La finca Galiana debe seguir siendo de titularidad pública

Si nada ni nadie lo remedia, este centro de referencia en investigación y formación agronómica de la Diputación de Ciudad Real tiene los días contados. Su subasta, publicada en el BOP en segunda convocatoria, con un precio inferior en un 10% con respecto a la partida inicial de marzo (de 9,3 millones de euros, a 8,3 millones de euros), significa la cuenta atrás en la pérdida de un inestimable patrimonio público.

Cuando el balance de las cuentas de la institución provincial no registra déficit, cuando la autosuficiencia financiera, pese a la contracción presupuestaria por los recortes, está garantizada, y cuando más se requiere la apuesta decidida por la innovación y el conocimiento en una situación como la actual, la Diputación de Ciudad Real decide desprenderse de la Finca Galiana para tapar el agujero de 9 millones de euros que faltan para alcanzar los 18 millones presupuestados en el Plan de Carreteras del presente ejercicio.

Desde su adquisición en 1975 por el organismo provincial, la Galiana ha destacado por albergar planes y proyectos de experimentación ligados a la producción agropecuaria, cinegética, y más recientemente, a las ciencias ambientales con el concurso de universidades y la Obra Social de Caja Madrid. Ha contribuido a la excelencia académica, profesional y técnica del profesorado y alumnado de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) y de escuelas universitarias de ingeniería técnica agrícola. Entre sus logros más reconocidos, cabe citar la promoción de nuestra oveja manchega o de los vinos con DO de Castilla-La Mancha.

Prescindir y malvender las 630 hectáreas de terrenos y cultivos, y los 3600 metros cuadrados de sus instalaciones, con la excusa de salir al paso (o más bien encubrir) las dificultades presupuestarias de un departamento ajeno (como el de Infraestructuras) es una chapuza, un mal ejemplo de gestión pública. Denuncia del mismo modo la hipocresía del PSOE, al frente de la diputación provincial, quien enarbola la defensa de lo público cuando se trata de erosionar la acción del gobierno del Partido Popular en Madrid y Toledo, pero que con pasmosa frialdad se le olvida cuando tiene las riendas del poder, el poco que le ha quedado.

Sin menoscabo de la necesaria mejora de la red de carreteras de la provincia, desvela, también, las prioridades de los representantes políticos; antes fomentar el tráfico motorizado, peligroso, costoso y contaminante, que la movilidad sostenible, o que la ciencia aplicada a la agricultura, la ganadería y la educación ambiental.

Y es que hay alternativas a la venta de la Finca Galiana. Porque si no es posible su sostenimiento por razones económicas, sí lo son la búsqueda de un concierto con la iniciativa privada que respete los programas de investigación, o el arrendamiento a beneficiarias (como la Asamblea contra el Paro de Ciudad Real) que en régimen de colectividad promuevan el cultivo de tierras para autoabastecimiento y la creación de circuitos cortos de comercialización de productos sanos, de calidad y respetuosos con el medio ambiente.