Red Natura 2000, una oportunidad amenazada en Castilla-La Mancha

Hoy jueves día 8 de noviembre visita el Parque Nacional de Cabañeros el Director General de Medio Ambiente de la Unión Europea, Karl Falkenberg. La visita se enmarca dentro de la celebración del vigésimo aniversario de la Directiva 92/43/CEE relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la flora y fauna silvestres. Conocida como Directiva Hábitats, una norma que ha dado lugar a la creación de la mayor red territorial europea destinada a la conservación de la naturaleza, la Red Natura 2.000.

Ante esta visita Ecologistas en Acción ha remitido un escrito al Director General de Medio Ambiente de la Unión Europea en el que traslada su preocupación por la multiplicación de iniciativas que amenazan a la Red Natura en Castilla-La Mancha y en el que se solicita que la Unión se muestre especialmente vigilante y activa para evitar que se vulneren las Directivas Europeas. El texto del escrito señala lo siguiente.

España es el país que aporta mayor superficie a esta Red, dispone de 1.752 espacios que ocupan 147.591 km², de los que 137.317 km² son terrestres, lo que implica la protección de más de la cuarta parte del territorio nacional, en concreto un 27,20%.

Castilla-La Mancha, a su vez, es la tercera Comunidad Autónoma, tras Andalucía y Castilla-León, en superficie dedicada a la Red Natura 2.000. Con 1,8 millones de hectáreas repartidas entre 36 Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y 72 Lugares de Interés Comunitario (LIC) protege el 23,8 % de su superficie.

La aplicación de la Directiva comunitaria 92/45 está suponiendo un impulso estratégico a la protección del medio natural y del territorio de Castilla-La Mancha que, de otra forma no se hubiera producido. Baste recordar que Castilla-La Mancha sólo dispone de 109 espacios protegidos dentro de la Red Regional, y que éstos totalizan 322.393 hectáreas, un 4 % de la superficie regional.

La Red Natura 2.000 no sólo está sirviendo para delimitar los espacios que requieren de especiales medidas de conservación, también está sirviendo para canalizar un volumen importante de presupuestos europeos, tanto a través de fondos destinados al desarrollo rural como a través de programas específicos como los Life. En este ámbito Castilla-La Mancha ha sido una de las comunidades más beneficiadas.

Sin duda, la Red Natura es una necesidad para articular de forma sostenible el territorio regional. Y es, además, una oportunidad para potenciar numerosas actividades rurales al amparo del sello de calidad y de las ayudas que se ofrecen a los habitantes de estas zonas normalmente desfavorecidas.

Muchos lo han entendido así, y muchos estamos agradecidos a la Red Natura, incluso aunque pensemos que la protección ambiental debiera ser más horizontal, y no sólo centrarse en espacios muy delimitados.

Castilla-La Mancha podía ser, y en buena parte lo es, un núcleo esencial de la Red Natura, por sus espacios y por sus especies. Pero otros no lo entienden igual, y consideran esta gran red europea una suerte de enemigo al que combatir desde diferentes ámbitos. Y ahora, con la coartada facilona de la crisis y de la mano de los cambios de Gobierno recientes, medran para debilitar los cimientos de esta Red.

El Gobierno de Castilla-La Mancha se ha volcado de un tiempo a esta parte en iniciativas diversas que no pretenden sino reducir al mínimo las salvaguardas de protección de estos espacios, con la nefasta consecuencia de su degradación. Algunas de estas iniciativas son conocidas y otras están por conocerse. La lista es larga, pero aunque sólo sea enunciándolos, conviene repasar algunos ejemplos.

En Castilla-La Mancha se ha eximido de la evaluación de impacto ambiental a los proyectos de transformación de unas 7.000 hectáreas de nuevos viñedos en zonas de especial protección de aves. Mientras, en paralelo, se están promoviendo cambios en la ley de aguas, ya en trámite en el Parlamento estatal, destinados a favorecer el aumento de la extracción de agua en los acuíferos que alimentan las zonas húmedas de la Mancha y al Parque Nacional de las Tablas de Daimiel.

Ambas iniciativas se enmarcan en una política de incremento de los regadíos que desde diferentes ámbitos, y usando entre otras fuentes de financiación las ayudas europeas para la reestructuración del viñedo, se impulsa tanto dentro de los acuíferos que alimentan a las zonas húmedas de la Mancha y al Parque Nacional de las Tablas de Daimiel como en cuencas de ríos sobreexplotados, como la del Tajo.

Por supuesto, entre los proyectos singulares que más afectan a la Red Natura 2000, se mantiene e impulsa la conexión por autovía entre Toledo y Ciudad Real y entre Ciudad Real y Córdoba atravesando e impactando sobre los Montes de Toledo y Sierra Morena, sin valorar las alternativas que salvaguardarían estos espacios.

También, la Junta de Castilla-La Mancha ha autorizado los trabajos de investigación para proyectos de extracción de hidrocarburos mediante fracking en plena zona de afección del acuífero que alimenta a las lagunas de Ruidera y que se conecta con el de las Tablas de Daimiel.

Por su parte, la Consejería de Agricultura aparca por enésima vez la aprobación del Plan de Recuperación del Águila Perdicera, comprometido con la Unión Europea, ultima la orden por la que se autorizaría un método masivo y escasamente selectivo para el control de predadores como es el lazo en alar, y, a la par, ha permitido la caza de conejos en diversas ZEPAs y LICs en plena época de reproducción provocando daños en especies como el Águila Imperial Ibérica.

Dejamos para el final lo más reciente y, seguramente lo más grave, el Gobierno Regional ha puesto en marcha la revisión a la baja del nivel de protección de espacios clave dentro de la Red Natura 2000. El primer paso ha sido la desclasificación de tres refugios de fauna en la ZEPA y LIC de los Montes de Toledo al objeto de destinarlos al arrendamiento cinegético, y quien sabe si a la venta a particulares. Se da la circunstancia, además, que en estos espacios se vienen desarrollando importantes actuaciones de conservación asociadas a proyectos Life.

Mientras ocurre todo esto, resulta cuando menos llamativo observar algunas de las acciones aprobadas o en trámite por el Gobierno de Castilla-La Mancha, tales como ofrecer privilegios a los cotos intensivos de caza, autorizar el lanceo de jabalíes, declarar bien de interés cultural las corridas de toros o permitir el uso de una especie en peligro de extinción en la región y de interés prioritario en la Unión Europea, como es el águila perdicera, como ave de cetrería.

Resulta evidente que la Red Natura 2000 está amenazada en Castilla-La Mancha y en ese sentido queremos hacer un llamamiento a las autoridades europeas para que estén especialmente vigilantes y no consientan la infracción de las directivas europeas. A la par, también solicitamos que haya un mayor esfuerzo y compromiso por desarrollar esta figura de protección, con un impulso económico y con la exigencia de la aprobación de los planes de gestión en los que España y Castilla-La Mancha acumulan un retraso injustificado.