Parque Nacional Sierra de Guadarrama: mutilado por intereses ajenos a la conservación

Ecologistas en Acción afirma que este nuevo espacio protegido nace mutilado por los intereses, ajenos a la conservación, impuestos por la Comunidad de Madrid y la Junta de Castilla y León. El resultado es un parque nacional con una delimitación muy irregular y un enorme estrechamiento que pone en riesgo la viabilidad del nuevo espacio. Se cae en el absurdo de que que la zona periférica de protección tenga más valores naturales que el propio parque nacional.

Resulta paradójico que el parque nacional de la Sierra de Guadarrama no incluya las fincas de mayor valor ambiental, tanto en Madrid como en Castilla y León. Los montes de Valsaín (10.668 hectáreas), en Segovia, y el pinar de los Belgas y el monte de La Cinta-Cabeza de Hierro, en la Comunidad de Madrid, han quedado fuera por el empeño de ambos gobiernos autonómicos. Se da la circunstancia que estos montes son colindantes a las estaciones de esquí de Navacerrada y Valdesquí. Por ello en la zona de confluencia de montes y estaciones de esquí se crea un enorme estrechamiento que pone en riesgo la viabilidad del espacio protegido, dividiendo el parque nacional en una parte norte y otra sur.

La Comunidad de Madrid se ha negado a incluir las 2.000 ha del pinar de los Belgas (monte Cabeza de Hierro), en el municipio de Rascafría, a pesar de que alberga la mayor colonia de buitre negro (Aegypius monachus) de la región y la segunda de España, después de la existente en el parque nacional de Monfragüe. El buitre negro es una especie catalogada en peligro de extinción. La única razón para excluir esta finca es que se trata de una propiedad privada, aunque actualmente atraviesa una situación económica muy difícil.

Tampoco se incluye el monte de La Cinta-Cabeza de Hierro de 312 hectáreas, en la ladera norte del monte Cabeza de Hierro, en el municipio de Rascafría. Se trata de un monte público, incluido en el Catálogo de la Comunidad de Madrid y como valores destacados hay que señalar la existencia de rodales y bosquetes de tejos (Taxus baccata), algunos de ellos milenarios y catalogados como árboles singulares . Igualmente es reseñable la presencia de sabina albar (Juniperus thurifera), en un entorno muy diferente al habitual en otras zonas del centro de la Península Ibérica, algunos ejemplares y bosquetes alcanza dimensiones considerables.

Por otra parte, el ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, ha sido incapaz, ni siquiera, de cumplir con el compromiso que adquirió en julio de 2012, de incluir 3.000 hectáreas del monte de Valsaín. La oposición de la Junta de Castilla y León ha bloqueado al ministro. Lo más que se ha conseguido es la inclusión de 296 hectáreas, al oeste del puerto de los Cotos que corresponde a parte de los cuarteles Vaquerizas Norte y Vaquerizas Sur.

Para compensar este desequilibrio, el Partido Popular, en lugar de defender la inclusión del monte, ha propuesto una solución muy discutible. Plantea que a los montes de Valsaín, sin ser parque nacional, se le aplique el mismo régimen pero exceptuando algunas limitaciones como el aprovechamiento selvícola. Es decir, que se siga pudiendo cortar madera. A juicio de Ecologistas en Acción, una solución extravagante y muy insuficiente.

En definitiva, según Ecologistas en Acción, estamos ante un espacio protegido donde la zona periférica de protección tendrá más valores naturales que el propio parque nacional. Sin duda una situación ridícula que sólo responde a la intromisión política en cuestiones ambientales y a la debilidad del ministerio de Agricultura incapaz de anteponer los intereses generales de la conservación de la naturaleza a los políticos y a los de la propiedad del suelo.




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