Enresa reconoce existencia de riesgos geomorfológicos en los terrenos del ATC

Una vez más, la información técnica de ENRESA desmiente a su presidente Gil-Ortega, político afín a Cospedal. En el pliego de prescripciones técnicas de la ingeniería principal para el ATC [1] (que salió a licitación por más de 37 millones de Euros) se reconoce abiertamente el riesgo existente en los terrenos donde se plantea construir el ATC. De esta manera, los terrenos podrían no ser adecuados. Además, la cercanía de los terrenos al núcleo urbano de Villar de Cañas, supone poner en un riesgo innecesario a los vecinos.

La Plataforma contra el cementerio nuclear, en la que participa Ecologistas en Acción, denuncia que el "vivero de empresas" está más relacionado con la fabricación de expectativas y la compra de favores que con una necesidad real.

La licitación de la ingeniería principal es un goloso contrato de más de 37 millones, que se disputan tres grupos empresariales. Esta pugna está suponiendo importantes retrasos en su adjudicación, puesto que el concurso arrancó el 12 de septiembre de 2012 [2].

En uno de los documentos relacionados con esta obra (el pliego de prescripciones técnicas) ubicado en la web de ENRESA (pag.122) [1] se menciona:

"Riesgos geomorfológicos

Hay que señalar como riesgo de mayor entidad en el emplazamiento, hay que señalar la existencia de formas kársticas, desarrolladas en yesos".

Y en la página 123:

"...la existencia de yesos en alguno de los emplazamientos propuestos es una condición desfavorable de cierta relevancia, de posibles consecuencias no despreciables. Los yesos son materiales potencialmente carstificables por disolución; lo cual a su vez puede generar subsidencias y colapsos, que evidentemente son un riesgo geotécnico relevante. De hecho, en el plano geomorfológico de la hoja 661 del MAGNA se ha cartografiado alguna dolina (posible subsidencia por colapso del terreno al haberse disuelto previamente un cierto volumen de yeso) en la misma formación yesifera en la que se encuentra el emplazamiento...".

De ahí, la enorme demora en la caracterización de los terrenos mediante gran cantidad de sondeos para descartar la existencia de cavidades que pudieran colapsar y producir hundimientos tipo dolina (torcas) sobre yesos. Los sondeos comenzaron en verano de 2012 y sobre las Balanzas en septiembre del mismo año y todavía no han finalizado. Gil-Ortega llegó a afirma en sede parlamentaria en noviembre de 2012 "Estamos dejando el suelo como un queso gruyer para saber con certeza lo que hay" [3].

Las dolinas sobre yesos son formaciones geológicas existentes en otras zonas de Cuenca, como las lagunas del complejo de Ballesteros y río Moscas, situadas en las localidades de Arcas del Villar, Villar de Olalla y Fuentes (Cuenca). Los procesos que dan lugar a las dolinas son muy dinámicos y están documentados en tiempos recientes. El último gran colapso que generó una nueva laguna se produjo en 2009 en la localidad de Fuentes [4].

Otro riesgo añadido, es que los terrenos comprados por ENRESA en la zona de "Las Balanzas" se sitúan a 2.000 m de la localidad. Es decir, justo en el límite que establece la legislación sobre distancia a núcleos urbanos de este tipo de instalaciones.

La Plataforma recuerda que ya denunció públicamente la compra de los terrenos antes de asegurarse su aptitud y el derroche que supone para una empresa (ENRESA) que es pública. También, puso de manifiesto, que otros terrenos, situados en "La Carbonera", eran más adecuados por su lejanía al cauce del río Záncara y a los núcleos urbanos. Pero "La Carbonera" pertenece a un solo propietario no residente en Villar de Cañas, mientras que en "Las Balanzas" es de hasta 14 propietarios, varios de ellos residentes en el pueblo. De esa manera, el alcalde se aseguraría un buen puñado de votos de cara a las próximas elecciones. Pero a un precio muy alto: aumentar el riesgo para sus vecinos.

Por último, La Plataforma quiere también denunciar que el denominado "vivero de empresas" cuya construcción se ha anunciado recientemente (mediante un convenio con al Junta y a través de GICAMAN) por valor de 5 millones de Euros [5], no es otra cosa que un polígono industrial y supone otro nuevo derroche de recursos, pues ya existe abundante suelo industrial urbanizado en la zona (por ejemplo el de Montalbo) semivacío. Además, está más que demostrado que las empresas no se quieren ubicar junto a una instalación nuclear una vez construida. Este "vivero de empresas" en pocos años estará vacío. Pero sus objetivos no son la implantación de empresas: se trata de mantener las expectativas de la población defraudada con promesas incumplidas y aumentar el clientelismo, facilitando obras a sectores afines y en momentos de fuertes recortes. Además, La Plataforma entiende que los estatutos de ENRESA no le permiten destinar fondos a fines diferentes de la gestión de residuos radiactivos. Así lo denunció, con motivo del aporte de 18 millones para la construcción de carreteras en el entorno de Villar de Cañas y envió un escrito en septiembre de 2012 a la Consejería de Fomento que no ha sido respondido [6].