Felicitan a los empresarios granadinos

Nos sorprendemos por su astucia, típicamente empresarial, al pretender que el coste del estudio de viabilidad que proponen -entre 200.000 y 300.000 €- lo paguen las instituciones, o sea, lo paguemos entre todos los ciudadanos.

No nos asombra comprobar su preocupación por el Medio Ambiente, ya que tenemos sobradas pruebas viendo el exquisito cuidado con el que realizan sus actuaciones en la urbanización de Pradollano y zona esquiable (aparcamientos, bloques de pisos, corta de árboles, movimiento de tierras, contaminación de aguas, exterminio de especies endémicas protegidas y un largo etcétera)

Querer que” la Sierra sea la Costa del Sol y Cetursa sea su Marbella”, lo dice todo.

Comprendemos que la misión de un empresario es ganar billetes y su preocupación por el medio Ambiente es algo secundario, y si no basta con darse una vuelta por los alrededores de cualquier empresa que genere residuos.

Por conseguir su propósito, están dispuestos a cambiar leyes que fueron consensuadas por todos los grupos políticos y que, de llevarse a cabo, seríamos el hazmerreír internacional en cuanto a gestión de Parques Nacionales.

Decir que las pistas están sobresaturadas, para conseguir apoyo social de los sufridores que soportan las colas y aglomeraciones de unos pocos fines de semana puede parecer una buena estrategia. Lo que no informan es de cuántos días de la temporada, están las pistas a menos del 50% de su capacidad.

Pretender comparar Innsbruck con Granada, en materia de nieve, para justificar sus planes expansionistas, es como comparar Vigo con Motril en materia de pesca. En cada lugar hay lo que hay, y obviarlo no es precisamente un signo de inteligencia.

Exigimos a los políticos de los que dependen decisiones trascendentales para el futuro de Sierra Nevada, que clarifiquen sus declaraciones públicas, y pongan sobre la mesa sus planes a largo plazo para la estación de esquí y el Parque Nacional.

Alimentar disparates como el propuesto por nuestra clase empresarial no ayuda en absoluto al respeto por el Medio Ambiente que figuraba, con letras de oro, en los programas electorales de hace bien poco.