Las Comunidades de Montes Vecinales en Mano Común

Logros y problemáticas de una herramienta comunitaria de gestión del territorio gallego.

Damián Copena Rodríguez, Grupo de Investigación en Economía Ecolóxica e Agroecoloxía, Universidade de Vigo. Revista El Ecologista nº 75.

Las Comunidades de Montes son una importante herramienta comunitaria y vecinal con la que poder ir construyendo un mundo rural agroecológico. Sería muy positivo conocer y apoyar, por parte de quienes creemos en un mundo rural vivo, estas iniciativas vecinales que están dinamizando los espacios rurales gallegos.

El territorio gallego está formado fundamentalmente por superficie de carácter forestal. El Monte, entendido en sentido amplio, ha sido desde antaño la base del sistema agrario tradicional gallego. En este espacio se producía pasto para el ganado, se cultivaba alimento para la población rural y se conseguía leña con la que poder calentar los hogares, además de ser un elemento de especial importancia para el mantenimiento del sistema de fertilización mediante la utilización del complejo monte/cultivo/prado.

La instauración del régimen franquista supuso la usurpación de los Montes Vecinales y su empleo masivo como lugar donde realizar plantaciones intensivas de especies de crecimiento rápido. Esta circunstancia motivó el abandono de muchos aprovechamientos y prácticas comunitarias y fue reduciendo paulatinamente la vinculación de la población rural gallega con respecto al Monte.

Con la muerte del dictador, los Montes Vecinales son recuperados por sus legítimos dueños, los vecinos y las vecinas, pero con un contexto socioeconómico totalmente diferente al que existía antes de los 40 años de dictadura. En la mayor parte del territorio gallego se había perdido la conexión ancestral entre la población rural y el Monte.

700.000 hectáreas

En la actualidad, aunque existe un importante desconocimiento por parte de la población urbana sobre esta cuestión, una gran parte del territorio gallego cuenta con un régimen de propiedad vecinal. Según los datos de la Xunta de Galicia en torno a la cuarta parte de la superficie gallega ostenta grandes extensiones de Comunidades de Montes Vecinales en Mano Común (CMVMC). Las más de 2.800 CMVMC representan la relevante cifra de 700.000 hectáreas. Esta singular forma de propiedad cuenta con una gran importancia en el mundo rural gallego, siendo la provincia de Ourense la que cuenta con mayor cantidad de Monte Vecinal aunque en Lugo y Pontevedra también se encuentran grandes extensiones de esta clase de propiedad, estando menos representada en la provincia de A Coruña.

La participación en las CMVMC está ligada directamente a la residencia en el lugar o parroquia propietaria del monte. Cada individuo que se traslada a vivir a un lugar o parroquia que cuente con Monte Vecinal puede formar parte de la Comunidad participando en la toma de decisiones y en los aprovechamientos del Monte. Las CMVMC se organizan en asamblea, contando con una Junta Rectora como órgano de gestión de la Comunidad para el trabajo diario en el Monte Vecinal. Esta figura está regulada por la Ley 13/89 de Montes Veciñais en Man Común de Galicia y su reglamento; normas estas que definen a los montes vecinales como propiedades de carácter germánico que cuentan con las siguientes características principales:
-  Inalienabilidad: los montes vecinales no se pueden comprar ni vender.
-  Indivisibilidad: las propiedades vecinales no se pueden repartir entre los vecinos
-  Inembargabilidad: No resulta posible embargar a los Montes Vecinales en Mano Común.
-  Imprescriptibilidad: Esta clase de propiedades no pierden sus características a lo largo del tiempo.

En los últimos años las propiedades vecinales han sufrido importantes agresiones derivadas fundamentalmente de las grandes infraestructuras. A pesar del interés social de las propiedades vecinales se han producido expropiaciones para instalaciones energéticas como parques eólicos, líneas de evacuación, carreteras, parques empresariales, etc.
A nivel legislativo la reciente ley de Montes de Galicia supone una nueva amenaza para las CMVMC y un paso más en el conflicto entre una visión multidisciplinar de la gestión de los recursos y el fomento de la privatización del Monte. En este sentido los propietarios y los agentes sociales se están movilizando en defensa de las propiedades vecinales.

La importancia social de las CMVMC

Las CMVMC desarrollan importantes tareas sociales en los espacios rurales. Resulta relevante el papel de agente dinamizador que desarrollan las Comunidades de Montes. Una de las acciones desarrolladas a nivel social por las Comunidades de Montes consiste en la creación de locales socioculturales comunitarios en los que los vecinos y las vecinas puedan reunirse y organizar actividades en las que suelen participar las CMVMC mediante la colaboración económica o directamente mediante la organización de las mismas.
En otras ocasiones las Comunidades de Montes proporcionan a los habitantes de las parroquias o lugares servicios de los que no disponen. Por ejemplo, las traídas de aguas vecinales en zonas rurales, mantenimiento de accesos a los núcleos de población, zonas de esparcimiento como los parques forestales, etc.

Finalmente, es necesario destacar el hecho de que las CMVMC son entidades generadoras de empleo y de actividad económica en el mundo rural mediante la gestión de sus recursos propios.

Iniciativas dinamizadoras comunitarias

Dentro de la amplitud existente en las CMVMC podemos encontrar casuísticas muy diversas. Hay Comunidades con miles de hectáreas en propiedad y otras con apenas unas hectáreas, otras localizadas en áreas periurbanas y otras, la mayor parte de ellas, en entornos rurales. A nivel de gestión, hay Comunidades de Montes mal administradas, con problemas de despoblación e infrautilización y abandono de sus recursos propios. Sin embargo, son numerosos los ejemplos de buena gestión dentro de los Montes Vecinales. Una parte importante de las iniciativas vecinales dinamizadoras que se están desarrollando en la actualidad son recientes en el tiempo, siendo el terrible año 2006, con un verano terrorífico debido a los incendios forestales, un importante punto de inflexión para los Montes Vecinales.

Existe un incipiente número de Comunidades de Montes que tratan de vincularse a un modelo de gestión en el que prevalece una visión multifuncional del Monte en la cual es preciso compatibilizar la función económica, la ambiental y la social, tratando de que exista un equilibrio entre las tres.

Dentro de las iniciativas dinamizadoras desarrolladas por las CMVMC podemos encontrar numerosos ejemplos de entidades vecinales que están desarrollando experiencias con una racionalidad que va más allá del economicismo convencional. Un ejemplo es la lucha contra las especies invasoras y el objetivo de recuperar el bosque atlántico autóctono tal y como viene realizando la CMVMC de Teis (Vigo). Resulta interesante comprobar cómo hay iniciativas que surgen de la necesidad de proteger los recursos propios de los Montes. Algunos acotados micológicos vecinales, como el de la CMVMC de Figueiras en Mondoñedo, se crearon para parar la sobreexplotación de los recursos micológicos y emprender un aprovechamiento sostenible de los mismos.

La lucha contra los incendios forestales es una de las prioridades para las Comunidades de Montes. En este sentido son importantes las iniciativas vecinales vinculadas a la gestión del matorral mediante la introducción de distintas clases de ganado autóctono entre las que podríamos señalar las que priorizan la introducción de caballo de pura raza gallega, raza autóctona que se encuentra en peligro de extinción. La CMVMC de San Mamede en Carnota o la CMVMC de Carballo en Friol son interesantes ejemplos en este sentido.

La gestión del Monte mediante el ganado en libertad y la obtención de carne de calidad es otra de las apuestas de la Comunidades, destacando las iniciativas que utilizan las razas autóctonas en peligro de extinción, las conocidas como morenas gallegas (Cachena, Caldelá, Frieiresa, Limiá y Vianesa), o las que se concentran en el ganado ovino o caprino. Dentro de estas últimas podríamos destacar la CMVMC de Cabeiras en Arbo que cuenta con una explotación de caprino inserida dentro de la agricultura ecológica certificada.

También existen CMVMC que realizan iniciativas dinamizadoras vinculadas con actividades turísticas fundamentadas en la riqueza natural y patrimonial existente en los Montes vecinales. En este sentido resulta paradigmática la experiencia de la CMVMC de Zobra (Lalín) que se encuentran localizada en la Serra do Candán espacio integrado en la Red Natura gallega. Esta Comunidad ha restaurado las antiguas Casas das Minas para convertirlas en casas de turismo rural desde las que poder recorrer las rutas de senderismo creadas y gestionadas también por la propia Comunidad.

La Comunidad de Paraños en Covelo es otro singular ejemplo de puesta en valor del patrimonio material e inmaterial tradicional. Esta Comunidad ha desarrollado recientemente un proyecto dinamizador vinculado en torno a la recuperación del oficio tradicional de la cerería. Así, la CMVMC ha creado un Centro de Interpretación de la Cerería Tradicional y ha restaurado diverso patrimonio vinculado a este oficio, entre el que destaca, por su singularidad, un lagar de cera de prensa de viga.

Las Comunidades de Montes son una importante herramienta comunitaria y vecinal con la que poder ir construyendo un mundo rural agroecológico. Sería muy positivo conocer y apoyar, por parte de quienes creemos en un mundo rural vivo, a las iniciativas vecinales que están dinamizando los espacios rurales gallegos.