Restos en descomposición de más de 60 ciervas

Ecologistas en Acción de Córdoba ha denunciado ante la Consejería de Medio Ambiente, la localización en avanzado estado de descomposición de los restos de más de 60 ciervas abatidas innecesariamente, en una finca cercada, denominada “La Campana”, localizada en el término municipal de la localidad cordobesa de Villaviciosa de Córdoba

Siempre la misma historia. Siempre la misma carnicería. Siempre las cosas tan mal hechas.

Todos las temporadas, con autorización o sin ella, en algunas fincas cercadas con malla perimetral, organizan auténticas matanzas y carnicerías sin control alguno, con objeto de aumentar los beneficios económicos de la orgánica o del propietario de la finca.

Otras veces, el motivo de tan dantesco espectáculo, con ciervas maduras, jóvenes y cervatillos de menos de un año, tiroteados o pasto de las dentelladas de los perros, se justifica como medida de gestión para equilibrar las poblaciones de ciervos, ante la previa y nefasta gestión cinegética que se efectúa en buena parte de los cotos de caza mayor de la provincia de Córdoba.

Los criterios de actuación y manejo de las fincas cinegéticas dejan bastante que desear. Toda la gestión responde, por regla general, a un solo objetivo, el confinamiento del mayor número posible de población de ciervos, con la finalidad de poder ofrecer resultados a priori, suficientemente atractivos como para vender los puestos a buen precio de mercado.

En la mayoría de los cotos de caza mayor la modalidad más practicada es la montería o batida, resultando ser un sistema de manejo complejo de cara a mantener y regular de forma adecuada la pirámide poblacional de las especies cinegéticas (en particular, el ciervo).

El resultado es lamentable y penoso. Terrenos acotados sobre explotados, con los pastizales lamidos, con el matorral y la arboleda recomida y ahuecada ante la insistencia e incisiva dentición de los ciervos en determinadas épocas del año. La finca denunciada es un claro ejemplo. Tiene una superficie relativamente pequeña, cercada por su perímetro, donde se práctica la montería como principal modalidad de caza mayor. Durante años, una población excesiva a generado un daño muy considerable, ante la pasividad más absoluta de los servicios técnicos y de guardería de la Consejería de Medio Ambiente.

Con el paso de los años y, llegado a este extremo, envés de abrir las cercas y dar salida a la parte proporcional de ciervos que sobrepasan los límites aceptables, se opta por organizar a una cuadrilla de matarifes que se sitúan en determinados puntos (armadas), se sueltan varias realas en puntos estratégicos de la finca, para que conduzcan a las ciervas y crías, en una situación de excitación y ansiedad colectiva, hacia la muerte por disparo, por dentelladas de los perros de agarre, o bien, por choque frontal, en una carrera alocada, contra la malla cinegética que cierra el coto reduciendo a prácticamente cero, la opción de salir con vida de una jornada de caza que consiste, de forma básica y resumida, EN DISPARAR A TODO LO QUE SE MUEVA Y SE PAREZCA A UN CIERVO, SIN MÁS MATIZ Y CONSIDERACIÓN TÉCNICA O ÉTICA.

Insistimos, que a estas situaciones se llega por falta de celo y seriedad en el trabajo que desempeñan los servicios técnicos de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Convierten los Planes Técnicos de Caza, en papel mojado, en un trámite más, dentro de un sistema de administración pública, altamente burocratizado pero escasamente eficaz.

Ecologistas en Acción ha pedido explicaciones al Delegado Provincial de la Consejería de Medio Ambiente, Luis Rey. Especialmente grave sería que esta carnicería hubiese estado bendecida por la administración ambiental autonómica.




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