[Vídeo] Lo que esconde el parany

En Cataluña y Valencia, la matanza de pajarillos con trampas, es todavía un pasatiempo muy difundido entre los cazadores, aunque ésta sea ilegal. El paisaje agreste, e inclusive pueblos y ciudades, están constelados de grandes instalaciones arbóreas, llamadas Parany (Valencia) y Barraca (Cataluña). Los árboles, generalmente algarrobos, dispuestos al interior de terrenos rigurosamente cercados, son podados de tal manera que permiten la ubicación de cientos de varillas de visco en medio al follaje. El furtivo las posiciona en cada otoño utilizando escaleras y pequeñas plataformas que le permiten movilizarse a sus anchas en el complejo arbóreo.

La caza se desenvuelve principalmente en la madrugada y con la ayuda de reclamos electrónicos. Las bandadas de zorzales en migración nocturna bajan hacia los paranys y quedan engomados en el visco, cayendo al suelo, donde el furtivo los recoge la mañana siguiente.

Los mismos paranyeros afirman que en una buena noche una instalación puede capturar hasta algunos cientos de zorzales. Y no solo. Ya que el visco no es selectivo, caen también codirrojos, petirrojos, currucas capirotadas e incluso lechuzas. Aproximadamente el 25% - 30% de las capturas son ejemplares de especies protegidas.

Según las asociaciones valencianas, GECEN, AE-AGRO e GER-Ecologistes en Acció, APNAL-Ecologistes en Acció, que han recolectado una inmensa cantidad de datos sobre los paranys valencianos, suministrando el más exacto censo de estas estructuras ilegales, cada año mueren aún, en los 2.500 paranys en función, aproximadamente 2 millones de zorzales (sin contar las demás especies).

Esto ocurre pese a que los paranys han sido declarados ilegales por el Tribunal Superior de Justicia Valenciano, el Tribunal Supremo de España y por el Tribunal Europeo de Estrasburgo, con sentencia definitiva en diciembre del 2004. Los paranys, considerados como instalaciones de caza de aves de naturaleza no selectiva y de masa, contravienen las normas basilares de la Directiva Aves. No obstante ésto, las autoridades valencianas no solo cierran los ojos, sino hasta declaran su respaldo para los paranys y de hecho boicotean los controles. Debemos tener en consideración que tratándose de estructuras visibles a kilómetros, sería muy fácil controlarlos y denunciarlos....




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