Cementos Tudela Veguín sigue insistiendo en destruir el Castillo de Llanos de Alba

Cementos Tudela Veguín se propone ampliar la cantera “El Calero y Demasía” en la dirección Norte-Este, sobre el entorno de protección del Castillo de Llanos de Alba. Presenta un documento inicial para la evaluación de impacto ambiental que ignora la presencia del Castillo en el ámbito de la explotación minera prevista.

Ecologistas en Acción -que viene denunciando desde 2005 el peligro de destrucción del Castillo por el avance de la cantera- se ha dirigido a los Servicios Territoriales de Medio Ambiente y Cultura para que exijan a la empresa cementera que asuma de una vez por todas el compromiso de respetar el yacimiento arqueológico del Castillo de Llanos de Alba, excluyendo de la actividad extractiva el entorno de protección de este Bien de Interés Cultural, delimitado por la Comisión Territorial de Patrimonio.

Parece mentira que haya que seguir recordando a Tudela Veguín que los restos arqueológicos del Castillo de Llanos de Alba están protegidos por imperativo legal y gozan de la máxima protección como Bien de Interés Cultural. Esta fortificación de Alfonso III (s. IX) constituye, según los expertos, “uno de los hitos más señeros del Patrimonio Histórico de la provincia de León, tanto por tratarse, desde el punto de vista histórico, de uno de sus castillos más antiguos- junto con los de Luna y Gordon- , como por presentar restos arquitectónicos muy estimables, especialmente obras defensivas –foso y muralla-, así como un baluarte en la zona superior”, restos de cuya belleza puede dar fe cualquier persona sensible que se acerque a visitarlos.

A juicio de esta asociación el mismo desprecio y falta de escrúpulos que muestra la cementera por el patrimonio cultural, lo viene mostrando por la salud pública y el medio ambiente, al utilizar residuos como combustibles alternativos para hacer cemento, actividad que comenzó en 2009 -quemando neumáticos usados- y que pretende ampliar ahora utilizando rechazos de centros de tratamiento de residuos urbanos (CTR) y envases de todo tipo, lo que convertiría de hecho a la cementera roblana en una incineradora, con el consiguiente aumento de las emisiones de metales pesados, dioxinas y furanos, entre otros contaminantes atmosféricos asociados a esta peligrosa actividad.

Tan inadmisible es para Ecologistas en Acción hacer cemento del Patrimonio Histórico como poner en riesgo la salud de las poblaciones de La Robla y área metropolitana de León incinerando residuos.

Acuerdo de la Comisión de Patrimonio que delimita el entorno de protección del BIC y protesta realizada en 2005.