Es hora de que los empresarios cinegéticos expliquen sus cuentas

Ecologistas en Acción se muestra partidario del incremento de las tasas a los cotos de caza, en especial de aquellos que tienen claros fines turísticos y comerciales. Partiendo de la base de que la tasa actual es de sólo 0,2 euros por hectárea, parece más que razonable que se produzca un incremento que se ajuste a los tiempos, máxime cuando el sector cinegético tiene a gala ofrecer grandes beneficios económicos.

Sin embargo, esos beneficios económicos que aduce el sector de la caza y en especial las asociaciones de productores, no acaban de estar tan claros. Al contrario, hay muchas dudas de si los dineros de la caza tributan lo que deben y si son manejados con respeto a la legalidad laboral y económica.

Recientemente conocíamos el caso de Patxi Garmendia, un conocido gestor de cotos de caza en Castilla-La Mancha y el mayor productor de perdices de granja de España, que está imputado en la “Operación Emperador” por blanqueo de capitales.

También es más que dudoso que los empresarios cinegéticos ofrezcan unas condiciones de trabajo dignas y tributen como deben a la seguridad social por los miles de jornales que acumulan guardas en las fincas y ojeadores en tiradas y monterías.

Por otra parte, es sabido que la mayor parte de las grandes empresas cinegéticas pertenecen a titulares o empresas radicadas fuera de Castilla-La Mancha, por lo que los beneficios que reportan se alejan de este territorio, incluidos los millones de euros reciben de la PAC y del FEADER.

En un contexto en el que todos los sectores económicos están siendo exigidos por las administraciones para que pongan de su parte, llaman la atención reacciones airadas como las del mundo de la caza, aun cuando se pueda reconocer que no es lo mismo un coto social que un coto intensivo.

En todo caso, en este tema la actuación del Gobierno Regional no ha sido correcta. Ha actuado de forma unilateral sin contar con la opinión de las entidades que forman parte del Consejo de Caza, olvidándose que la caza no es sólo una actividad económica, sino una actividad que tiene una notable incidencia sobre el medio natural.

Peor todavía ha sido la reacción del PSOE, que con su sobreactuación y sus posiciones desnortadas ha quedado en ridículo.

A unos y a otros, a Administración, a representantes del sector cinegético y a partidos, hay que exigirles seriedad y que se abran a la participación para abordar cuestiones espinosas como ésta, pero sobre todo, que ofrezcan a la ciudadanía datos ciertos de lo que estamos hablando, esto es, de la economía de la caza.

Para empezar, Ecologistas en Acción pide a las asociaciones profesionales y a la federación de caza, así como a la Consejería de Agricultura que expliquen realmente como se maneja el dinero que produce la caza, donde y cuanto tributan y si se actúa correctamente con quienes trabajan en el sector.