Un ruego a los veraneantes para que no accedan a Cádiz en coche

Al igual que el verano pasado, la ciudad de Cádiz está sufriendo las terribles consecuencias del desorbitado aumento de automóviles privados que supone la llegada de veraneantes y turistas. Interminables atascos a la entrada de la ciudad, ocupación permanente del espacio urbano, coches aparcados en cualquier parte... están llevando nuevamente al colapso del tráfico urbano. La calidad de vida se ve claramente mermada y la presión automovilística hace insorpotable pasear por las calles en muchos momentos.

No toda la responsabilidad es del verano, el turismo y la segunda residencia, pero es evidente que éstos acrecientan el problema que habitualmente provoca el coche en Cádiz, sin duda el principal enemigo de la ciudad. Por ello, es necesario hacer un llamamiento a los visitantes a la ciudad para que vengan en transporte público, ya sea tren, autobús o barco, en bicicleta o incluso andando, pero en ningún caso en su automóvil privado. Toda la gente que visita Cádiz es bien recibida, pero sus coches no lo son en ningún caso. Nuestra ciudad no puede con más coches.

La propia actitud de los veraneantes demuestra la inutilidad de traer sus coches a Cádiz. Gran parte de ellos dejan su vehículo estacionado durante su periodo de estancia en la ciudad, ocupando y desperdiciando con ello el valioso y escaso espacio público y generando graves problemas en el tráfico urbano del día a día, que ve reducido así el espacio de aparcamiento disponible. Estos veraneantes se mueven luego por la ciudad en transporte público o a pie. ¿Para qué venir entonces hasta Cádiz en coche y tenerlo luego inutilizado durante su estancia en la ciudad? Sin duda, sería mejor para todos que los visitantes utilizaran el transporte colectivo.

Éste es un problema que presentan todas las áreas urbanas litorales afectadas por el fenómeno de la segunda residencia, pero que en una ciudad como Cádiz, por su especial configuración, es especialmente grave. Sin embargo, a diferencia de otras zonas litorales, la ciudad de Cádiz presenta conexiones en transporte colectivo con las principales áreas del país, por lo que difícilmente un veraneante puede alegar que no tenía una alternativa al coche.

La implantación de zonas azules de aparcamiento en el paseo marítimo para la temporada estival puede reducir en parte estos efectos adversos y es apoyada por Ecologistas en Acción. Todos los aparcamientos de coches en la vía pública deberían ser de pago, lo contrario constituye una apropiación privada del espacio público sin compensación alguna para la sociedad en su conjunto. El cobro del aparcamiento en la vía pública contribuye además a desincentivar el uso del vehículo privado y a compensar los grandes perjuicios para la ciudad y los ciudadanos que genera este modo de transporte. Sin embargo, esta medida de gestión, aunque positiva, es insuficiente y no ataca a las causas del problema. Es necesario propiciar un cambio de actitud en el ciudadano respecto a la cultura del coche y dar alternativas eficaces.

Este llamamiento correspondería hacerlo al Ayuntamiento, pero por desgracia sus actuales gestores viven aún con la ilusión de que Cádiz no tiene límite y caben tantos coches como quieran.