Barbate pretende multiplicar por siete los suelos urbanizables

El ayuntamiento de Barbate está tramitando un Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que pretende multiplicar por siete la superficie de los suelos urbanizados y construir miles de viviendas con la pretensión de casi duplicar su población.

Este PGOU es fruto de los delirios del crecimiento urbanístico ilimitado que impregnó la política urbanística en Andalucía y en todo el Estado en las dos últimas décadas, y que nos ha llevado al actual desastre económico y social. El PGOU defiende un modelo expansivo trasnochado que vulnera las normas de la Junta de Andalucía y el sentido común. El Ayuntamiento de Barbate pretende basar su desarrollo en el sector inmobiliario, que se ha demostrado perverso como elemento dinamizador de la economía, y cuando la burbuja inmobiliaria ya ha explotado y ha generado la actual crisis. La propuesta de PGOU también pivota sobre la destrucción de parte de los recursos naturales del municipio: masas forestales, suelo, paisaje, espacios protegidos…

Zonas forestales entre Caños de Meca y Zahora (Área de oportunidad e Trafalgar) que se pretenden urbanizar.

No es compresible ni admisible que tras el desastre a que nos están llevando los activos tóxicos de bancos y cajas de ahorros, se siga tramitando un PGOU que se inició en pleno boom inmobiliario, y que no solo no se ha redimensionado para eliminar previsiones sobredimensionadas, sino que se han aumentado aún más en relación con los documentos del Avance y de la Aprobación Inicial aprobados en mayo de 2004 y octubre de 2008 respectivamente. La propuesta de PGOU es de carácter continuista en relación con el modelo especulativo que tantos impactos ha provocado a todos los niveles, y poco valiente a la hora de aportar ideas vanguardistas que posibilite una ciudad habitable y sostenible en un entorno privilegiado.

Tablas en las que se detallan los crecimientos reales previstos en el PGOU y los que se declaran en el mismo

El documento de revisión del PGOU propone recalificar directamente o en diferido -por medio de diversos subterfugios-, un total de 14.382.000 m2, y la construcción de unas 8.000 viviendas, lo que supondría un aumento de población de 19.368 habitantes, que implicaría casi duplicar la población actual del municipio (22.885 habitantes); objetivo tan demencial como inviable. El PGOU diseña una ciudad gigantesca, con una superficie de 16.414.000 m2, con capacidad para una población de 42.253 habitantes. El PGOU proyecta miles de viviendas de segunda residencia o para inversión inmobiliaria, lo que es simple y pura especulación; más de lo mismo. Se sigue confundiendo turismo con desarrollo inmobiliario.

El ayuntamiento de Barbate en vez de potenciar y rehabilitar los actuales núcleos urbanos (Barbate, Caños de Meca y Zahara), en creciente degradación, y utilizar áreas como la ribera del río Barbate o el puerto deportivo como zonas de localización de instalaciones hoteleras, propone un conjunto de macroproyectos urbanísticos dispersos por todo el municipio, generando una trama urbana de alto impacto, de difícil gestión, e imposible de financiar su mantenimiento y los servicios públicos.

Se propone un nuevo PGOU cuando no se han ejecutado la mayoría de los desarrollos urbanísticos previstos en el PGOU en vigor, que data de 1995. Así, el actual PGOU permitiría construir más de 1.000 viviendas en suelos clasificados como urbanos o urbanizables sin afectar al frente litoral, a espacios naturales protegidos o a zonas forestales o de alta biodiversidad.

El PGOU infla las previsiones demográficas de Barbate para intentar justificar lo injustificables, asegurando que crecerá en los próximos ocho años en 6.941 habitantes, cuando si se mantuviera la tasa de crecimiento de la última década, el aumento sería sólo de 636 habitantes, para lo que se necesitarían 265 nuevas viviendas. Incluso estas previsiones es difícil que se cumplan debido a la reducción de la tasa de natalidad; de hecho en 2012 se ha perdido población en Barbate en relación con el año anterior.

El PGOU realiza una auténtica ingeniería ladrillera para soslayar las prescripciones vinculantes del Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA) en relación con los crecimientos máximos urbanísticos y de población, que no pueden. superar el 40% y el 30% respectivamente en relación con los suelos urbanos y la población actual.

La gran apuesta del Ayuntamiento de Barbate son los grandes complejos urbanísticos y de golf de Montenmedio, El Següesal y El Bujar, que conjuntamente suman una superficie total de 8.22.607 m2, lo que supone cuatro veces más que el actual suelo urbano de todo el municipio. Y todo sin garantizar el agua necesaria para los mismos, y cuando este tipo de turismo no supone más el 1% de la demanda de los turistas que visitan Andalucía, y está en retroceso. Para intentar encubrir estos crecimientos insostenibles e ilegales se inventan un nuevo sistema: “la planificación en diferido”. El PGOU no incluye el macroproyecto de El Següesal para que no compute como nuevo crecimiento, pero incluye una disposición adicional que determina que tras la aprobación del PGOU se modificará para incluir este proyecto. El Bujar se pretende desarrollar, para que tampoco compute, en suelo no urbanizable, lo que además de ser también ilegal, crearía un peligroso precedente. Además, el PGOU incluye la regularización de 13 urbanizaciones ilegales, la mayoría de las existentes, con una superficie de 1,846.845 m2 y 1.403 viviendas. Estos suelos se computa como si fueran ya urbanos, lo que es una manifiesta falsedad que ya de por sí invalida este Plan.

Particularmente preocupante y peligrosas son las propuestas de unir las urbanizaciones de Caños de Meca con Zahora, creando un todo urbanizable en el frente litoral, y las variantes que se proyectan en Barbate y Caños, que se construirían por el interior del Parque Natural del Pinar de la Breña y Marismas del Barbate.

Plano con el modelo urbanístico disperso y expansivo que consagra el PGOU, de alto impacto ambiental y territorial y de imposible gestión y financiación. En los planos del PGOU se omiten las macrourbanización de El Següesal y El Bujar, que amplifican aún más este modelo insostenible.

El escrito de alegaciones de Ecologistas en Acción concluye solicitando al Ayuntamiento y a la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente que:

· Se acepten estas alegaciones y que sus propuestas se incluya en el nuevo PGOU por entender que vienen a garantizar el desarrollo sostenible y la conservación del valioso patrimonio natural, paisajístico, arquitectónico y etnológico de Barbate.

· Se declare este PGOU INVIABLE a efectos ambientales, y se exija la redacción de uno nuevo y de su correspondiente Estudio de Impacto Ambiental (EIA).

Ecologistas en Acción muestra su oposición a esta nueva propuesta de PGOU que consagra una modelo urbanístico insostenible, imposible de gestionar por sus dimensiones y desorden, y que solo responde a la inercia de un modelo urbanístico fracasado que ha provocado la mayor crisis económica que ha vivido nuestro país en las últimas décadas. Ecologistas en Acción insiste en la necesidad de dar un giro brusco al modelo urbanístico que se ha venido fomentando en las últimas décadas, para dar lugar a un nuevo modelo de ciudad que garantice la sostenibilidad urbana, la preservación y potenciación de los recursos naturales y el bienestar y el futuro de la mayoría de los ciudadanos.

Los responsables de la Junta de Andalucía tienen una ocasión inmejorable para demostrar que sus invocaciones al cambio de política urbanística en el litoral no son meros fuegos de artificio, y que su famoso decreto de protección del litoral puede servir para algo más que para titulares de prensa.