¿Energía eólica en el mar?... De forma ordenada, sí

No todo está perdido en el debate sobre la energía eólica marina (off-shore). Frente a la precipitada desautorización por parte del presidente andaluz, Sr. Chaves, y rápidamente seguida por sus acólitos, debemos esperar a las conclusiones del Foro de debate de la Diputación de Cádiz. ¿Cuáles son los argumentos que se están esgrimiendo para rechazar esta energía limpia? La de que acabaría con los recursos pesqueros de la costa de La Janda es uno de ellos; sin embargo, nadie pudo asegurar este desastre en las jornadas de debate en Cádiz del pasado junio. Sólo los proyectos que se alejaran de los caladeros tradicionales serían aceptables; respecto a las capturas de atún en almadraba, sólo el aumento de turbidez de las aguas en la implantación de los molinos tendría un impacto reversible. En cuanto a los impactos paisajísticos, el representante de Sodean dejó meridianamente claro que la simulación de la plataforma antieólicas era engañosa; sin desdeñar el impacto visual, a la distancia de 10 Km los aerogeneradores se verían como un bolígrafo a 15 metros. La interferencia sobre las rutas migratorias de las aves también debe ser estudiada, de forma que no exista una incompatibilidad. Y tampoco las rutas de navegación chocan con los parques marinos.

Si las "razones" en contra de la energía eólica marina son tan débiles, ¿cómo es que hasta la fecha han logrado paralizar todos los proyectos? A nuestro juicio, por errores ajenos y responsabilidades propias. La implantación de la energía eólica en la provincia de Cádiz se ha venido haciendo con una escasa ordenación, lo que ha provocado un sentimiento de rechazo bastante generalizado. Salvo el Plan de Ordenación del Recurso Eólico en La Janda y el de Jerez, la implantación de los parques eólicos en nuestra provincia se ha hecho de forma desordenada. Tampoco se ha sabido repercutir en la población afectada los beneficios de la eólica, ni hemos contado con los aerogeneradores de última tecnología, más silenciosos, limpios y eficientes que los de primera hornada que todavía siguen afeando la comarca de Tarifa.

La responsabilidad de los que paralizan los proyectos de eólica marina es muy grave, porque esta energía es un formidable instrumento de acercarse a los compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, de cumplir los compromisos del PLEAN (Plan Energético de Andalucía: un 15% de energía primaria de origen renovable para 2010), de crear puestos de trabajo y de ser pioneros en una tecnología limpia de enorme potencial.

El juego de pelota y la ausencia de compromiso de todas las Administraciones que se están inhibiendo de sus responsabilidades a la hora de potenciar y desarrollar este recurso energético, son patéticas. La Junta de Andalucía y su flamante Agencia Andaluza de la Energía no se atreve a planificar este recurso, rebotando el compromiso a otras administraciones. El Ministerio de Medio Ambiente lleva cinco años sin decir esta boca es mía, a pesar de conocer los proyectos de eólica off-shore y de observar cómo es otros países europeos se desarrolla sin mayores problemas. El temor a la oposición social provoca parálisis y el esfuerzo de pedagogía ciudadana se queda en nada. Mientras tanto, el despilfarro energético cabalgando en un consumismo atroz y una ineficiencia en el uso y transformación de la energía de escándalo, no tienen ningún correctivo. Mucho nos tememos que el recién anunciado Plan de Ahorro y Eficiencia Energética tampoco vaya a corregir este desvarío energético.

En definitiva, la ignorancia de muchos y la ausencia de compromiso de otros, están dilapidando un recurso renovable del que somos excedentarios. Necesitamos el compromiso institucional, la honestidad de las fuerzas políticas y la ordenación que daría una Evaluación Ambiental Estratégica de un Plan de Implantación de la Energía eólica marina, para salir del atolladero. Cuando Andalucía supera en ¡un 55%! sus emisiones de CO2, las energías renovables solo alcanzan un menguado 6% y el consumo eléctrico se dispara, sólo el ahorro y la eficiencia energética, junto a la promoción de las energías limpias (entre las que debe figurar en primer rango la solar, eólica y biomasa), puede sacarnos del atolladero energético en que nos hallamos.