Puerto Deportivo en San Vicente de la Barquera: un nuevo despropósito

El Gobierno de Cantabria sigue empeñado en asfaltar con grandes puertos la costa de Cantabria, tal y como demuestra la aprobación de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), por parte de la Consejería de Medio Ambiente, del proyecto de Nuevo Puerto Deportivo de San Vicente de la Barquera con una capacidad de unos 300 atraques.

Los nuevos puertos deportivos, incluidos en el Plan de Puertos aprobado en 2008, están asociados al modelo turístico “de excelencia” y “de calidad” promovido por el Gobierno de Cantabria y que ha supuesto la destrucción irreversible de algunos de los parajes mas bellos de nuestra costa. El Plan se aprobó sin realizar estudios serios que justificaran la necesidad de construir estos nuevos puertos deportivos, máxime cuando en las estimaciones utilizadas se incluía la evolución del sector inmobiliario causante de la crisis actual, por lo que no se pueden considerar este tipo de proyectos como una apuesta de futuro.

De los grandes puertos previstos en dicho Plan únicamente se ha realizado el Nuevo Puerto Deportivo de Laredo, cuyo fracaso económico y ambiental ha quedado más que patente y que sólo sirve como demostración de que la construcción de puertos deportivos de esas características son un auténtico despropósito y un despilfarro de recursos públicos, tan escasos en estos momentos.

El nuevo puerto deportivo de San Vicente de la Barquera se ubicaría dentro del Parque Natural de Oyambre, regulado por la Ley de Cantabria 4/1988 de 26 de octubre y espacio LIC “Rías Occidentales y Dunas de Oyambre”. El artículo 3º de la citada ley establece que: “Queda prohibida toda actividad que pueda alterar los elementos y la dinámica del ecosistema del parque natural de Oyambre". Alteración que, tal y como se reconoce en la DIA, provocaría la construcción de este nuevo puerto.

Esta actuación también contradice los criterios generales del propio Plan de Puertos ya que en los mismos se parte de que “las zonas de mayor valor ambiental, como es el caso de las rías incluidas en algún Espacio Natural Protegido o de los espacios más cercanos a playas, se constituyen en zonas excluidas donde se desaconseja la implantación de nuevos puertos desde el punto de vista ambiental”. Condición que cumpliría el estuario de San Vicente como zona excluida: es una ría incluida en un espacio natural protegido, en la que además predominan los procesos de sedimentación y que por lo tanto no es apta para la instalación de un nuevo puerto.

En el propio documento aprobatorio de la DIA se reconoce que las obras necesarias “podrán provocar una modificación hidrodinámica….afectando a hábitats de interés comunitario” y que “como consecuencia del nuevo puerto puede llegar a perderse el equilibrio ecológico del interior de la ría… se podría llegar a provocar un impacto indirecto sobre las rías y sistemas dunares asociados”. En este mismo documento también se reconoce que se perdería la calidad del agua del estuario debido a la circulación constante de embarcaciones y que los dragados supondrían la resuspensión de productos tóxicos. Por lo tanto, si se quiere mantener el estuario de San Vicente en las condiciones ambientales actuales, no es posible la instalación esta infraestructura.

La potenciación de la actividad naútico-deportiva debería buscar fórmulas más sostenibles y ser capaz compatibilizar la preservación de los valores ambientales de la Ría de San Vicente, mediante la implantación de estructuras blandas como pequeños embarcaderos con pantalanes flotantes adaptables tanto a los cambios físicos del medio como de la demanda, en lugar de reproducir un modelo ya fracasado.




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