido adoptando acuerdos para temas sobre los que teníamos discrepancias y sobre los que necesitábamos tener una posición como Confederación, como es el caso de la energía eólica o los usos energéticos de la biomasa. Los documentos reflejan el acuerdo confederal y, si algún grupo o federación tiene una posición distinta, además de la suya propia, tiene que expresar la que nos es común. Estos documentos siempre se han aprobado después de periodos largos de discusión (de al menos un año) y buscando, en las ideas básicas, el consenso, y, en las secundarias, amplias mayorías.

También deberéis compartir la forma organizativa de Ecologistas en Acción, que esencialmente se basa en:

  • La autonomía organizativa de los grupos, deseablemente asamblearia.
  • La autonomía financiera de los grupos: l@s soci@s de Ecologistas en Acción lo son de los grupos locales.
  • Los grupos se integran en federaciones (las federaciones, salvo en el caso de la de Euskal Herria, coinciden con el territorio de las comunidades autónomas) y si en vuestra localidad ya existiese un grupo de Ecologistas en Acción se comenzaría un proceso de confluencia para que pudierais integraros en el mismo.
  • La autonomía de campañas: son los grupos locales los que deciden que líneas de trabajo emprenden y cómo lo hacen.

Pero esto no significa que la confederación no esté coordinada...Existen distintos niveles y espacios de coordinación como los temáticos a través de las áreas (http://ecologistasenaccion.org/rubr...) y los de toma de decisiones (consejos confederales trimestrales y la asamblea anual de grupos)

Si compartís estas ideas y forma de hacer ecologismo ponte en contacto con la federación que te corresponda para que te podamos contar más detalles sobre cómo montar un grupo: http://ecologistasenaccion.org/rubr... o manda un correo a informacion@ecologistasenaccion.org

¿Ecologistas en Acción mantiene o ha mantenido relaciones con partidos políticos?
Ecologistas en Acción forma parte de los movimientos sociales y, por lo tanto, es una organización totalmente independiente de los partidos políticos. En todo caso sí tenemos relación con los mismos. Con los que están en el poder para plantearles una serie de reivindicaciones y luchar por conseguir leyes más acordes con la sostenibilidad ambiental. Y con los que están en la oposición para que sirvan de cauce de nuestros planteamientos.
¿Cómo se financia Ecologistas en Acción?
La confederación de Ecologistas en Acción tiene un presupuesto para llevar a cabo su funcionamiento. Este presupuesto varía anualmente, aunque en la actualidad los gastos básicos de su estructura (alquiler de local , trabajador@s, equipo, etc.) se aproxima a los 400000€.

La confederación no recibe prácticamente dinero de personas socias. Dado que nuestra estructura es confederal y los grupos locales de Ecologistas en Acción gozan de autonomía, la gran mayoría de nuestros socios pertenecen a los grupos. L@s poc@s soci@s confederales que tenemos son generalmente de áreas donde no hay grupos locales de Ecologistas en Acción. Por lo tanto la financiación de la confederación depende de otras partidas que detallamos a continuación, las cuales sufren variaciones de año en año:

- Las federaciones aportan cuotas a la Confederación dependiendo del número de personas socias con las que cuentan. Esto supone alrededor del 5% de los ingresos.

- Las subvenciones y convenios suponen alrededor del 60% de nuestro presupuesto confederal. Las subvenciones que recibimos son principalmente de organismos públicos (no aceptamos financiación de entidades que consideramos poco éticas como bancos, multinacionales o de sectores con gran impacto social o ambiental). Los convenios se desarrollan con entidades internacionales como El Buró Europeo de Medioambiente o el Transnational Institute. Esta partida va destinada prácticamente en su totalidad a cumplir los proyectos para los que se nos concede la subvención, aunque hay algunas subvenciones que permiten dedicar una pequeña parte de los fondos a gastos de funcionamiento.

- La venta de material, libros, la revista “El Ecologista”, cursos de formación (presencial y on-line) así como actividades esporádicas (como conciertos) son una parte importante de la financiación, concretamente algo más del 25 %. Para esta partida tenemos 2 criterios ideológicos importantes:
· Dado que denunciamos el modelo de producción y consumo los productos que vendemos tienen que evitar el consumismo, servir para una transformación social y ajustarse a criterios de sostenibilidad y justicia (material para bicicletas, libros educativos, ahorradores de energía, productos naturales, etc,).
· Dado que estamos en contra de la especulación financiera no invertimos en productos financieros.

- Por último una parte de nuestro presupuesto se cubre con donaciones, pero esta partida es la más variable según el año.

¿Puedo desgravarme la cuota de la declaracion de la renta?
La Confederación de Ecologistas en Acción está declarada de Utilidad Pública desde el año 1997, esto quiere decir que las cuotas y donaciones recibidas por la Confederación permiten su desgravación en las correspondiente declaraciones de IRPF.

Las donaciones recibidas por la Confederación de Ecologistas en Acción tienen una deducción del 25 %, siempre que la persona que realiza la aportación facilite sus datos personales (nombre, apellido, NIF, lugar de residencia) para poder ser comunicados a Hacienda durante el mes de enero, y emitir el Certificado de donación correspondiente.

Pero de acuerdo a la propia legislación, no es de aplicación a los grupos y federaciones miembros que componen la Confederación. Esto quiere decir que las cuotas y donaciones recibidas por las asociaciones que integran la Confederación no permiten su desgravación en las correspondientes declaraciones de IRPF.
¿Cómo puede ayudarme Ecologistas en Acción a la puesta en marcha de un proyecto?
Ecologistas en Acción tiene como uno de sus pilares fomentar y la participación social. No hay mejor forma de hace esto que ponerse manos a la obra y formar grupos locales donde las personas puedan entrar y participar activamente proponiendo sus proyectos.

Consideramos que la participación es imprescindible, no sólo porque permite conformar sociedades más solidarias y cooperativas, sino porque los cambios sociales sólo podrán llevarse adelante con el concurso de muchas personas cooperando, nunca a través de individualidades.

En este sentido si tienes una buena idea ¡acércate a un grupo local y participa en él! Tu llegada al grupo no quiere decir que tu proyecto, tal y como lo has pensado, vaya a salir adelante. Tendrás que contar con las aportaciones que te realicen desde el resto del grupo, lo cual a buen seguro enriquecerá el proyecto.

Puedes ver el listado de grupos locales. En todo caso también puedes pedir información sobre otros grupos locales en la Secretaría Confederal, teléfono 915 31 27 39.

 Sobre medio ambiente

Necesito información sobre un tema ¿qué habéis elaborado al respecto?
En muchas ocasiones los grupos ecologistas o ciudadan@s preocupados por la conservación de nuestro entorno necesitamos determinada información que puede ser muy valiosa para nuestra labor. ¿Tiene autorización de vertidos una determinada industria?, ¿cuántas autorizaciones para el uso de cepos se han otorgado en una provincia?... Igualmente podemos necesitar informes que maneje la administración o cualquier cosa, en general, que se nos ocurra.

Según 27/2006, de 18 de julio, por la que se regulan los derechos de acceso a la información, de participación pública y de acceso a la justicia en materia de medio ambiente, todas las personas tienen derecho “a acceder a la información ambiental que obre en poder de las autoridades públicas o en el de otros sujetos en su nombre, sin que para ello estén obligados a declarar un interés determinado, cualquiera que sea su nacionalidad, domicilio o sede”.

Esta información normalmente la deberemos solicitar por escrito, sin que sea necesario ningún formulario específico, pero sí designar con precisión la identidad y el domicilio de quien solicita la información, para la respuesta. La administración tiene la obligación de responder en el plazo de un mes.

Ecologistas en Acción ha editado la Guía práctica “El acceso a la información ambiental”, disponible en las sedes y en El Tenderete que puede resultar de gran utilidad en vuestra labor.

Por otro lado, manejar la legislación ambiental no es fácil, ya que hay que manejar una enorme profusión de normas y fuentes (desde Ayuntamientos a Europea pasando por las Comunidades Autónomas y el Estado).

Existen distintas bases de datos jurídicas disponibles on-line, pero su complejidad y su cuota de abono las restringen casi exclusivamente a su uso por parte de los profesionales del derecho. Afortunadamente, junto con éstas, encontramos también otras bases de datos gratuitas, como por ejemplo la de Noticias Jurídicas, si bien no es fácil que podamos localizar aquí toda la normativa ambiental por su especificidad.

De todos modos, para el caso de que no localizaseis alguna norma que os resultara de utilidad, no dudes en ponerte en contacto con Ecologistas en Acción a través de la dirección juridico@ecologistasenaccion.org donde haremos lo posible para facilitárosla.
Hay un impacto ambiental en mi localidad, ¿cómo me podéis ayudar?
Lo primero que tienes que tener en cuenta es que Ecologistas en Acción lo conforman personas que aportan su tiempo libre a la lucha por la defensa del medio ambiente y que muy pocas personas trabajan de forma remunerada en la organización. Esto supone que nuestra capacidad de intervención en las problemáticas que nos encontramos a diario sea limitada.

En todo caso, en muchas ocasiones sí somos capaces de dar respuesta a los problemas que la gente nos plantea, especialmente cuando son las personas afectadas quienes se involucran en ello. Para eso lo mejor es que contactes con el grupo local más cercano al lugar del problema ambiental. Puedes encontrar la mayoría de los contactos en: ¿Dónde estamos?. En todo caso también puedes pedir información sobre otros grupos locales en la Secretaría Confederal, teléfono 915 31 27 39.
¿Puede la energía nuclear ser solución al cambio climático?
El argumento más fuertemente esgrimido por los impulsores de la energía nuclear es, paradójicamente, de carácter ambiental: la energía nuclear permite disminuir las emisiones de dióxido de carbono, contribuyendo así a la lucha contra el cambio climático. Curiosamente los paladines de la fisión nuclear se alinean entre aquellos agentes que defienden la reducción de gases invernadero.

La primera objeción a este argumento es también de carácter ambiental. Los problemas asociados al uso de la energía nuclear hacen desaconsejable su opción como alternativa a los combustibles fósiles. No se trata aquí de elegir impactos: el riesgo de accidente nuclear y los residuos radiactivos frente al cambio climático. En estos términos la elección es difícil, aunque los impactos ambientales de las nucleares son sencillamente inadmisibles. Se trata más bien de buscar alternativas viables a los combustibles fósiles que estén libres de problemas medioambientales. En primer lugar sería deseable una contención e incluso reducción de la demanda energética con las medidas necesarias de ahorro y eficiencia. En segundo lugar cabe decir que existen ya tecnologías capaces de producir energía de origen renovable que, en conjunto, pueden satisfacer la demanda energética.

La segunda objeción es que una buena parte de los combustibles fósiles (aproximadamente la mitad) se emplean en el transporte de mercancías y pasajeros. La sustitución de este consumo mediante energía nuclear no es simple. Sería necesario que la automoción y el transporte aéreo se realizaran mediante propulsión eléctrica o que los motores de hidrógeno experimentaran un gran desarrollo. Las tecnologías capaces, por ejemplo, de obtener hidrógeno a partir del agua que sirviera para la propulsión de motores han de experimentar todavía una sensible mejora para estar disponibles. Además habría que plantearse una disminución en las necesidades de transporte y, desde luego, habría que tender a la movilidad de pasajeros mediante el transporte público en lugar de seguir usando el automóvil privado.

Si la energía nuclear debiera aumentar hasta suplir, pongamos por caso, la mitad de la energía consumida en el mundo, debería aumentar su producción desde el 6% al 50%, es decir, el número de centrales instaladas debería multiplicarse por 8. Si aspiráramos a que la energía nuclear suministrar el 100% de la electricidad, habría que multiplicar la potencia nuclear instalada en el mundo aproximadamente por 7. Veamos a continuación lo que estas cifras significan.

En el mundo funcionaban en el año 2000 433 centrales nucleares con 373.794 MW de potencia. Para multiplicar por, digamos, 8 el aporte energético de origen nuclear, habría que elevar el número de centrales a unas 3500 reactores. Es decir que habría que construir unas 3000 nuevas centrales nucleares en todo el mundo en un plazo lo bastante rápido para ser una alternativa. Si el horizonte del cumplimiento Protocolo de Kyoto es en torno al año 2012, ya se debería empezar la construcción. El coste de una central nuclear de tamaño medio asciende, grosso modo, a unos 500.000 millones de pesetas (unos 3000 millones de euros), lo que significa que las inversiones mundiales necesarias ascenderían nada menos que a 1500 billones de pesetas o unos 9 billones de euros. Estas cifras son descomunales y, para hacernos una idea de su magnitud, se pueden, por ejemplo, comparar con el PIB del Estado español, que ascendió a unos 90 billones de pesetas, o a 0.54 billones de euros, en el año 2000. Es decir, que sería necesario que toda la riqueza producida en el Estado español durante unos 18 años se dedicara a pagar este tremendo desarrollo nuclear. Es más que dudoso que se puedan acometer semejantes inversiones en un intervalo de tiempo que permita que las nucleares sean de verdad una alternativa y contribuyan a frenar el cambio climático.

Por otra parte, el tiempo necesario para construir una nuclear es largo. Aunque varía de país a país, nunca baja de los 10 años. Más bien alcanza casi los 20 años en algunos sitios como Japón. Si tenemos en cuenta que no se trata de construir unas pocas plantas sino de unos miles simultáneamente, los plazos de construcción se retrasarían sensiblemente, puesto que los equipos y las empresas necesarios para la construcción son limitados.

Algo más a tener en cuenta para tomar conciencia de la locura de estas propuestas es el consumo de uranio. El uranio que se usa en las centrales nucleares está levemente enriquecido. La concentración del isótopo fisible, el U-235 que en la naturaleza aparece con una proporción del 0,7%, se ha aumentado hasta una proporción del 3%. El uranio es también un combustible no renovable que acabará por agotarse. Las reservas de uranio disponibles, al actual ritmo de consumo, se terminarán en un plazo de unos 40 años. Naturalmente, si el número de centrales en operación se multiplicara por 7, el uranio se agotaría en un plazo de tiempo siete veces menor. Es decir, una vez que estuvieran en marcha todas las centrales antedichas, el uranio existente en el mundo se acabaría en un plazo de 6 ó 7 años. Sin duda, este es un factor muy limitante para un desarrollo a gran escala de la energía nuclear a nivel mundial.

La alternativa tecnológica sería no usar como combustible uranio débilmente enriquecido, sino plutonio mezclado con uranio. El plutonio se obtendría del reprocesamiento del combustible gastado de las centrales nucleares de la actualidad. Los reactores capaces de usar estos combustibles son los llamados reproductores o rápidos. Estos reactores han demostrado ser catastróficos desde el punto de vista tecnológico y económico. La experiencia del reactor Superfénix francés que, finalmente, se cerró a mediados de los años 80 fue sencillamente catastrófica. En promedio el reactor estuvo el 60% de su vida parado. La complejidad tecnológica del Superfénix era tal que los problemas técnicos se sucedieron uno tras otro y dieron al traste con este mega proyecto, que presentó muchos problemas de seguridad.

Por si esto fuera poco, los residuos que producen los reactores rápidos son más radiotóxicos que los de un reactor convencional, puesto que tienen más transuránidos en su composición. Además su uso rutinario aumentaría el peligro de proliferación nuclear, puesto que estos reactores permiten la obtención de más material fisible para construir bombas nucleares.

En la actualidad Japón sigue con su programa de reactores rápidos con el reactor Monju que consume plutonio exportado por Francia. El transporte de este plutonio se realiza por mar, en barcos que transportan cargamentos de hasta 100 Tm de plutonio, con el consiguiente riesgo que ello implica. Un hipotético accidente de estos barcos sería terrible: el plutonio es altamente tóxico. Un millonésima de plutonio ingerido por una persona es capaz de producir un cáncer mortal.

En suma, el fuerte desarrollo nuclear que se necesitaría para que esta energía fuera una alternativa a corto o medio plazo es casi imposible de realizar por numerosos motivos, como el económico o el agotamiento de las reservas de uranio. Pero lo peor es que todos los efectos negativos asociados al uso de la energía nuclear se verían multiplicados por un factor 7. El riesgo de accidente aumentaría de forma inadmisible y la cantidad de residuos producidos haría todavía más difícil su gestión. Los transportes de residuos son un factor más de inseguridad que se vería incrementado.

Los organismos reguladores de los diferentes países se verían en problemas para garantizar la seguridad de tanta planta nuclear. Incluso muchas centrales deberían construirse en países incapaces de gestionar las plantas convenientemente. O incluso se construirían en países cuyos raquíticos sistemas eléctricos no serían capaces de absorber un foco tan grande de energía como una central nuclear.
¿Puede la energía renovable cubrir las necesidades energéticas de la humanidad?
Las necesidades energéticas de la humanidad han ido variando a lo largo de la historia, y esas necesidades son muy diferentes según las zonas que se analicen. Por lo tanto, se puede decir que las necesidades energéticas no son algo constante, ni en el tiempo ni en el espacio.

Es importante subrayar que cualquier modo de conseguir energía para aprovechamiento humano tiene un impacto en el medio, cuya intensidad varía enormemente según la forma de obtenerla. Las energías llamadas renovables (eólica, solar térmica, solar fotovoltaica, minihidráulica...) serían las que menos impacto generan, con gran diferencia respecto a las denominadas energías tradicionales.

Evitar los graves impactos que crea la generación de energía requiere un uso racional de la misma en las zonas del mundo con mayor consumo. Esto significa, en primer lugar una política de fuerte ahorro que reduzca el consumo drásticamente. Pero también hace falta una mayor eficiencia en la producción, distribución y consumo de la energía. Un tercer criterio es que la demanda se cubra con energías renovables.

De este modo, en la medida en que se racionalice el consumo energético, será más asequible para las energías renovables alcanzar el deseado objetivo de proveer a la humanidad de toda la energía.

En resumen, las energías renovables pueden cubrir las necesidades energéticas racionales de una humanidad igualitaria.
¿Son seguros los productos sintéticos de uso cotidiano?
Puede que sí, puede que no. No lo sabemos, porque la información de la composición química de la mayoría de los artículos no es pública y si lo fuera, tampoco se sabe si los las sustancias químicas serían seguras o no, porque de la mayoría no existe información relativa a sus efectos en salud. Aún así, se sabe que determinadas sustancias químicas sí tienen efectos perjudiciales para la salud y se encuentran en artículos de uso cotidiano.

Entre las sustancias de propiedades preocupantes que pueden encontrarse en artículos de consumo cotidianos se pueden citar el PFOA (cancerígeno en animales), que se utiliza en la producción del politetrafluoroetileno, componente de nuestras sartenes antiadherentes, o de nuestras cazadoras impermeables y transpirantes. Otro ejemplo es el bisfenol A (disruptor endocrino), que se usa para la fabricación del policarbonato presente en botellas, carcasas de componentes eléctricos y electrónicos, CDs, cascos, el recubrimiento con resinas epoxi en las latas de conserva, en empastes dentales etc. Un caso más son los ftalatos (algunos son disruptores endocrinos), que son un grupo de sustancias químicas que se utilizan para dotar de flexibilidad a los plásticos, incluyendo PVC, y se pueden encontrar en el aparataje médico, productos de construcción (protección de cables, tuberías, suelos, papel para las paredes...), mobiliario de vehículos, pinturas, adhesivos, etc.
¿Hay un déficit de agua en el Estado español?
Déficit es cuando las demandas de agua superan a la oferta renovable de este líquido. En ese caso, dejando al margen las islas, existe lo que se denomina un déficit estructural tan sólo en la cuenca del Segura. En otras cuencas pueden aparecer déficits puntuales, aunque es debido fundamentalmente a deficiencias en la gestión.

El concepto de déficit es muy relativo, pues si tu incrementas las demandas de manera infinita, siempre alcanzarás un déficit, pues la oferta de agua renovable siempre es finita. Es decir que, adecuando el consumo a los recursos disponibles en ningún lugar del Estado existirá déficit.

En la cuenca del Segura el déficit tiene su origen en un excesivo desarrollo de la actividad agrícola de regadío, pues con los recursos hídricos renovables de la cuenca se puede abastecer perfectamente a toda la población.

En los únicos lugares donde sí existe un déficit estructural en lo referente al abastecimiento a población, es decir, con el agua que se recoge todos los años no hay suficiente para abastecer a la población existente, es en las islas de Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro.
¿Se puede tener una buena calidad de vida consumiendo menos?
A estas alturas resulta incuestionable que el modelo de sobreproducción y sobreconsumo que existente está directamente relacionado con la crisis ambiental. Sin embargo, lejos de cuestionar los aspectos centrales del consumo y, por lo tanto, el sistema económico dominante, se han incorporado a nuestras cabezas una serie de principios que legitiman el sistema: se asume que la calidad de vida va intrínsecamente ligada al nivel de renta, a los avances tecnológicos y a la posesión de bienes, y que el progreso es lo mismo que el crecimiento económico.

De este modo se crean unas identidades globales basadas en el consumo que, al contrario de lo que parece aparentemente, suponen una disminución en nuestra calidad de vida. Por ejemplo:
- Nos preocuparnos por el número de médic@s que hay por habitante y no por contaminar cada día el aire que respiramos o por averiguar cómo están producidos los alimentos que nos llevamos a la boca. Es decir, pensamos en soluciones de “final de tubería”, en lugar de solventar la causa de los problemas.
- Construimos cada vez más infraestructuras de transporte para automóviles, que producen irreparables daños ecológicos, bajo la obsesión de ahorrar tiempo. El resultado es una sobresaturación viaria que supone que la velocidad media de un coche en las ciudades sea cada vez es menor (por ejemplo, en la almendra central del Madrid es de 8 km/h, bastante menos que la de una bicicleta circulando tranquilamente). Un tiempo que posteriormente se suele invertir en ver la tele, es decir en ver como otras personas hacen cosas en lugar de hacerlas un@ mism@.
- Generamos y generamos residuos, sin preocuparnos demasiado sobre qué hacer con ellos y aumentado los problemas de gestión. ¿Quién, que viva en el entorno de una incineradora, puede decir que el aire que desprende no es nocivo para su salud?
- Hemos creado un sistema económico que supone que la mejor forma de gestionar las sociedades humanas y el medio ambiente es a través del libre mercado, que convierte casi cualquier actividad o bien en mercancía susceptible de ser comprada y vendida: ya no se puede disfrutar del agua limpia de los ríos, ahora nos la venden embotellada; ya no hay apenas lugares públicos donde reunirse porque la calle está llena de coches, ahora las nuevas plazas son los centros comerciales y de ocio donde se compra la diversión.
- Pero además se percibe el consumo como una medida del cumplimiento de los proyectos vitales, creemos que para tener éxito social es imprescindible tener un trabajo con el que se gane mucho dinero, y nos conformamos con empleos que no nos gustan durante todo el año a cambio de veinte días de vacaciones y tener acceso a una hipoteca a 40 años. Nos creemos a pies juntillas una publicidad que para poder vendernos productos de belleza nos hace sentir feos, y para poder crearnos una identidad propia nos anima a consumir marcas. Y la publicidad nos influye a tod@s, ¿o pensamos que las empresas se van a gastar miles de millones en publicidad si eso no les reportase beneficios? Finalmente lo que obtenemos es frustración al ver que el consumo no repara nuestros males.

Este sistema de consumo ha producido una pérdida del sentido común colectivo a favor del individualismo, se valora lo económico por encima de todo, lo que conduce a que se prima la demanda por encima de los recursos, y a que existe una preocupante sobrevaloración del presente sobre el medio y largo plazo. Poco a poco se van desarticulando las estructuras sociales, culturales y económicas que eran más acordes con un a vida armónica con el medio ambiente. Se ha perdido la autonomía y la capacidad de decidir sobre el propio territorio, dependemos del mercado para cuidar de nuestr@s hij@s y mayores, para divertirnos, para amar o practicar el sexo, para conseguir comida. Estamos pasando cada vez más a ser individuos en manos de lasmultinacionalesdelsobreconsumo,y perdiendo nuestra capacidadde ser individuos libres,críticos y razonables.

En definitiva, el modelo actual de consumo produce un grave deterioro ecológico y social, por lo que lleva asociada una disminución en la calidad de vida. Por lo tanto no es que se pueda tener una buena calidad de vida consumiendo menos, es que se debe consumir menos y mejor (enfocando nuestro consumo a la satisfacción de nuestras verdaderas necesidades) para tener una mejor calidad de vida.
¿Cuál es la mejor gestión de basuras?
La mejor gestión de basuras es la que sigue la regla de las 3R: Reducir, Reutilizar y Reciclar.

Reducir es lo fundamental, lo primero que habría que hacer. Así hay que evitar el uso de productos de usar y tirar, minimizar la generación de residuos utilizando productos de buena calidad, duraderos y reparables. Reutilizar estos productos al máximo, prestando o regalando los que ya no necesitemos. Por último, Reciclar lo que ya no sirva, teniendo en cuenta que los materiales naturales son los más fáciles de reciclar.

Es importante saber que la separación en origen facilita y abarata enormemente la gestión de los residuos. Hay que separar al menos las fracciones de los contenedores que tengamos a mano: papel/cartón, vidrio, aluminio, envases, pilas... La materia orgánica (restos de poda, jardinería y cocina, excepto carne y pescado) se puede compostar con facilidad y proporciona un excelente abono o mantillo. Existen muchos modelos de compostadores unifamiliares o comunitarios en el mercado, siendo más fáciles de gestionar las instalaciones de pequeña escala. Hay diversos organismos y empresas que recogen el aceite de cocina usado y los posos de café.

¡Cuidado con los residuos peligrosos en el hogar! No deben mezclarse nunca con el resto de basuras domésticas las pinturas, barnices y disolventes, los productos químicos en general, los medicamentos, las pilas, las baterías, los tubos fluorescentes o los aerosoles. La ley también obliga a gestionar por separado los vehículos, los neumáticos y los aparatos eléctricos y electrónicos fuera de uso, pero debemos asegurarnos de que han llegado al final de su vida útil o donarlos a quien los necesite.
¿Dónde puedo depositar un CD para ser reciclado?
Sólo hay una recicladora de CD en Vizcaya: Recycling Plast,S.L. Plg. Granada Av.Bilbao 16 - 48530 Ortuella Vizcaya. Teléfono: 946 641 155. Fax: 946 641 305
¿Qué hago con el aceite de cocina usado?
No lo tires nunca al desagüe. En la Comunidad de Madrid, hay recogida selectiva en varios municipios: El Escorial, Valdemorillo, Colmenarejo, Hoyo de Manzanares, Zarzalejo y Robledo de Chavela, y en los puntos limpios fijos y móviles (en la CAM y en Madrid (ciudad)

También hay empresas que se dedican al reciclaje del aceite, como COMPALSA (www.compalsa.com) o reciclabien (www.reciclabien.com), pero claro, no lo hacen gratis. La asociación Madre Coraje (www.madrecoraje.org) sí lo hace gratis, te dirán la delegación más cercana a tu casa en el 902.51.07.51.

Además, el aceite frito se puede reciclar en casa, o bien haciendo jabón o bien haciendo bio-diésel (Para ello, es necesario un kit conversor que cuesta entre 600 y 1500 euros)
Mercurio de un termómetro
Poner el mercurio en un recipiente que no sea de metal (puede ser de plástico o de vidrio resistente a los golpes), cerrado herméticamente y con una etiqueta que indique su contenido claramente. Depositarlo en los contenedores de pilas.

No tirar NUNCA el mercurio a la basura o al desagüe.

No recoger NUNCA JAMÁS el mercurio con el aspirador.



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