Aprovechamiento de vinazas en la agricultura

DVT España S.A, empresa de destilación de alcohol y que opera en Tomelloso desde el año 2000, prevé el riego con vinazas, previamente decantadas y depuradas, de una superficie de cebada y girasol de 33 hectáreas, mediante conducción por tubería desde una balsa, a unos 7 kilómetros del casco urbano.

La depuradora municipal que recoge y trata los residuos de la industria alcoholera para la generación de biogás ya no sirve, pues su capacidad ha sido superada por la alta producción de estos desechos orgánicos. Ante esta circunstancia, la Confederación Hidrográfica del Guadiana y el Ayuntamiento de Tomelloso emplazaron en su día a los titulares de estas instalaciones a buscar fórmulas de aprovechamiento, o a sufragar y gestionar una nueva depuradora de mayor tamaño.

La fertilización y riego para terrenos agrícolas se viene imponiendo en el sector, pues según sus promotores, es una alternativa ambiental y económica, que además de solucionar el problema de su eliminación, desempeña un importante papel en el enriquecimiento orgánico de los cultivos de la zona, gracias a los aportes de nitrógeno.

Ecologistas en Acción ha elevado a las instancias ambientales las alegaciones en contra del proyecto de DVT España S.A, porque la suplementación de fertilizantes nitrogenados puede llegar a los acuíferos, muy contaminados por los nitratos del regadío, en una comarca como la Mancha Occidental, declarada por la Junta Zona Vulnerable a la contaminación de las aguas por nitratos de origen agrario.

Los malos olores, el peligro de inestabilidad geotécnica del embalse regulador, o el riesgo de desborde o filtración accidental del caudal acopiado, son otros de los elementos que, aunque aparecen en el estudio de DVT España, no son certeramente evaluados.

La única salida es la optimización de los procesos y tecnologías de producción y transformación de esta industria, la reducción de los fangos y lodos que contienen estos residuos y el aprovechamiento del biogás como energía eléctrica por las mismas alcoholeras, revalorizando de modo sostenible un recurso y disminuyendo así la necesidad de fuentes energéticas externas.

Mucho nos tememos que la fertilización y el riego agrícola con vinazas acabe convirtiéndose en el prototipo de la valorización energética que administraciones y empresarios viticultores nos quieren vender, justo en el momento en el que se está fraguando la implantación de sistemas de planificación y recuperación de los acuíferos, como es el PEAG y que cuestionan sobradamente la validez y seguridad ambiental de estas propuestas.